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Viernes, 13 de junio de 2008

X 4

Opera

En la era pre The L World la única oportunidad de ver mujeres amándose descaradamente en clave de melodrama fue la opera. Allí están ellas enloqueciendo al gordito de gafas que o se pone binoculares o se compra un DVD.

Beso en la boca

Orfeo llora desconsolado la muerte de su amada Euridice el mismo día de su boda. En su desesperación invoca a los dioses y se ofrece a enfrentar cualquier riesgo con tal de poder recuperarla. Orfeo es una mezzo y Euridice, una soprano. Escuchen el lamento de Orfeo en “Che faró senza Euridice?” (“¿Qué haré sin Euridice?”) mientras sostiene a su amada muerta en brazos (y la besa en la boca, ¡digámoslo de una vez por todas!). Sublime. Escuchada la plegaria, Zeus se apiada de él y envía al Amor como mensajero para dar la buena nueva a Orfeo: después de sortear aventuras varias, verá cómo triunfa el amor. Originalmente el rol lo cantaba un castrato y poco después fue reescrito para tenor. Qué desperdicio. Menos mal que sigue primando la cordura y casi siempre se le reserva el rol a una mezzo. Bellísimo registro con la tersa voz de Agnes Baltsa (Orfeo) y Margaret Marshall (Eurídice). Dirige Ricardo Muti.

Orfeo y Euridice, Christoph W. Gluck. EMI.


Amores cruzados

Octavian, un adolescente (la mezzo), es amante de la Mariscala, una mujer de 30 años (la soprano). Primer acto: ellas en la cama luego de encuentro amoroso resultan sorprendidas por criado. La Mariscala está casada, por eso Octavio escapa y, aumentando la confusión... ¡se viste de mujer! Las cosas se complican: el primo de la Mariscala, elige a Octavian para entregarle a Sophie, su prometida, una rosa de plata. La Mariscala se ofusca, sabe que la diferencia de edad terminará por quitarle a su amante. Y así sucede. En cuanto Octavian (la mezzo) le entrega la rosa a Sophie, quedan prendados. La Mariscala, en un gesto de entereza se retira. Hay dos sugerentes dúos entre las protagonistas. El primero es el de la cama: “Wie du warst, wie du bist!” (Cómo eras, cómo eres...) y el segundo: “Ach, du bist Wieder das?” (¡Ah! ¡Estás de nuevo aquí!). Anna Tomota Sintow (Mariscala) y Agnes Baltsa (Octavian). Von Karajan dirige.

El caballero de la rosa, Richard Strauss. Sony.


Ella se derrite

Hace su entrada Frederica von Stade, una mezzo deliciosa que aquí se encarga del papel de Cherubino, un paje de La Condesa (Kiri Te Kanawa). La Condesa ya se casó con el Conde de Almaviva (los conocimos en El barbero de Sevilla como Rosina y el Conde, respectivamente), el Conde le fue infiel miles de veces, ella sufre y ahora se deja cortejar por el paje, aunque sin corresponder a este amor. En “Voi che sapete (che cosa è amor)” (Vosotras que sabéis qué es el amor) del acto II, la mezzo se derrite mirando a la Condesa y confesándole su amor sin confesárselo mientras le revolotea alrededor.

Georg Solti dirige la Filarmónica de Londres.

Las bodas de Fígaro, W.A. Mozart. Decca.

La constancia

Aminta vive feliz de la vida en un bosquecito, a la verde y fresca sombra de los sauces. Es un pastor, pero un pastor fingido ya que, en realidad, es Abdalonimo, príncipe de Sidón, obligado al exilio por un tirano. Ama a la ninfa Elisa y además, para sumar puntos es... una soprano. Alejandro Magno derroca al tirano ya mencionado y elige al príncipe para que se case con la bella Tamiri, que también es... una soprano. Hay un tenor (que poco cuenta) que también está enamorado de Tamiri y es quien arma el triángulo amoroso. Para no perderse una de las arias más musicales de todo el repertorio de soprano (y que yo le dediqué a mi chica) “L’amerò, sarò constante” (La amaré, seré constante). Indispensable para conquistar a la damisela de tus sueños.

Il re pastore, W.A. Mozart. Deutschegrammophon.

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