CIUDAD › INTIMIDAD DEL FIN DE LA PROTESTA

Malestar en carne viva

 Por Luis Bastús

Las gomas ardieron frente al portón de Lagos al 5200 hasta último momento de la resistencia, hacia las ocho y media de anoche y cuando el núcleo duro de la protesta ya lucía diezmado y enfurecido contra sus pares que ya habían acatado el acuerdo puertas adentro de Jefatura. "Traidores", era lo menos que se oía desde el piquete en disolución, y los destinatarios eran los efectivos del Comando Radioeléctrico. Para entonces, los Chevrolet Corsa empezaban a drenar por avenida Francia rumbo a la calle, de regreso al patrullaje.

"Los jefes nos dejaron solos, porque ellos total se la llevan por izquierda, y los del Comando son traidores. Acá se empezaron a ir porque amenazaron con apercibimientos y sanciones para los que ponemos la cara por todos", gritaban hombres y mujeres, policías y familiares por igual. Un rato antes, un grupo de policías de ese cuerpo de patrullaje llegaron hasta el epicentro del piquete para dialogar con sus pares --en su mayoría, agentes y suboficiales de comisarías-- y procurar persuadirlos de acceder al acuerdo impuesto por el gobierno. Pero lejos de entenderse, la discusión cobró virulencia y hubo algunos empujones que marcaron la distancia de posiciones que quedó hacia dentro de la tropa policial.

Los disconformes plantearon que el piso propuesto de 8100 pesos se ofrece como un adelanto de paritaria, y que cuando lleguen a esa instancia en febrero le descontarán el incremento obtenido ayer, por lo que una vez más --interpretan-- sus haberes quedarán relegados. "Son 8.100 pesos y no nos alcanza --expuso un agente con el rostro cubierto--. Además, ahí entra el 20 por ciento adelantado de lo que será la paritaria en febrero. La GUM gana 15 lucas y no hace la mitad de lo que hacemos nosotros. En febrero los traidores del Comando se van a dar cuenta que nos mintieron. Pedíamos que 1.500 pesos vayan al básico, así un agente como yo que soy nuevo, se movía todos los ítems y entonces me arrimo a 11.500 y es más digno. Un muchacho de Vera viene a laburar cuatro días por cuatro, y esos cuatro días duerme en la calle y come la tumba de los presos, y encima tiene que llevar a su familia", completó.

La protesta se disolvió cuando un par de familiares regresó de una reunión adentro de Jefatura, adonde se les impuso el texto del decreto del Ejecutivo. Un jubilado policial eligió ver el vaso medio lleno: "Muchachos, el viernes vinimos con 5 lucas y media, y hoy nos vamos con 9 lucas y el 100 por ciento de las adicionales. Demasiado", dijo.

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