CIUDAD › DENUNCIAN TORTURAS Y MALTRATOS EN EL INSTITUTO DE RECUPERACIóN DEL ADOLESCENTE

Muy lejos de los Derechos del Niño

La Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC) elevó un crítico informe a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Relatan apremios ilegales y afirman que, pese a los anuncios públicos, la presencia del Servicio Penitenciario es cada vez mayor.

 Por José Maggi

La Coordinadora de Trabajo Carcelario denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos graves hechos de tortura aplicadas a niños alojados en el IRAR por parte del Servicio Penitenciario Provincial. Jóvenes con sus manos esposadas hacia arriba y brutalmente golpeados, otros con bolsas de nylon colocadas en su cabeza para sumergirlos luego en baldes, agresiones con el polvo químico de matafuegos, a los que se suman largos días de encierro para evitar las denuncias judiciales, son parte de las prácticas cotidianas de los guardiacárceles, cuya permanencia en este verdadero "penal" ya había sido objetada en varias por oportunidades por la Coordinadora. Además, los internos se autoflagelan, -por ejemplo, ingieren hojitas de afeitar- como único modo para ser atendidos.

El documento es la respuesta enviada a la Secretaria Ejecutiva Adjunta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos Elzabeth Abi-Mershed, con las firmas de Carmen Maidagan, Lilian Echegoy, Natalia Moyano, Víctor Zapata y Nora Giavedoni.

Bajo el apartado "Tortura y maltrato a chicos privados de la libertad en el IRAR", el texto señala que "la situación de los adolescentes privados de la libertad en el IRAR se ha agravado: en estos últimos meses hemos tomado conocimiento de torturas psíquicas y psicológicas infligidas a los jóvenes. Esto se da a pesar de que las autoridades fueron advertidas en varias oportunidades sobre la actuación de una las guardias del Servicio Penitenciario con asiento en el IRAR. La directora provincial de Justicia Penal Juvenil fue informada por los miembros de la CTC de manera telefónica, personalmente y a través de un informe público que los chicos habían relatado los maltratos recibidos, particularmente por una de las guardias".

La CTC señala que "contrariamente a lo manifestado públicamente desde la Dirección de Justicia Penal Juvenil, el Servicio Penitenciario, en lugar de ir retirándose, va tomando cada vez más tareas al interior del IRAR: comida, traslados, atención de reclamos de diversa índole". Afirman que hoy realiza la mayoría de las tareas dentro del instituto y está en contacto permanente con los chicos, sobre todo en horas de la tarde donde no hay actividades recreativas, ni educativas.

El documento tiene un capítulo dedicado a la "Situación en el IRAR al 20 de octubre de 2008". "Existe un solo teléfono para el uso de los internos y el acceso al mismo tiene un esquema de días y horarios, que es cambiado de manera arbitraria, manteniendo a los chicos incomunicados con sus familias", puntualiza la denuncia elevada a la CIDH.

Por otra parte, se han agravado los hechos de violencia física y amenazas permanentes a los chicos, mientras los que denuncian estos hechos son maltratados, como Jonatan C. que, luego de horas de reclamar para hablar por teléfono, fue sacado del sector y colocado contra una pared con las manos arriba y "engrillado", así como duramente golpeado por un grupo de penitenciarios. A esta práctica, los chicos la han llamado "el cuento del teléfono". Este hecho ocurrió durante la primera semana de octubre. "Pudimos ver que Jonatan tiene toda la espalda marcada, también vimos a otro chico ingresado en la misma semana que tenía todo el ojo marcado por los golpes de la guardia", asegura el documento de la CTC.

"También -agregan- se registraron golpizas colectivas, como la que se produjo el día miércoles 8 de octubre, con motivo de la quema de una frazada. Los chicos nos relatan que fueron rociados con el polvo de los matafuegos, polvo que han estado despidiendo de su cuerpo por varios días". El documento elevado a estrados internacionales agrega que "además, se llevaron a dos jóvenes del sector, quienes relataron que agentes del servicio penitenciario les colocaron una bolsa de nylon en la cabeza y que le sumergían la misma en baldes llenos de desinfectante (perfumina). Este hecho fue denunciado el viernes 10 de octubre en el Juzgado de intrucción penal de la Primera Nominación.

La CTC denuncia "la práctica sistemática de dejar pasar varios días sin que los jóvenes puedan ir a Tribunales para hacer las denuncias con el objetivo de borrar las marcas por golpes". Y puntualiza que en tres semanas consecutivas recogieron "tres denuncias en contra de la misma guardia del Servicio penitenciario provincial". Para los chicos, afirman, es difícil identificarlos por nombres y apellido porque se hablan entre ellos por apodos. "Remarcamos que no llevan ninguna identificación personal", subrayan.

La ONG relata el caso de Emanuel A., de 17 años, alojado en sector A. El adolescente contó que fue golpeado por varios penitenciarios. "Dice que lo sacaron con la excusa de darle medicación, y que enseguida lo levantaron del cuello y le dieron la cabeza contra la pared, y que le hacían levantar la mirada y lo abofeteaban. Este hecho se remonta a los últimos días de agosto y a pesar de tomar estado público y hacerse la denuncia pertinente en Tribunales, la guardia permanece en el lugar hasta el día de la fecha. Durante este período, Emanuel se infringió autolesiones en sus piernas, además de tragarse porciones de una hoja de afeitar, reclamando ser atendido por su estado de salud y protegido de quienes lo golpearon", indica la CTC. Emanuel además refirió amenazas a su integridad física, relacionadas con las denuncias de su padre en la Justicia contra el servicio penitenciario.

Otro punto que señala la Coordinadora es la manipulación del horario de encierro, que no es respetado por las guardias, generando malestar y protestas entre los niños. Los integrantes de la CTC también perciben "que se están dando prácticas de compra y venta, fomentando que ciertos jóvenes roben las prendas de otros chicos, aumentando la enemistad entre los sectores y la conflictividad en la convivencia diaria".

Por eso más allá de los proyectos y planes para el Irar, las soluciones "deben ser urgentes", como afirmó Elías Carranza, director del Instituto Latinoamericano de Naciones Unidas para la Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente (ILAUND).

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Uno de los denunciantes se autoflageló para llamar la atención sobre los golpes recibidos.
 
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