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Viernes, 30 de abril de 2010

LARGO ADIOS A WERNER SHROETER

Libertad y otras intoxicaciones

La película que Werner Shroeter filmó en la Argentina y que los argentinos no podemos ver.

 Por Fernando Noy

Algo peor que esa desidia apuntada por Diego Trerotola en el SOY, a la que fuera sometida la obra del genial Warner Schroeter (comparado por Fassbinder con Novalis, Celine y Lautréamont), es la amnésica censura de una diva indiferente, capaz de comprar los derechos para distribuir “De l’Argentine”, su documental rodado en Buenos Aires donde ella misma aparece, según la única foto que logré descubrir en una revista alemana, luciendo nada menos que todo el vestuario de la Abanderada de los Humildes cedido por Paco Jamandreu quien, como yo y seguro los demás participantes, jamás hubiéramos imaginado semejante devenir a nuestro aporte. Por supuesto que en varias oportunidades le pregunté personalmente a la Libertad Leblanc por qué al menos no la proyectaba para los que participábamos en ella, y sus respuestas fueron evasivas. Rodada en mayo de 1982, un poco antes de que Shroeter dirigiera a Cipe Lincovsky en el Lola Membrives, la película espera su público argentino.

Durante los ensayos era un placer verlo por Corrientes con su infaltable boquilla de legítima baronesa y un vaso de vino blanco siempre lleno, charlando con colegas, amigos o levantes en el barcito de al lado. Casi siempre junto a su gran anfitriona, la actriz Martha Serrano, que poco pudo hacer con su talento abatido por la terrible cacería de los años negros, encabezando aquellas listas de la represión. Ella trajo a Werner a mi casa. Yo recién había llegado de Bahía, Brasil, expulsado por el Plan Cóndor antiextranjeros. De inmediato acepté la propuesta, que consistía en indagar qué había sucedido en Argentina antes y después del Proceso. Mi monólogo se rodó en una sola toma. Casi diez minutos descalzo sobre las hojas de otoño. Comparé el tiempo de las botas con un fantasmagórico campo de concentración, que igualmente continuaba en la democracia. Seguíamos

siendo carne de cañón ante la temible Gaystapo policial. Una catarsis que apenas pude ver en los encandilados ojos de Werner y el monitor cuando terminamos. Luego, nunca más. La única noticia sobre el estreno fue difundida por la agencia Ansa informando en la página de Política Internacional en el lugar de “Espectáculos”: “Ayer se exhibió el nuevo documental de W. S. sobre Argentina inaugurando el Festival de Berlín. Al finalizar, la comitiva oficial de ese país se retiró airada y molesta sin responder preguntas, luego de su proyección recibida con lágrimas y aplausos...”. Esto reavivó mi deseo de verla. Seguí buscándola en los ciclos del Instituto Goethe, pero nada. Peor que prohibida. Quizás algún día logremos acceder a este film cercenado por la indiferencia de una actriz llamada Libertad y que a esta altura, seguro, ya debería hacer honor a su precioso nombre.

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