CIUDAD › UNAS 400 PERSONAS CELEBRARON EN EL MONUMENTO EL TRIUNFO DE MAURICIO MACRI.

El festejo tuvo mucho sabor a revancha

En el local del PRO valoraron que Cambiemos obtuvo en Santa Fe una ventaja superior a la elección nacional. Dentro del clima de euforia reinante, hubo más consignas agresivas contra el kirchnerismo que aclamaciones por el triunfo.

 Por Pablo Fornero

"Por fin se terminó esta mentira, estaba harto de ese discurso populista, de esa hipocresía", bramaba un joven que no superaba los 30 en la puerta de San Lorenzo y Maipú, bunker del PRO en Rosario. "Que vayan buscando espalda los del 6, 7, 8", repetía sin cesar un hombre de unos 60 años que no se sacaba su radio tipo Spica del oído. Los sacó de quicio un desconocido que pasó en un auto y los insultó. "Andá a robar", le respondieron a coro. La escena y la reacción no se repitió de manera exacerbada a lo largo de la noche de festejos tras la victoria de Mauricio Macri sobre Daniel Scioli, pero fue una postal muy singular de las celebraciones. Más tarde, un poco más medidos y emocionados, los concejales Gabriel Chumpitaz y Carlos Cardozo destacaron que, en la provincia y la ciudad, el frente Cambiemos superó al Frente Para la Victoria por mayor diferencia que en el ámbito nacional. En rigor, en Santa Fe Macri se impuso 55,8 a 44,2 por ciento de Scioli; pero en Rosario la diferencia fue similar al resultado nacional: 3,7 puntos a favor de Cambiemos. Eso sí, el voto en blanco casi no existió: 1,5%.

La concejala Ana Martínez, el edil Roy López Molina y el diputado Federico Angelini eligieron celebrar en Buenos Aires, junto al futuro presidente.

Un móvil policial a unos metros del local y otro a cien metros custodiaban los festejos. Dentro del bunker reinaba la tranquilidad entre la veintena de personas que albergaba. Sandwiches y gaseosas para la prensa, y globos y más cotillón para los militantes y fiscales que regresaban de las mesas. Una bandera del radicalismo, perdida entre los abrazos, acompañaba orgullosa en manos de dos cuarentones. Un pelado se calzó la 10 de Maradona, la de Argentina, pero con el apellido Macri. La camiseta le hacía juego con el tatuaje "Pro" que tenía en su brazo derecho. Una señora se calzó un saco amarillo brillante y al almanaque de San Cayetano que llevó al bunker le estampó la cara del ganador. "Reinarás", decía el presente.

El presidente del Banco Provincia y colaborador Scioli, Gustavo Marangoni, dijo desde el televisor y con rostro tenso que había que ser "prudentes", y el local explotó. La euforia asomó como un fuego, en un reducto que ya tenía la presencia de unas 100 personas. "Se siente, se siente, Mauricio presidente", se gritó a viva voz. Se profundizó el grito cuando las pantallas de Todo Noticias revelaron que la diferencia en la provincia, con el escrutado parcial, era de 18 puntos. "El que no salta es de los K", gritaban, para continuar con "Argentina, Argentina" y finalizar con el Himno nacional.

Cinco minutos antes de las 21, la policía y los inspectores de Tránsito cortaron las calles linderas y la celebración se trasladó a las afueras de la sede. Aparecieron las bengalas amarillas, el champagne y un cartel que festejaba: "Chau Cristina, chau 6, 7, 8". Chumpitaz miraba todo con los ojos llenos de lágrimas. Media hora después, la caravana emprendió viaje hacia el Monumento a la Bandera, donde se concentró la fiesta final. Allí, unas 400 personas se acordaron una y otra vez de la presidenta, de La Cámpora y el kirchnerismo en general. Poco y nada de Macri.

Cuando el presidente electo dio su discurso victorioso, tras el reconocimiento de la derrota por parte de Scioli, el bunker apagaba sus luces y cerraba sus puertas, mientras que los fervientes vencedores concentraban sus energías en el bajo.

En diálogo con Rosario/12, el concejal electo dijo sentirse "muy contento" y "feliz" y puso como clave para conseguir semejante diferencia en la región al hecho de "visitar los barrios y ver las necesidades de la gente, que quiere vivir mejor". Para el empresario, se hizo un "trabajo enorme, sobre todo en Rosario, donde hubo muchos timbreo, todos los días, con mesitas en todos los barrios".

Agregó que Macri tiene tres proyectos "enormes" que implican a Santa Fe. Habló de la lucha contra el narcotráfico, en la que Rosario "es el centro, está copada y tiene un problema gravísimo". Siguió con que hay que "unir a los argentinos" y cerró con un "enorme plan de infraestructura que necesita la Argentina".

Cardozo habló de la llegada de una "visión distinta" a la hora de hacer política en el país, y se acordó de quienes le decían que sumaban "peras con manzanas" cuando desde Cambiemos aseguraban que "un 60 por ciento de los argentinos está por el cambio". Para el edil de raigambre peronista, "se viene un nuevo tiempo para el país" y se entusiasmó con retomar dos obras de infraestructura que quedaron "truncas", el tren Rosario - Retiro, que "funciona a medias", y el tercer carril de la Avenida Circunvalación, que "está en obras hace siete años".

Por último, ambos le mandaron una caricia al radicalismo provincial, hoy dentro del Frente Progresista Cívico y Social. Chumpitaz pidió ser "fríos e inteligentes y trabajar en conjunto" y no descartó la chance de generar un bloque en el Legislativo. "Ojalá suceda, valoro mucho al partido radical, tiene dirigentes de mucho prestigio". Cardozo, más prudente, dijo ser "respetuoso" de la pertenencia de la UCR al Frente, pero conminó a realizar "gestiones" de manera conjunta ante el futuro gobierno nacional. "Por ahora empecemos a hacer fuerza por ese lado. En 2017 y 2019 veremos cómo se organiza la política rosarina y santafesina", cerró el histórico colaborador de Carlos Reutemann.

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Los militantes explotaron de júbilo cuando el televisor empezó a insinuar la tendencia.
Imagen: Sebastián Granata.
 
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