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Viernes, 30 de abril de 2010

LUX VA POR EL LADO MAS BESTIA

Piquete de divas

Con teléfono en vibrador y entreverada en un público estelar que aplaudía la actuación unipersonal de Pablo Mikozzi, nuestrx cronista se estremeció ante cada llamada del arte y sobre todo de las partes.

En el Moulin Bleu parecía no caber epicúrea marabunta prestigiando el estreno de Por el lado más bestia. Precavidos lxs organizadorxs parece que envaselinaron las paredes del ex cine porno para que pudiera dar cabida a tanto trolaje además de críticos e invitados especiales como Isabel Raffo, la Bárbara Stanwych del Rojas, que espiaba en camarines el altar improvisado para la ahora inmortal María Aurelia Bisutti. Ni siquiera la negra lluvia amedrentó a nadie, al contrario, inconveniente ideal para rescatar pilotos y paraguas como el insólito con mango de verga tallada en Tailandia que escurría Fernando Noy, apretujando a besos a Karina K., a quien llamaba “Mi Robert Downey Jr.”. “¿Qué actor o actriz le corresponde a Lux?”, quise preguntarle al poeta, pero temiendo un “Perra Lassie” como toda respuesta y de viva voz, me quedé con la intriga. Casi se lo pregunto a esa otra gloria nacional llamada Gran Markova, como siempre ultra chic, que iba repartiendo besos con aroma a gardenia mientras la legendaria Silvia Armoza chapuceaba en spanglish su bienvenida a la siempre añorada Alejandra Rodríguez Mentasti, que Non Stop y sin escalas arribaba desde Miami al estreno. Antes de empezar el show, Ana María Casó ya aplaudía con su sola presencia.

Al apagarse las luces advirtieron: “Respetables putos y trolas, a partir de este instante pongan sus celulares en vibrador”. Y dicho y hecho. Pero Lux puede jurar que no fue por el secreto roce que la platea acabó delirando con el maravilloso Pablo Mikozzi y su repertorio de esperpentos bufos al por mayor, que no dieron respiro al placer siempre in crescendo como un orgasmo en el subte a la hora pico.

Se reconocía el graznido de flamenco reidor que sólo Quique Canellas, chozno de Garrick, sabe lanzar. Esta vez haciendo contrapunto nada menos que con la carcajada de siete volcanes de Guillermo Angelelli. Klaudia con K, como buena odalisca inmóvil, emitía risitas en zigzag que de pronto giraban hasta incrustarse en el ombligo de la concheta Barbie símil Paris Hilton que Mikozzi mostraba, recordándonos a todos que por suerte estábamos sentados sobre un mar de estalactitas de semen petrificado, mientras la impar Mimí Nervios reía al fin sedada de placer ante Miko, el anti-Mickey, otro de los aplaudidísimos seres del a esta altura ya consagrado Mikozzi, bajo la dirección del adorable Tino Tinto, prócer supremo si los hay del Under-Over en devenir triunfal. Kevin Case se abanicaba junto a Julio Suárez, siempre tan elegante, estilo Delia Garcés, delirando como todos frente al guapo portero mataputos. Rafa Tano y José Luis Catánia festejaban los goles del sabido hincha de fútbol descubriendo el psicoanálisis. Patricio Bisso, la legendaria sexóloga Olga del Volga de los años de oro paulistas, retrataba cada escena, pluma enhiesta en su butaca. Ilustrate un poco, Lux, me dijo mientras me daba de recuerdo su versión de la blonda pulposa que se hacía esvástica por contorsión en escena. Vibrando llegué a casa y así estoy todavía recordando esta puesta tan bien puesta. Es que cuando el arte llama, lo mejor es no atender.

Sabados a las 23.30, Rodriguez Peña 411. Reservas 4371-8672. www.bastadelobby.com

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