CIUDAD › LOS PATOVICAS Y LOS AFTER HOUR

La noche peligrosa

La muerte de Gerardo Escobar, visto con vida por última vez en el ahora clausurado definitivamente bar La Tienda de Tucumán 1149, reavivó con fuerza la discusión sobre la regularización del entretenimiento nocturno en la ciudad y sobre todo en torno de aquellos boliches que funcionan con la modalidad de after-hour. "Existen cuatro o cinco lugares en los cuales sabemos que, dependiendo el día, intentan funcionar con esta modalidad. En total hemos clausurado 21 lugares y se hicieron más de 10 mil inspecciones en un año y medio", reveló el secretario de Control y Convivencia Ciudadana, Pablo Seghezzo. La otra polémica tiene que ver con los patovicas. La ordenanza municipal sólo exige la regulación de patovicas en boliches -están registrados más de 1500-, no en bares con amenización musical. El concejal del Frente para la Victoria, Roberto Sukerman es contundente: "Hay que cerrar todos los afters que siguen abiertos, porque su funcionamiento es ilegal y luego se debe discutir una ordenanza general sobre la noche rosarina".

La Tienda recibió 135 inspecciones y tuvo dos clausuras que le impidieron abrir por un total de 70 días. La primera el 10 de abril y la segunda el 30 de septiembre de 2014. La última inspección había sido el 2 de agosto, dos semanas antes de la desaparición de Escobar. "Las dos clausuras fueron realizadas con inspectores encubiertos, procedimiento que fue muy criticado y por el que incluso nos realizaron una presentación en fiscalía", detalló Seghezzo.

De acuerdo a un informe de la Secretaría de Control, en el último año y medio se realizaron más de 10 mil inspecciones a locales nocturnos para constatar las condiciones de seguridad interna y las denuncias realizadas por los vecinos relacionadas con ruidos molestos o con incidentes producidos en los alrededores del lugar. El 20 por ciento de las inspecciones terminaron en el tribunal. Además, hubo 102 clausuras por faltas graves, de las cuales 21 fueron contra bares que funcionaban como after.

Por otro lado, una cuestión que también se puso en discusión a partir de la muerte de Escobar, es la contratación de servicios adicionales de la policía, que ofrecía dos patrulleros custodiando el local de Tucumán al 1100, y la preparación de los empleados que se encargan de preservar la seguridad de este tipo de lugares.

Sobre la cuestión opinó también Sukerman: "Se debe discutir con la provincia el rol de la fuerza de seguridad, porque indudablemente en esos casos especiales lo que hay que hacer es ocuparse de la formación de las personas que trabajen en esos sitios".

Por su parte, Seghezzo destacó que desde que existe su Secretaría, 1.537 patovicas pasaron por las capacitaciones dictadas por Defensa Civil, en los que se les daba cursos de RCP y Derechos Humanos. "Todos los que participaron de las mismas obtuvieron su carnet habilitante para desempeñar las tareas de prevención y seguridad en boliches", aseguró.

El titular del sindicato que agrupa a estos trabajadores (Sutcapra), Juan Quinteros, cuestionó la fiscalización de la actividad nocturna y afirmó que desde su espacio trabajan para que haya más cursos de capacitación para esta actividad.

Desde el lado de los bolicheros, Sergio Spagnolo, presidente de la Cámara de Boliches de Rosario, al ser contactado por Rosario/12, prefirió no dar declaraciones sobre la problemática de los after ni de la posible modificación de la legislación vigente. "Por respeto prefiero no hablar. Cuando hay un muerto de por medio, lo que hay hacer, por lo menos de nuestro lado, es silencio".

Informe: Juan Giosa

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