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La nítida foto de las PASO

En la provincia se advierte que la fotografía de las primarias recientes, como sucede a nivel nacional, sigue intacta. Scioli no descuidó Rosario, Macri es segundo y Massa tercero. Perotti, el más cómodo en la categoría de senadores. La ensalada de las tijeras. Fein volvió a disfrutar de su cargo.

 Por Leo Ricciardino

La foto de las PASO que aún puede verse hoy casi inalterable, beneficia ampliamente al Frente para la Victoria. Santa Fe no es la excepción de esos 12 puntos de diferencia que hay entre Daniel Scioli y Mauricio Macri y el tercer lugar en el que se consolidó Sergio Massa. En la categoría de senadores nacionales, no hay ningún indicador que muestre alteraciones en la fotografía de Omar Perotti, Carlos Reutemann, Eduardo Romagnoli y Hermes Binner, en ese orden. Sólo una fiebre alrededor de la tijera podría subirlo a Binner, aunque nadie arriesga una epidemia de corte en la provincia para el 25 próximo.

El único con posibilidades serias de crecer a partir de la percepción de los votantes que puede ser el ganador en primera vuelta, es precisamente Scioli. El gobernador de la provincia de Buenos Aires se encargó muy bien de no descuidar Rosario. Sabe desde hace bastante que aquí no es tanto lo que él lo tracciona a Perotti (aunque el tironeo existe al tratarse de una elección presidencial) como lo que lo sostiene con buena base en toda la provincia, que es precisamente la performance del ex intendente de Rafaela en las elecciones provinciales de este año, primero y en las primarias nacionales después.

Perotti sabe que ha quedado posicionado como el referente más importante del peronismo santafesino, que desde hace años busca uno de peso para seguir pensando en el poder de la Casa Gris. A veces es fácil olvidar que el proceso de alternancia que Reutemann y Jorge Obeid pensaron sólo para ellos dejó después un vacío que nunca pudo llenar el kirchnerismo de la mano de Agustín Rossi. También se olvida que en pocos años el PJ vio tristemente como dos presidentes de ese partido migraban hacia el PRO, es el caso de Norberto Nicotra y Ricardo Spinozzi; demasiado perezosos como para trabajar en pos de una recuperación partidaria. Esto se destaca aquí, en esta columna, para aquellos que dicen que sólo se marcan en este espacio las defecciones radicales. Todas son señaladas.

Carlos Reutemann fue catalogado de "vago" por el vicegobernador Jorge Henn. Uno puede tener la opinión que quiera del segundo de Antonio Bonfatti, pero no le puede negar que ha sido claro y frontal tanto con sus correligionarios que corrieron al abrigo del PRO, como con el actual senador provincial al que todos consideran una figura decorativa del Senado Nacional. Lo dice Perotti también aunque de manera más elegante: La Cámara alta nacional "no es un lugar para ir a terminar una carrera política", sostiene aunque el concepto puede caberle también a Binner, por una cuestión generacional.

Reutemann decidió cuál es su electorado y ahí se mantiene entre chacareros reclamando a destiempo y cuestiones vinculadas al campo. Aunque hay que decir que no es el único. Esta semana la diputada provincial Inés Bertero casi logra colocar su proyecto "tapón" para regular la aplicación de agrotóxicos en Santa Fe. Una iniciativa que pretendió frenar a la del diputado José Tessa, más restrictiva y consensuada con las organizaciones ambientalistas. Pero la de Bertero era tan retrógrada que fue denunciada por inconstitucional en el entendimiento que en materia de ambientalismo ninguna ley puede hacer retroceder el statu quo.

En ese debate, le recordaron a Bertero no sólo que era una diputada socialista sino que era la viuda de Guillermo Estévez Boero del que había heredado miles y miles de hectáreas de campo. Le recordaron incluso aquel cantito universitario que decía "Estévez Boero, estanciero. Si vos sos socialista, el Papa es Montonero". Algo que enojaba mucho a las chicas y muchachos del Movimiento Nacional Reformista en las acaloradas asambleas. Como se ve, en Santa Fe el tema del campo es cosa seria y atraviesa a todos los partidos políticos. Si no, pregunten en el Senado Provincial con mayoría peronista donde proyectos de regulación de aplicación de agrotóxicos han naufragado ruidosamente en los últimos años. Los bloques en la Legislatura quizás deberían dividirse en este tema entre "propietarios" y "no propietarios".

La campaña de Binner y el Frente Progresista encuentra escollos para avanzar a cada paso. Ahora la que se enojó con las tijeras para cortar boletas es Margarita Stolbizer. Y la verdad es que tiene razón. Si asumió el incómodo lugar de ser candidata cuando se bajó Binner, por lo menos lo que espera es un poco de apoyo de parte de quien le pidió semejante favor. Como decía un viejo dirigente del peronismo santafesino: "Estos te mandan a pelear y ni siquiera te tienen el saco".

Stolbizer se sumó al senador Rubén Giustiniani que aseguró no tener "tijeras para la elección del 25" dando a entender claramente que para él no es lo mismo que los radicales anden diciendo a viva voz que votarán por Binner y por Macri simultáneamente.

En medio de esta ensalada que ya no tiene solución, hasta Reutemann se había enojado con Macri porque se fotografió con el intendente de Santa Fe José Corral y el jefe del radicalismo santafesino Mario Barletta.

Dicho sea de paso, a Bonfatti ya se le escapó hace un tiempo que él votaría por Scioli. Binner aseguró que él no votaría jamás por Macri. El que nunca expresó sus preferencias nacionales fue el gobernador electo Miguel Lifschitz quien por ahora no sabe y no contesta.

Mientras tanto, en la ciudad...

Visiblemente más relajada, la intendenta Mónica Fein volvió a disfrutar de su cargo después de los duros meses de la campaña provincial y la observación permanente de su gestión. La gira que la llevó a Nueva York y Washington -nada menos que en el marco de la visita papal más resonante en las últimas décadas- la encontró de nuevo hablando de una ciudad que puede ser planificada hacia el futuro, con proyectos y capaz de conseguir financiamiento internacional para iniciativas transformadoras que vuelvan a poner a Rosario en el tren del desarrollo y la modernidad.

Incluso Fein pudo ver y hablar de los informes sobre ciudades violentas y observar que, con distintas motivaciones, hay otras urbes centrales que aún luchan contra el flagelo. Ejemplo de ello es la propia Washington que no ha logrado los niveles de pacificación y tolerancia que exhibe orgullosa Nueva York. En la capital de Estados Unidos la violencia urbana tiene clara raíz racista debido a su nutrida población negra y es el principal componente de los conflictos con el delito y los choques con la policía.

No es para tranquilizarse pero sí para observar que Rosario debe trabajar quizás más arduamente que otras localidades santafesinas en ese tema, con un plan integral de seguridad y convivencia.

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