OPINIóN › LA SENSIBILIDAD POLíTICA A FLOR DE PIEL

Siete días en la ciudad

De aquí en más todo tema, proyecto o declaración, se cuidará hasta el detalle de cara a posicionarse para 2015. La intendenta Fein confía en revertir costados negativos de su gestión con la ayuda presupuestaria. La interna local del Frente Progresista suma contendientes y la provincia muerde los ítems más espinosos con el calendario electoral como meta.

 Por Leo Ricciardino

La tensión política comienza a sentirse en la ciudad. Los candidatos se ponen en marcha y piensan en cuál será la mejor manera de enfrentar ﷓en las internas y en las generales﷓ a la intendenta Mónica Fein. Saben los postulantes que el aparato del Estado puede llegar a ser una estructura muy difícil de contrarrestar, pero igual lo van a intentar. Los contendientes internos dentro del Frente Progresista Cívico y Social se anotan en la partida, por ahora con nombres como los de Miguel Zamarini y Pablo Javkin. Mientras que el radicalismo aún discute sus mejores hombres ﷓o mujeres﷓ para poner en cancha, y Héctor Cavallero se toma hasta marzo para definir cualquier situación tras el portazo sonoro que pegaron en el PPS el diputado Oscar Urruty y la concejala Fernanda Gigliani, precisamente, vinculado al armado de cara al 2015. Las chicas y muchachos de Mauricio Macri en la ciudad, medirán a Rodrigo López Molina y a Anita Martínez. Por el lado del peronismo, el nombre del concejal Roberto Sukerman picó en punta y ya tiene preparado su lanzamiento oficial para esta semana. Pero claro que habrá otros representantes del espacio. El concejal Osvaldo Miatello no deja de hacer calentamientos pre competitivos, por ejemplo.

Desde la segunda mitad del año en adelante, la intendenta Fein ha ido recuperando posiciones. En parte, el gobierno provincial entendió que debía reforzar la inversión social y política en Rosario, y además se sumó la Nación, que hizo el mayor desembolso en obras y proyectos de los últimos años. Una situación que hizo caer en saco roto las críticas de diputados opositores rosarinos, respecto a la merma en el presupuesto para obras para Santa Fe. En los papeles puede ser cierto y el tema será ventilado el miércoles en el Congreso, pero en la práctica la Nación lleva puesta una tonelada de dinero en la ciudad sólo contando el gasto diario de Gendarmería y Prefectura y el proyecto de revitalización ferroviaria.

Por distintos motivos e intereses, Antonio Bonfatti, Alejandro Ramos y Florencio Randazzo vendrían a ser una suerte de Reyes Magos para la intendenta Fein, que vivió dramáticos momentos de extremas necesidades presupuestarias. Las miradas son distintas pero el dinero confluye en un solo punto: Bonfatti entiende que hay que blindar Rosario para conservar el poder en 2015, el secretario Ramos ya ha confesado sus deseos de ser candidato a gobernador por el peronismo y Randazzo ﷓es claro﷓ se juega su candidatura presidencial alrededor del menor o mayor éxito de la revitalización ferroviaria en el país, que no tiene un solo crítico.

Fein, además, ha comprendido la importancia de estar en los grandes temas estratégicos o disertando sobre el modelo de ciudad en Washington y no peleando en la diaria por los cuidacoches con los concejales de la ciudad. Para esos menesteres deben aparecer los secretarios y los concejales de su partido a los que hay que empujar para que salgan a la cancha. El problema a veces en el gabinete de la intendenta es que todos la juegan de "técnicos" y muy pocos se arremangan para ir a la pelea diaria que plantea la política. Si el tema funcionara así, no habría más que ir a las distintas facultades para reclutar de allí a los profesionales más idóneos. Pero la gestión política es claramente otra cosa.

Contrariamente a lo que sucedía en los últimos tiempos, la gestión municipal ha logrado ingresar ﷓en gran medida﷓ en un trayecto de aguas tranquilas. Al contrario, el gobierno provincial atraviesa otra crisis política que manejó con los dientes apretados y poca jerarquía. No se entiende a veces que a los asuntos delicados hay que darles todas las vueltas que sean necesarias. Porque la teoría del complot permanente (aunque pueda anidar en algunos rincones) tiene fecha de vencimiento como solución discursiva a los principales problemas. Sobre todo en una agenda tan sensible como la inseguridad y el narcotráfico.

En la arena rosarina, la irrupción abrupta de la interna socialista siempre genera sus atractivos. Esta semana el presidente del Concejo, pateó fuerte el tablero cuando salió a cuestionar la presencia del Estado en los barrios. Si bien trató de ubicar su crítica en un nivel general que abarcaba todos los niveles del Estado, en el Ejecutivo entendieron rápidamente la jugada de Zamarini. Posiblemente no sea este el momento más adecuado para lanzar esa crítica, pero se sabe que la receptividad en las propias barriadas a estos temas siempre tiene su eco. Además, el precandidato recortó hace tiempo su universo de temas electorales: los más comunes y cotidianos de la gente, incluidos los asuntos de usuarios y consumidores. Lo que se llama un perfil extralocalista.

Zamarini, como todo el sector que lidera el senador Rubén Giustiniani está en un momento político más que interesante: con poco que perder y con mucha información desde adentro del socialismo, pueden hacer mucho daño con poco y esto es registrado por los dirigentes que hoy lideran el partido en los distintos niveles. Una situación que en algún momento obligará a la conducción a establecer otro tipo de negociaciones y cesar en el sistema de "castigos" que comenzó cuando el senador nacional desafió el poder del mismísimo Hermes Binner.

Por el lado del peronismo, la pieza que podría inclinar el tablero por arriba o por abajo, es la misma: María Eugenia Bielsa. Su decisión es ﷓una vez más﷓ clave no sólo para el peronismo santafesino, sino para las otras fuerzas que entienden correctamente que se trata del arma electoral más gravitante que pueda tener el PJ. No es para menos, es la única que le ganó al socialismo en los últimos años, en 2011 cuando batió a Raúl Lamberto en la categoría de diputados provinciales.

Si bien nada está descartado y por ahora la arquitecta construye en silencio el hotel que su hermano Marcelo donó a Newell`s en Bella Vista; María Eugenia ha dado a entender hace tiempo que su opción no sería disputar la intendencia de Rosario, sino la gobernación. Esto va abrir mucho el mapa de candidatos peronistas de la ciudad. Es lo que ha pensado Sukerman para su lanzamiento, seguramente es lo que masculla el propio Miatello que ya había adelantado que se bajaba si Bielsa iba de candidata y es lo que impulsará a otros postulantes del sector. La histórica alianza de Cavallero con el peronismo ﷓tan cuestionada como aplaudida﷓ parece, hasta ahora, que se reeditará en un nuevo capítulo.

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Imagen: Alberto Gentilcore
 
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