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Viernes, 10 de junio de 2011

ES MI MUNDO

Historias con moraleja

Desde hace casi 30 años, cuando se detectó el primer caso de un paciente con infección por vih, las infecciones de transmisión sexual volvieron a tener el protagonismo perdido después de la aparición de la penicilina. Sea porque aparecieron asociadas al vih sida o porque para su prevención también es útil el preservativo, las ITS recuperaron parte de su poder disciplinador, tal como puede rastrearse en estas entrevistas a dos médicas del Hospital Muñiz en las que de todos modos se pueden hallar algunos datos útiles.

Silvia Paz, especialista en Hepatología e ITS

En los medios se vuelve a hablar sobre las infecciones de transmisión sexual (antes llamadas venéreas) y desde un lugar que genera miedo. Sin embargo, sabemos que son tratables...

–Sí, son tratables y manejables. Como decís, ya no se usa venéreas, porque la palabra viene de Venus, Venus de amor. Nosotros decimos ITS, que significa Infección de Transmisión Sexual. La mayoría de las enfermedades de transmisión sexual son de larga data, no es que aparecieron ahora. De la última que podemos hablar es del vih. Que ahora haya más casos o un rebrote, como se dice en los medios, se lo puede atribuir a que la gente, cuando le empezó a perder el miedo al vih porque le quedó claro que era una enfermedad tratable, que pasó a ser crónica, que podés seguir adelante con tu vida, tu trabajo, tu familia, se relajó. Porque ya no es una enfermedad mortal. Entonces, al no usar preservativo, el resto de las venéreas puede entrar.

¿El resto de las ITS cuáles son?

–La principal es la sífilis. Es una enfermedad bacteriana que tiene cura. Se utiliza la penicilina, y el que es alérgico tiene otras alternativas para curarse. Hoy en día no representa mayor riesgo.

¿Cuáles son las formas de transmisión?

–La vía sexual en todas sus formas: oral, anal, vaginal. Cualquier forma en la que uno se exponga a una mucosa que tenga una lesión, con la piel o con otra mucosa. Por contacto de mucosas puede ocurrir sin problemas. Es una espiroqueta que pasa fácilmente de un tejido a otro. En el hombre se ve la lesión porque es peneana o anal. La sífilis es más fácil de contagiarse entre hombres.

¿En el caso de lesbianas cómo es?

–Si las relaciones fueron entre mujeres y de contacto oral, por los labios, anal o vaginal, por lo general ahí sí se ve. En el caso de lesbianas también es por mucosas.

¿Qué otras enfermedades venéreas hoy son frecuentes de encontrar?

–El vih, la hepatitis B, C, el herpes, son ITS. La hepatitis C es mucho más común en comunidades gays, brotes.

Contanos sobre el herpes...

–El herpes es un virus de fácil transmisión. También se contagia de mucosa a mucosa. Es un virus que no se cura, que está latente siempre. El herpes virus, cuando te infectás, lo guardás en los ganglios. Una vez que lo tuviste no te lo sacás de encima. Lo que podés hacer son rebrotes, dependiendo del estrés, del sol, de la menstruación, según el organismo de cada uno.

Entonces... ¿la mayoría de la población tendría herpes?

–Sí, es muy común. De hecho, cuando hay que buscar gente que no tenga herpes, para hacer una transfusión, porque no se le puede pasar ni siquiera una cantidad mínima de virus, es muy difícil de encontrar.

Al compartir la vía de transmisión, ¿generalmente van de la mano las ITS?

–Cuando encontrás una, chequeás las otras. Pero podés tener vih solo, hepatitis B solo, C sola, las dos juntas, la combinación que quieras, porque son virus diferentes. ¿La B se va a transformar en vih? No, son distintas cosas. No evoluciona una en otra. Que haya ITS, mientras haya herpes, que altera la mucosa, o sífilis, facilita enormemente la transmisión del resto de las ITS. Si tenés alguna ITS y mantenés relaciones sexuales con alguien que tiene vih, contás con todos los números para llevártela, facilita las cosas. Las ITS suelen ir de la mano por eso, porque es más fácil el contagio de una a otra.

¿Se animan los pacientes a preguntarte sus dudas sin prejuicios?

–Acá, en el hospital, hay muchas chicas lesbianas, travestis, que vienen a consultar porque somos especialistas en el tema, entonces no hay problema.

¿Tragar semen trae consecuencias o es nutritivo para la piel, como leí por ahí?

–Si a la infección por sífilis la tenés en la boca, la tenés en mucosa; o sea que el riesgo ya lo tenés. Tragar semen no cambia nada. No es que va a aumentar el riesgo o a fortalecer la piel.

¿Cómo manejan que una persona infectada le avise a su pareja o a sus últimas parejas?

–En este servicio principalmente tratamos casos de hígado: casos de hepatitis B, que el 90 por ciento son de índole sexual. Si el paciente viene con la pareja, le preguntamos todo lo que necesitamos saber. Si trajo a su pareja es porque quiere que su pareja sepa lo que tiene y lo que le está pasando. Si yo veo al paciente solo, y sé que tiene una enfermedad crónica o contagia y no se lo quiere decir a su pareja es un problema. Yo no puedo advertir a su pareja, porque la ley no me lo permite.

¿Es común que pase esto en los pacientes?

–Y, cada tanto pasa... Más en parejas heterosexuales que homosexuales –-porque esta población suele ser más abierta–. Con el vih el problema es más grande porque no quieren abrir la boca por nada del mundo.

