CIUDAD

La presa del Ludueña cumple con su rol y trae alivio a la ciudad

Lifschitz había adelantado la posibilidad de que se tuvieran que evacuar barrios del oeste. Pero la crecida del arroyo se estabilizó al avanzar la tarde. Los evacuados suman 3250.

 Por José Maggi

Los rosarinos pusieron ayer toda su atención en la presa retardataria del arroyo Ludueña, que -hasta el cierre de esta edición- había podido contener los casi 487 milímetros que habían caído en toda la región. El dato no parece menor ante la reflexión que ayer hiciera Leonildo Foresto el histórico dirigente de la NUMAIN (Nunca Más Inundaciones): "En el año 1986 cayeron 160 milímetros y nos tapó el agua", señaló marcando la importancia de la obra. Rosario/12 recorrió ayer la represa y el talud de tierra que protegió a los rosarinos de un verdadero mar de cinco metros de profundidad y de varios kilómetros cuadrados. En tanto, anoche los evacuados rosarinos sumaban 3250: 1600 en el Batallón 121; 800 en el Estadio Cubierto de Ñuls; 600 en Náutico Sportivo Avellaneda, 250 en el Liceo de Funes y 300 en el gimnasio de la Universidad Nacional de Rosario, de Moreno y Urquiza. Según la vicegobernadora María Eugenia Bielsa hay unos 9000 evacuados más en 59 comunas y municipios santafesinos, que se suman a los 15 mil habitantes de la capital provincial afectados por las lluvias.

El propio intendente Miguel Lifschitz advirtió pasado el mediodía que el ritmo de crecimiento que observaba el curso de agua era preocupante, y advirtió que los barrios de la zona noroeste, que están atravesados pro el cauce del Ludueña, podían tener problemas ante el desborde las aguas. Por su parte el director de Hidráulica de la Municipalidad de Rosario, Alberto Daniele, advertía que la crecida del arroyo Ludueña podría afectar la capacidad de conducción de los entubamientos.

Lifschitz había advertido que los vecinos que viven en las cercanías del Ludueña (en especial los barrios Hostal Este, Empalme y Lisandro de la Torre) debían prepararse para una eventual evacuación ante el continuo crecimiento del nivel de agua de ese arroyo. El funcionario lanzó un "alerta amarilla" para la ciudad y advirtió que a media tarde faltaban aún 70 centímetros para que desbordara y explicó que se registraba "una tendencia en aumento de 7 u 8 centímetros por hora", aunque aclaró que "no quiere decir que se mantenga igual en las próximas horas". Sin embargo, a lo largo de la tarde la tendencia se estabilizó y aventó riesgos de desborde.

Por otra parte, el intendente había pedido paciencia además a los vecinos que realizaban piquetes en reclamo de ayuda social, como los que estaban ubicados frente al Centro de Distrito Oeste y en el barrio Santa Lucía. "Quiero aprovechar para pedir a quienes hacen algunos cortes que por favor liberen el paso porque esto complica la tarea de las personas que trabajan en los operativos de emergencia y es imprescindible dejar libre las vías de acceso, calles y avenidas".

Lifschitz repitió que el grueso de la ciudad "aguantó bien" si se tiene en cuenta "lo imprevisto y excepcional del fenómeno". Y aseguró que la atención de los evacuados marchaba bien. "Todo el personal está organizado, hay alimentos, todos los elementos necesarios", afirmó, y destacó los aportes de la Nación y la provincia y "la solidaridad de las empresas de la región". Además sostuvo que "no vemos riesgo sanitario" en los centros de evacuados.

En tanto por culpa de un desagüe tapado y las nuevas lluvias, comenzaron las filtraciones en el estadio cubierto de Ñuls: dos centímetros de agua cubrieron la cancha de básquet, aunque no fue necesario derivar a la gente a otros espacios.

En la zona sur, el barrio El Mangrullo, cerca del frigorífico Swift, también está en problemas: algunos vecinos ya sentían el agua del arroyo Saladillo en las puertas de sus casas y se preveían evacuaciones inminentes, por lo que ya se está preparando el quinto centro de evacuación.

Más allá del complicado panorama en el norte y el oeste, también hubo caos en el centro y otras zonas, donde los anegamientos complicaban el tránsito, había caída de árboles y nuevos cortes de energía. Entre los lugares más peligrosos para circular, estaba el Acceso Sur y avenida Belgrano, donde en algunas partes el agua tapaba el cantero central, además de que, como en muchísimas calles, destruyó el pavimento.

En tanto la Municipalidad habilitó al Centro de Expresiones Contemporáneas (Sargento Cabral y el río) para recibir las donaciones destinadas a las personas que debieron ser evacuadas de las zonas inundadas. Este espacio permanecerá abierto las 24 horas, todos los días, mientras dure la emergencia. En este sentido se solicita a las personas que respondan al llamado solidario de ayuda que, de ser posible, entreguen las mercaderías en bolsas rotuladas que den cuenta de su contenido para facilitar su rápida derivación a los centros de refugiados. Se necesita fundamentalmente ropa de niños, mujeres y hombres, toallas, calzado, ropa de cama, pañales y alimentos no perecederos.

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La salida del agua de la represa del Ludueña, que ayer tenía una altura de cinco metros. El límite máximo del paredón es de siete metros, un nivel, por suerte, excepcional.
 
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