OPINION › SIETE DIAS EN LA CIUDAD

La frazada corta del Frente Progresista

El Congreso del socialismo este fin de semana y el armado electoral a nivel nacional y local, pusieron en evidencia una vez más la situación interna del PS pero también la larga lista de aliados disconformes que intentarán buscar su lugar desde afuera. Hermes Binner ratificó su absoluta jefatura política en el espacio.

 Por Leo Ricciardino

Nadie crea que en el congreso partidario del socialismo, el sábado en Rosario, todo eran sonrisas. A nadie le importaban demasiado las exageradas críticas al gobierno nacional, sino que toda la concentración estaba en la tensión interna del propio partido. Una vez más, el sector que orienta el senador Rubén Giustiniani comprobó de manera contundente aquella frase "ni un vaso de agua para el adversario". La fría personalidad de Hermes Binner colabora y mucho en la ratificación de ese semblante político. El ex gobernador de Santa Fe fue una vez más ratificado no ya como cabeza de lista para las candidaturas a diputado nacional, sino también como jefe político absoluto dentro del PS.

Tal como se vio en las elecciones pasadas, donde fue Cristina Fernández de Kirchner la que terminó por confeccionar las nóminas en Santa Fe y en todo el país; Binner fue el que acomodó los nombres para las postulaciones nacionales y también para las locales. Por supuesto, consultas siempre hay. Pero cuando existe un gran elector dentro de una fuerza, es el que termina teniendo la palabra final. Es el que sube y también el que baja, el que ignora y el que postula. Se repite en todos los partidos más allá de los posicionamientos ideológicos y las tradiciones de la propia fuerza.

En ese marco, los reclamos empezaron a aparecer en el armado local. No hubo discusiones ni debates en torno del ministro de Salud Miguel Cappiello como cabeza de lista. El sector del radicalismo aliadófilo protestó un poco por el segundo lugar para el Ari con Carlos Comi, pero sabían que ese puesto venía atado al cuarto lugar para Pablo Javkin en la nómina nacional. Pero los que empezaron a expresar los desacuerdos fueron el GEN, el PDP, radicales que no están contenidos y el sector del socialismo de Giustiniani que se vieron relegados en las posiciones de la lista oficial.

La ley electoral vigente los beneficia y es más, en algunos casos hasta les da argumentos para ir por afuera de la lista oficialista principal. "Los procesos internos fortalecen también a los frentes de cara a los comicios generales", expresó Mónica Peralta del GEN tras rechazar el quinto lugar en la nómina que encabeza Cappiello.

El Partido Demócrata Progresista coqueteó un poco con el PRO en Rosario, pero finalmente pondrá en circulación a su candidato en soledad y también por afuera para ver si puede colarlo en un lugar expectante en la lista general.

Pero el paso más notorio y arriesgado es el que ha dado, precisamente, el sector de Giustiniani que en el Concejo Municipal representan su presidente Miguel Zamarini y el concejal Pablo Colono. Fuentes cercanas a la presidencia admitieron conversaciones con quienes --para el oficialismo-﷓ representan poco menos que la encarnación de lo diabólico en la política. Es decir, están hablando con Jorge Boasso. El rebelde radical que ha puesto en jaque en más de una oportunidad al socialismo y que torpedea constantemente la manera de conducción que el PS tiene dentro del Frente.

En rigor, es difícil imaginar un entendimiento electoral entre Boasso y Zamarini, pero si hay algo que podía poner nerviosa a la conducción del socialismo era precisamente este escenario de diálogo. Por ahora parece ser la manera que encontró este sector del socialismo para llamar la atención dentro de la interna. Binner parece no perdonar aquel desafío de enfrentar a su candidato Antonio Bonfatti con el propio Giustiniani como candidato a gobernador, en una elección interna que dejó heridas muy profundas. Tanto que dividió incluso la consideración que de los procesos internos tienen los propios dirigentes socialistas. Si uno le pregunta al senador nacional Giustiniani, los procesos internos son "saludables y naturales para el fortalecimiento de los partidos políticos. Si no lo otro, es directamente el dedo". Es decir, lo que ha pasado en estos días con el armado nacional y local de cara a las primarias de agosto y las generales de octubre. Pero si se le hace la misma consulta al senador provincial Miguel Lifschitz éste señala que "a nuestro partido los procesos internos no le han hecho bien. No fueron elecciones que nos hayan fortalecido sino que por el contrario han mostrado ciertas debilidades nuestras". Hay que decir que el ex intendente es consecuente con su actitud política, cuando puso cara de póker, tragó el sapo más grande de la historia política santafesina, y aceptó no ser el candidato a gobernador en las elecciones que precisamente ganó Antonio Bonfatti. Espera que esa durísima decisión tenga su premio en 2015, que por lo que ya ha dicho Binner, parece que se cumplirá.

Pero más allá de las interpretaciones de unos y otros, la situación interna existe y estalla por los rincones cuando menos se la espera. La tensión invade a veces la gestión y así se producen los enfrentamientos públicos que han tenido, por ejemplo, el secretario de Gobierno Fernando Asegurado y el propio Zamarini en torno del trabajo territorial y la asistencia social del Ejecutivo en la ciudad. O en este otro escenario de tensión entre la intendenta Mónica Fein y la oposición en el Concejo, que le sacó el resarcimiento para inundados, la comisión investigadora para las concesiones municipales y el freno a una importante licitación en el área costanera central. La intendenta tuvo que recurrir al veto ante la andanada de medidas contrarias a su voluntad que le impuso esta mayoría circunstancial de 13 ediles.

En ese marco, muchas críticas se las llevó el propio jefe de bloque oficialista Manuel Sciutto que en su defensa argumentó que no se puede parar nada cuando mandan los números; pero otra parte la cosechó el propio Zamarini que visto desde algunos sectores del gabinete de Fein "no puede actuar como si estuviera en Suiza y jugar al extremo la neutralidad", en referencia a su rol como presidente del Concejo y en una crítica abierta a su "débil" defensa de las políticas públicas del Ejecutivo local.

Cerca de Zamarini se quejan con algunas razones: "Te mandan a pelear con un escarbadientes, no te tienen ni el saco y encima te critican después por los resultados", dijo un estrecho colaborador de la presidencia del Palacio Vasallo que defiende la actitud de su jefe que "prioriza lo institucional porque ese es su rol como presidente. A él lo votaron desde todos los bloques para que cumpla ese papel", explicaron.

Más allá de los entendimientos que se den entre los que quedaron afuera de la nómina oficial del Frente Progresista, Cívico y Social; está claro que muchos serán los candidatos que intentarán por afuera buscar su lugar bajo el sol. Es claro que muy pocos lo conseguirán.

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Imagen: Sebastián Granata
 
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