CIUDAD › UNA EXPLOSIóN EN EL LABORATORIO APOLO DEJó UN HERIDO GRAVE Y ENORMES DAñOS

Falló una caldera en plena madrugada

El siniestro fue poco antes de las 5, hirió a cinco personas
y derrumbó edificaciones linderas. Los vecinos señalaron que
hicieron varias denuncias. Estaban renovando la habilitación.

 Por Claudio Socolsky

La explosión en la madrugada de ayer de una caldera subterránea del laboratorio Apolo, ubicado en Alem al 2900, dejó como saldo cinco personas heridas, una de ellas de gravedad. Juan Carlos Sánchez, de 54 años, sufrió quemaduras en el 50 por ciento de su cuerpo y se encuentra internado en el Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, mientras su mujer tuvo heridas leves, al igual que tres trabajadores del laboratorio que produce suero fisiológico. La onda expansiva provocó el derrumbe de la casa de Sánchez, que linda con la parte trasera del laboratorio en el pasaje Drumond, y un taller mecánico, además de causar daños en otras viviendas. El fiscal Walter Jurado dijo que la causa del siniestro fue "la falla de una caldera más pequeña que produjo una gran explosión de vapor. En el lugar donde estaba la caldera había un techo de chapa y además está lleno de cartones de cajas, eso absorbió bastante la onda expansiva si no hubiese sido mucho peor". Los vecinos denunciaron que hace años sus viviendas sufren las consecuencias de las vibraciones producidas por las calderas, y que presentaron los reclamos a la Municipalidad, aunque nunca obtuvieron respuestas. "El lugar estaba habilitado por la Anmat y la Municipalidad, aseguró el abogado del laboratorio, Damián Escudero. Desde la Municipalidad precisaron que la habilitación del laboratorio estaba en proceso de renovación (ver aparte).

La postal del pasaje Drumond al 2900 era desoladora. Escombros, vigas, chapas y ramas caídas por toda la calle. Para completar la escena y entender la magnitud del siniestro, que se produjo alrededor de las 4.45, varias prendas quedaron colgadas de un árbol. "El centro de la explosión se produjo en los fondos de Alem 2967, afectando al galpón ubicado en el pasaje Drumond 2970 y dos viviendas más, una que quedó destruida y otra en la que se produjeron rajaduras pero es la menos dañada. La caldera chica, que estaba subterránea, levantó a la otra y la tiró para el otro lado, donde estaba el galpón", explicó Carlos Hyon, jefe del departamento de Estructuras de la dirección de Obras Particulares municipal.

"Por el momento se va a preservar la escena del hecho para que los peritos puedan trabajar tranquilamente. Se va a seguir investigando para saber si esa caldera fue inspeccionada o no por parte de las autoridades. Vamos a investigar la responsabilidad penal para saber si hubo negligencia o no, si fue una fatalidad, o bien hubo una responsabilidad de una persona", dijo el fiscal Jurado, quien adelantó que citará a los vecinos para verificar las irregularidades denunciadas. Consultado sobre la cantidad de trabajadores que se encontraban en el laboratorio cuando se produjo la explosión, el fiscal no pudo dar precisiones. "Era un horario donde había muy poca gente. Si bien hay heridos, por suerte no tuvimos que contar víctimas fatales. Realmente fue una situación que de acuerdo a las circunstancias y por lo elementos que había adentro pudo haber sido peor", estimó.

La casa de Drumond 2960, hoy reducida a escombros, es la que habitan desde hace 30 años los Sánchez. Juan Carlos, chofer de la línea 123 de la Semtur, su mujer Susana, que sufrió heridas leves, tres hijos; el menor de dos años que había quedado atrapado entre los escombros, y una nieta de cinco años. Sánchez quedó internado en la terapia intensiva del Hospital Eva Perón con quemaduras en el tronco, el brazo derecho, y las piernas. "Está consciente, con respirador", dijo su hija Yamila. Por la tarde, el director del efector, Ariel González, pronosticó una "evolución favorable" del paciente.

Mientras sus vecinos trataban de contenerla, y otros ayudaban a resguardar sus pertenencias que iban trasladando envueltas en frazadas; la esposa de Sánchez, aún conmocionada, relató: "La explosión me tiró para el lado de la cocina, me pude ir sacando los escombros y las lozas que me cayeron y que no eran tan pesadas. Mi marido estaba en el dormitorio, pero no encontrábamos al bebé, hasta que mi otra hija le pisó la mano y gritó. Ahí nos dimos cuenta que estaba". La mujer le atribuyó responsabilidades por lo sucedido tanto a los dueños del laboratorio como a las autoridades. "Hace años que se vienen realizando denuncias y nunca pasó nada", agregó.

"Era sabido que esto iba a pasar y todo podía haberse evitado", dijo María Jimena Díaz. Su madre habita una de las casas linderas que sufrió varias rajaduras por la explosión. La mujer contó que desde 1997 reclaman judicialmente y pidió la intervención del municipio. También criticó a los operarios de Defensa Civil que comenzaron a remover los escombros antes de que llegara el fiscal Jurado, y se mostró preocupada por la seguridad de la vivienda a la que no pueden ingresar.

Carlos Nuñez vive en un pasillo lindero al laboratorio sobre calle Alem. "Los problemas los tenemos desde hace 30 años. No queremos atentar contra las fuentes de trabajo, pero queremos que el laboratorio esté en una planta industrial, donde puedan trabajar con condiciones dignas y las cosas reglamentadas", relató el vecino. Además, dijo que empleados del laboratorio "manejaban el regulador de gas, venían los de Litoral Gas y ellos después lo tocaban. Muchas veces salieron corriendo diciendo que íbamos a explotar todo, y en diciembre hubo una gran pérdida de gas y explotaron dos hornos, una empleada tuvo que saltar por la ventana". Otra vecina planteó que desde abril las calderas del laboratorio no tenían mantenimiento, y denunció que "robaban agua y hacían explotar las cañerías".

Hace un mes, la justicia declaró la quiebra del laboratorio por pedido de un acreedor, pero no se efectivizó porque la empresa pagó la deuda, aunque la intimaron a cancelar lo adeudado a otros acreedores. Sobre la situación judicial actual del laboratorio, el abogado Escudero indicó: "Está interpuesta la revocatoria del concurso y el levantamiento de la quiebra. Está ordenado, pendiente del cumplimiento de otras cuestiones que son exclusivamente económicas, pero la sociedad está funcionando. Los accionistas, después de la última transferencia, son los que están". El abogado precisó que la planta, conformada por unos 70 trabajadores, "estaba parada", y que si hubo gente cuando explotó la caldera, eran "de mantenimiento o de vigilancia".

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El fiscal Walter Jurado explicó que "la falla de la caldera más pequeña produjo la explosión".
Imagen: Sebastián Granata
 
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