OPINIóN

Cuatro años de una ley que amplió derechos

 Por Silvia Augsburger*

Cuatro años transcurrieron desde que el Senado de La Nación, de la mano del trabajo de la Federación Argentina LGBT, dio Sanción definitiva el 9 de mayo de 2012 a un proyecto que vino a iniciar un proceso de reparación histórica de la comunidad trans en nuestro país y de quienes lo habitamos. La Ley de Identidad de Género, al garantizar el acceso a mayores derechos a personas trans, también mejoró nuestras instituciones y nuestra democracia.

El proceso de debate que culminó con la sanción de esta ley, y dos años antes con la del matrimonio igualitario, lejos de ser el puntapié, fueron el resultado de la lucha que desde hace muchos años el colectivo LGBT viene llevando adelante. Lograr que tengamos una ley que reconozca que la identidad de cada persona es auto-percibida, que se debe respetar la vivencia interna de esa identidad tal y como cada quien la siente, independientemente que se corresponda o no con el sexo asignado al momento de nacer, y que el DNI debe reflejar esto, brindó un marco legal que funcionó como un piso de igualdad en términos de ciudadanía.

El debate y la sanción de las Leyes de Matrimonio Igualitario y de Identidad de Género nos convirtieron en una sociedad distinta: más plural, más democrática, más inclusiva. Algunos años previos a la aprobación de esta ley, desde los ámbitos judiciales se había ido evolucionando hacia la despatologización de la condición trans y hacia el reconocimiento de la identidad sexual construida sin la exigencia de readecuación genital. Pero a la vez, una persona debía someterse a larguísimos procesos judiciales para que se le reconociera su identidad sexual. La Ley de identidad de Género vino a cambiar todo esto y hoy es -o debería ser- inaceptable que una persona sea discriminada con motivo de su orientación e identidad sexual.

Sin embargo, la sanción de una ley pocas veces tieneun efecto automático: después de 4 años, si bien son muchas las personas trans que han podido acceder a tener su DNI, a tratamientos de reasignación de sexo y de hormonización y en algunas provincias se ha avanzado en leyes que garanticen un cupo laboral mínimo, aunque insuficiente, de personas trans en los ámbitos públicos, es un colectivo que sigue siendo vulnerado en sus derechos, y le cuesta mucho acceder a empleo formal y atención sanitaria adecuada. Los asesinatos de mujeres trans por su condición y la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran, siguen sucediendo.

En este marco, es importante reflexionar los alcances que luego de 4 años de su sanción ha tenido la Ley de Identidad de Género: innegable mejoría en brindar marco legal para derechos, pero todavía desde los lugares que cada quien ocupa, debemos seguir traccionando para erradicar la discriminación en todas sus formas. Vivimos en un mundo que cotidianamente discrimina, y no se toma conciencia de que esas conductas llevan a sectores a verse despojados, vulnerados y victimizados. El colectivo trans es víctima de un sector de la sociedad que no se ha liberado de prejuicios -a pesar de tener una ley de avanzada, reconocida por organizaciones internacionales, y que implicó un salto enorme en favor de la igualdad- y todavía mira de reojo a quien no responde a la hetero-normatividad y sus postulados.

En Santa Fe, junto a la Federación Argentina LGBT, presentamos la "Ley de prevención y sanción de actos discriminatorios", bajo la cual proponemos pensar cuáles son esos actos que impiden u obstruyen el ejercicio igualitario de los derechos humanos en su más amplia acepción, a fin de que desde el Estado se cuente con otra herramienta para avanzar en sociedades más iguales. Esa Ley, que ahora espera su tratamiento, significará emprender un nuevo camino de debate y consensos. El mismo que nos llevó a la efectivización de las leyes como ésta de la que hoy celebramos el cuarto aniversario. Cada derecho ganado para un sector es un derecho para todos los sectores, y es la puerta hacia los demás derechos: La Identidad de Género hoy es un hecho y una posibilidad, es la garantía de que las personas trans no podrán ser menospreciadas ni rebajadas a la categoría de no-persona y es la muestra de que con la conquista de un derecho, caminamos a conquistarlos todos.

*Diputada provincial y diputada nacional (mc) del Partido Socialista, coautora de la ley de identidad de género.

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