CIUDAD › VECINOS DE LA SAGRADA FAMILIA DENUNCIAN LOTEO ILEGAL EN UN TERRENO EN DISPUTA JUDICIAL

La oferta es engañosa pero accesible

En Camino Nuevo a Soldini al 3700, 500 metros al oeste de Ovidio Lagos al 7000, un predio sin servicios y en pleito entre propietarios y caseros fue dividido en lotes de 150 y de 300 metros cuadrados, que están casi todos vendidos.

 Por Luis Bastús

Vecinos del barrio Sagrada Familia denunciaron el avance de un loteo ilegal, desarrollado sobre un terreno sin infraestructura de servicios y que, además, está involucrado en un pleito judicial entre su titular y la familia que lo habita desde hace años como casera. Dicen que ya se vendieron lotes de hasta 16 mil pesos cada uno, y en el lugar ya hay media docena de obras en construcción que lo demuestran. Otra vez, el telón de fondo es el déficit de vivienda que pone en evidencia la apreciación del suelo en el mercado inmobiliario, fuera de alcance para el bolsillo común. Por ser la tierra tan inalcanzable para muchos, emergen estas alternativas que representan estafas contra quienes, precisamente, carecen del dinero suficiente para comprar seguro.

Camino Nuevo a Soldini al 3700, extremo sur de la ciudad, quinientos metros al oeste de Ovidio Lagos al 7000. Hay que adentrarse por un angosto sendero de ligustros y basurales permanentes, y cuando parece que el paisaje abandonará todo vestigio urbano para ser definitivamente campo abierto, aparecen las hileras de casitas humildes del barrio Sagrada Familia, construidas hace quince años sobre tierras de la fundación Buena Nueva, que dirige el sacerdote Tomás Santidrián. Ahí enfrente, un amplio terreno donde Coco y su familia fabricó ladrillos desde hace doce años, ahora exhibe un puñado de construcciones a medio erigir, contrapisos y montañitas de piedras y arena. Son casi dos hectáreas que, según el hombre, el propietario se las dio a cuidar y le permitió establecerse con su familia.

Vecinos que pidieron mantener su identidad en reserva señalaron que en los últimos meses el predio fue dividido en lotes de 150 y de 300 metros cuadrados, y que empezaron a caer compradores. "Ya quedan pocos terrenos sin vender. Los de 15 por 20 cuestan 16 mil pesos, y los de 10 por 15 valen 11 mil pesos. No se como esa gente compra ahí y se larga a construir cuando nunca va a poder escriturar eso como su propiedad", advirtió una persona cercana al loteo irregular.

El predio figura en la sección 21º del catastro municipal como una parcela sin mensura. No posee cloacas, como tampoco el barrio aledaño, ni conexiones de energía, agua o gas. La electricidad baja desde un enganche clandestino.

Algunos pobladores entrevistados relataron que el inmueble era propiedad de una mujer que falleció, cuyos hijos residen en España, y señalaron al ladrillero como la persona con la que hay que hablar para comprar uno de esos lotes. Pero al ser consultado por este diario, el hombre se desentendió de ese negocio y lo atribuyó a un asunto del dueño del solar, Luis A., con quien mantiene un litigio de índole laboral. Coco, el ladrillero, aseveró que el propietario quiere desalojarlo sin más trámite, desconociendo los 12 años que lleva como casero de la parcela. Como el loteo le restó espacio para producir el barro para su horno de ladrillos, ahora sobrevive con changas y con las propinas que le dejan vecinos para dejarle a su cuidado unos camiones y un rodeo de caballos.

A pesar de la irregularidad manifiesta de la situación, las quejas por ahora provienen desde los vecinos y no desde quienes pagaron para empezar a construir, y que serían probablemente víctimas de una estafa. El problema es más complejo aún, cuando el damnificado por pagar algo que nunca será propio lo hace aceptando esas condiciones.

La inquietud que plantearon los vecinos llegó a manos de la concejala Viviana Foresi, quien encuadró el caso dentro de las distorsiones que provoca "la dificultad de acceso a la tierra y una pobreza estructural en la que el crecimiento familiar hace que nuevas generaciones no tengan una alternativa concreta de hábitat y caigan en maniobras especulativas y fraudulentas como esta".

La edila socialista ensayó una hipótesis comprensiva acerca de la decisión de quien acepta pagar por el derecho a construir en un lote que sabe jamás podrá registrar a su nombre. "La gente en esos casos concluye que de esa manera resuelve su problema de vivienda por diez o veinte años, quizás, sabiendo que no será para toda la vida. Muchas veces son albañiles o personas que tienen los conocimientos básicos como para apelar a la autoconstrucción y logran así tener una casita propia mientras tanto, y por un dinero que en el mercado jamás podrían comprar algo. Eso, en el mejor de los casos; habrá que averiguar si acaso a estos no le hicieron creer que realmente compraron un terreno", analizó.

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Los lotes del barrio se pagan entre 11 mil y 16 mil pesos.
Imagen: Andrés Macera.
 
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