Da para pensar que no se cuidan...

–Es que te lo dicen... no se cuidan. Son recurrentes... lo están buscando, y en algún momento les va a llegar. En parejas que uno es positivo y el otro negativo, el negativo se alivia cuando pasa a ser positivo, porque hay un relajo en el cuidado, se le va la preocupación porque ya está contagiado... Antes el vih era diagnóstico de muerte, ahora esto cambió...


Alcira Bermejo, infectóloga

¿Contás con alguna hipótesis acerca del motivo del incremento actual de estas enfermedades en nuestra población?

–En todo el mundo está pasando... hay una epidemia dentro de la pandemia del vih, que es cuando afecta a todo el mundo. La epidemia es de sífilis y el incremento se está dando entre hombres con hombres, en sus conductas sexualizadas, travestizados o no. Eso no solo se da en los pacientes que tienen vih negativo, sino en los positivos también. Eso nos indica que hay un descuido en los cuidados que hay que tener. En el país no hay cifras oficiales. El aumento de transmisión lo vemos en la clínica, en el hospital. Si antes, en el año 2000, había 50 casos, ahora hay 300. El porcentaje es muy grande, por eso se les da muchísima más bolilla a las poblaciones con más riesgo.

¿Cuál es la población con más riesgo y por qué?

–La sífilis aparece más pronunciada en los hombres gays; sobre todo cuando aparecen los antirretrovirales; es decir, cuando aparecen los medicamentos exitosos del vih (esto es en la segunda mitad de la década de los ‘90). Entonces, cuando la enfermedad deja de ser mortal y pasa a ser crónica, se pierde el miedo y crece el descuido; así aumentan los casos. Para nosotros, las estadísticas son de campo, del día a día, y te puedo decir que aumentaron un 600 por ciento. En California, donde también se incrementaron de manera notable los casos, es justamente donde hay mucha población homosexual.

¿Qué pasa con las mujeres? Porque si no parecería que es una enfermedad propiciada por los hombres gays...

–Las mujeres se contagian a partir de hombres bisexuales con los que están, después la transmisión pasa a las parejas heterosexuales. La epidemia empezó con la población homosexual, porque se desprotegieron. Muchas parejas se conocen por Internet y eso facilita el sexo con personas desconocidas. El “sero sorting” es muy frecuente hoy: es cuando una persona con vih decide tener sexo sin cuidado con otra que también tiene vih, para no tener que usar preservativos. Pero es falso esto de que no se pueden contagiar porque ya lo tienen: se pueden recontagiar porque existen distintas cepas. El hombre homosexual busca sexo rápido (y sin cuidado). No todos salen del closet, todavía hay mucha gente con temores, y no se lo permiten. Es más habitual que en la subpoblación homosexual estas parejas busquen relaciones en lugares donde son poco conocidos, con gente desconocida, por eso es más factible la promiscuidad: por falta de aceptación y de inclusión. Ningún heterosexual anda por la calle diciendo que es heterosexual; y tampoco tendría que andar diciéndolo un gay, pero esto no es tan así. Esto es lo que induce, de alguna manera, que las subpoblaciones homosexuales masculinas tienden a tener más relaciones, que resultan menos duraderas que las de los heterosexuales; y más encubiertos. Por eso ve más esta enfermedad en esta población.

Pero en tu trabajo anterior decías que la población afectada por la sífilis, esto es del 2001, correspondía a los heterosexuales en un 67 por ciento mientras que el 32 a los gays o bisexuales...

–Sí, también hay heterosexuales promiscuos, es verdad. Por eso hay mucha sífilis congénita: mujeres que se han contagiado de hombres. Si alguien se contagia sífilis de alguien que también tiene vih, es factible que se contagie vih. Hay un arrastre de conductas que se repiten sin cuidado. En los ‘80 bajaron las enfermedades porque había aumentado el uso del condón. Hubo muchas relaciones sexuales tardías en los adolescentes, por miedo a agarrarse la enfermedad. Como cambió la sociedad, hay más facilidad ahora para comunicarse, tener relaciones esporádicas, y se perdieron los miedos; entonces estas enfermedades hacen su pico. Con respecto a la sífilis congénita, no hay cifras exactas, pero en algún momento el Ministerio de la Nación nos proporcionó registros más o menos fiables con respecto a la sífilis congénita y los lugares donde habían aumentado eran en el Noreste argentino, que es una zona pobre; en el centro que es Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, ahí también había picos de sífilis congénita, y fijate que ahí es donde hay mayor conglomerado de gente. Luego, en el Noroeste argentino. La zona del Sur se mantenía en una meseta, porque había menos gente. Donde hay pobreza o mucho núcleo poblacional es donde hay conductas sociales anónimas y la tasa aumenta. Eso explicaba algo, aunque te repito: no hay cifras exactas. De todas formas, te puedo hablar de un 600 por ciento de aumento en los últimos 10 años.

¿Hay algún tipo de plan de prevención o información sobre la detección y el cuidado de estas enfermedades?

–No, no hay nada. Pensá que en relación con la sífilis, la mayor proporción de casos se encuentra, como te decía, en las grandes congregaciones de personas: ciudades donde la gente es anónima, o entre quienes tienen solo estudios primarios o secundarios incompletos, podemos hablar de un 70 por ciento de este tipo. Hay que tomar conciencia y cuidarse, nada más, no dejar de disfrutar del sexo ni tener miedo, sino cuidarse.

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