OPINIóN › SIETE DIAS EN LA CIUDAD

Lifschitz relanza su gestión

El intendente lleva adelante una batería de obras y mejoras en los servicios, sin tocar tarifas o tasas, para enfrentar no sólo la coyuntura electoral del 27 de setiembre sino también su propio futuro político. Cloacas, basura y transporte, en los pasos inmediatos de la gestión local.

 Por Leo Ricciardino

El intendente Miguel Lifschitz está decidido a relanzar su gestión para encarar, no sólo las elecciones a concejales del próximo 27 de setiembre, sino también sus propias perspectivas políticas para 2011. Más atrevido que el gobernador Hermes Binner, al intendente rosarino no le molesta demasiado hablar de sus aspiraciones futuras que pasan por la Casa Gris de Santa Fe. Sólo rehúye las respuestas después de alguna declaración que haya molestado a propios y extraños en ese sentido. Pero ya ha dejado en claro más de una vez qué es lo que realmente quiere.

Ni siquiera se ve en la necesidad de recurrir a la muletilla de "estoy concentrado en mi gestión como intendente", cuando se lo consulta por lo que viene para él dentro de dos años. Sencillamente porque nadie más que él sabe -y lo ha dicho públicamente que su futuro depende precisamente, de cómo le vaya en este segundo tramo de administración. Pero también es conciente -aunque esto no lo diga que gran parte de sus chances también están puestas en los comicios de locales de los próximos días. Un resultado adverso para el oficialismo pondría al propio Lifschitz al frente de una autocrítica profunda de la que sólo podría emerger tras un gran esfuerzo.

Pero el relanzamiento de su gestión no es una tarea sencilla. El dinero no sobra, el déficit se ha acumulado -aunque no a un punto trágico y la provincia tiene que ocuparse de hacer equilibrio territorial para que no se le vengan encima los municipios y comunas, sobre todo los que están controlados por la oposición. Así que hay que aguzar el ingenio y ver cómo se sacan recursos de hasta el último cajón del Palacio de los Leones.

Por eso esta semana el intendente se mostró preocupado por el incremento salarial del 21 por ciento que están a punto de homologar de manera retroactiva, los choferes nucleados en la UTA. El aumento del costo en el servicio del transporte urbano de Rosario (con casi dos tercios de las líneas en manos del Estado municipal) lo hizo reaccionar a Lifschitz en primera instancia con un tono patronal: se quejó de que los conductores ya habían tenido un incremento, en un discurso que siempre que se dirige contra conquistas de trabajadores, no da buenos resultados. Pero enseguida volvió a enfocar el tema en los subsidios nacionales, sobre esa inequidad que somete a todo el interior a servicios cada vez peores mientras se respalda la tarifa de los ómnibus porteños. Por eso funcionarios rosarinos participaron del cónclave citado en Mar del Plata el viernes, donde se acordó un enérgico reclamo al gobierno nacional en ese sentido.

La presidenta Cristina Fernández, antes de que las voces de los intendentes sonarán más estridentes, propuso modificar de cuajo la raíz del subsidio: en lugar de hacerlo con las empresas del transporte, la idea es subsidiar a los pasajeros, tal como se hace con el programa vigente en Capital Federal que lleva el apropiado nombre de SUBE.

De todas maneras, en estos días Lifschitz tiene un anuncio potente para desarrollar: Las obras de cloacas que por fin van a beneficiar a una importante cantidad de barrios rosarinos. Habrá un aporte sustancial del gobierno provincial (de otra manera sería imposible) y un esfuerzo enorme del erario del propio municipio. Eso sí, se está hablando de varias etapas de esta obra largamente esperada que, en unos cinco años podría verse extendida en un vasto territorio urbano.

También hoy se lanza el programa de los contenedores metálicos para residuos domiciliarios que no sólo mejorará la disposición de la basura en la zona céntrica, sino que permitirá además desplazar a los antiguos contenedores plásticos a sectores de Rosario que aún no conocen ese beneficio.

Lifschitz ha comenzado a moverse en el proceso de relanzamiento de su gestión y también de cara a la coyuntura electoral inmediata. Eso sí, el intendente sintió que no lo ayudaba mucho la discusión que comenzó a exponerse a nivel provincial para retocar el impuesto Inmobiliario Urbano y peor aún, la mención de otro incremento de Tasa General de Impuestos. Por eso se apuró a decir que "no parece ser un momento muy adecuado para producir modificaciones de este tipo". Le recordó a muchos que a lo mejor en el fragor cotidiano de la Casa Gris habían olvidado que aún no termina el cronograma electoral en Santa Fe. [email protected]

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