CIUDAD › NUEVOS TESTIMONIOS SOBRE EL DESALOJO DEL TERRENO DE LA MONJA JORDáN

"La policía es de tirar acá"

Beatriz es la tía de Nicolás Juncos, uno de los heridos que está internado en el hospital Centenario. La mujer aseguró que "hay dos miembros de la comunidad toba que fueron baleados, pero no se sabe más nada de ellos". Investigación judicial.

 Por José Maggi

Uno de los tres vecinos baleados en Empalme Graneros, durante el desalojo de un terreno de la obra de la hermana María Jordán, relató a Rosario/12 la forma en que fue herido por la policía con un arma de puño, mientras una vecina reveló que encontró una vaina servida y una bala nueve milímetros, en el mismo lugar donde estaba un grupo de Infantería, uno de cuyos efectivos fue visto con un arma en la mano disparando. Sin embargo la fuerza consiguió apoyo mediático en la propia hermana Jordán, quien pidió "no acusar a la policía, porque los vecinos saben de dónde salieron los tiros" y del secretario de Gobierno Fernando Asegurado quien juró que la policía no usó munición de plomo. "Se escucharon detonaciones pero no vinieron de la Policía", afirmó el funcionario, para luego sostener que "hubo intercambio de balas antitumulto". La justicia por su parte ordenó una investigación minuciosa: pidió al HECA el plomo extraído del pie de Adrián Olmos y ordenó a la policía que identifique a los efectivos que actuaron y las armas que usaron.

Antonio Olmos es el verdulero baleado en un pie en medio de la toma. Recibe a Rosario/12 en su humilde casilla de chapa, cartón y madera, en uno de los pasillos de la villa Los Pumitas, Olavarría al 1500 bis. "El sábado por la mañana salí con mi auto a vender verduras y frutas, y como la policía me obstruía el camino me bajé y les pedí permiso. Pero de un momento a otro se desató una balacera con la que reprimía la policía y me pegaron en el pie", narró.

Olmos identificó a un efectivo de Infantería que estaba parado en una de las ochavas del predio tomado, junto a cuatro uniformados. "Estaba detrás de ellos, se escondía, desenfundaba y tiraba con su arma", graficó. En su cama, convaleciente, está acompañado de Beatriz Zanabria, una de las mujeres que se dedica a cartonear, vive a pocos metros de su casilla. La mujer mostró a este diario una vaina servida de calibre nueve milímetros y una bala del mismo calibre, hallada en lugar desde donde Olmos asegura que le dispararon. "Las encontró mi marido, y estaban ahí porque la policía tiraba con esto. Ayer estaban juntando las cápsulas y cartuchos, eso está filmado, lo vieron mis hijos. Juntaron cartuchos rojos y blancos, nosotros también las encontramos y las juntamos", señaló.

Beatriz es la tía de Nicolás Juncos, que también fue baleado y está internado en el hospital Centenario. La mujer asegura que "además hay dos miembros de la comunidad toba que fueron baleados, pero no se sabe más nada de ellos".

Zanabria no duda en calificar el accionar de la fuerza de seguridad: "Acá la policía no tiene problemas, cuando viene en los patrulleros a todo lo que da, le meten plomo a los chicos que están en las esquinas, y no les importa nada". Y se extiende: "La policía es de tirar acá, tira, entran corriendo y tiran. Los pibes salen corriendo, porque saben que los de la (comisaría) 20 son una porquería, son una mugre". Y lo explica: "Cuando tienen que hacer cosas, no las hacen, pero cuando nadie los llama, ahí están ellos y hacen cagadas".

Olmos expresó su "bronca" con la hermana Jordán al considerar "narcotraficantes a todos". Con respecto a la versión de que el disparo pudo haber sido efectuado por los propios vecinos dijo que "es imposible". La víctima explicó que no puede trabajar a raíz de la herida sufrida por un disparo policial en medio del desalojo y aseguró que "están tratando de encubrir algo que no es cierto".

"Siento un poco de bronca por la hermana Jordán porque metió a todos en la misma bolsa". "Yo no tenía nada que ver porque nunca le pedí nada a nadie y menos a ella porque si querés algo tenés que pagarle o te da la sobra de lo que a ella le dan", afirmó Olmos.

Pese a los varios testimonios y denuncias, desde la Municipalidad negaron que durante el procedimiento la policía haya utilizado armas de fuego. "Estuvimos en el lugar desde el primer momento, con la presencia de Control Urbano. El operativo de recuperación alcanzó un grave nivel de violencia y agresión al punto que un agente nuestro terminó con 8 puntos en la cabeza y debió estar internado dos días en el Heca", indicó Asegurado.

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Olmos, en su cama, convaleciente, junto a la vecina Beatriz Zanabria.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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