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Viernes, 4 de mayo de 2012

ARTE

Las mariposas son libres

Fabián Zanardini es maestro y desde su clase de Plástica en Moreno, “que se puede pensar como el equivalente a una fábrica recuperada en Educación”, hace militancia pedagógica. Ancianos, obreros, mariposas y más delicias del conurbano aparecen en su muestra de fotos en Casa Brandon.

 Por Gustavo Streger

La maestra enseña la familia frente al pizarrón, atada y amordazada, impedida de ver otras realidades y destinada a repetir el discurso dominante. Un obrero gay del conurbano intenta subir una escalera. También está vendado y amordazado. Sus ojos tapados le impiden el deseo, sus labios sellados no le permiten contar su verdad. Todo esto es seguido de cerca por un sacerdote vendado y amordazado. Las tres situaciones forman parte de la muestra fotográfica del artista visual Fabián Zanardini, un retratista que utiliza una metodología singular: toma fotografías, pero luego las interviene con pintura, les realiza cambios y escanea el resultado, una técnica que puede desorientar al espectador. Así como combina distintas disciplinas en su obra, también lo hace en su propia vida, ya que se desempeña, además, como profesor de escuelas públicas, privadas y de gestión social, y codirige un espacio de arte independiente en Haedo llamado 4 Gatos. Se define como docente, artista, militante, gay y residente del conurbano bonaerense. Estas categorías resultan indispensables al momento de abordar la obra de Zanardini, ya que estos mundos pueden verse en cada retrato.

Tus obras tienen como hilo conductor la presencia de una mariposa. ¿Hay alguna relación con el clásico insulto al mariposón?

—Socialmente, la mariposa está vinculada con el insulto, pero desde mi trabajo como docente veo que los nenes y las nenas adoran dibujarlas, con distintas formas y colores. Es un animal bello y nadie tiene que privarse de esa belleza. Tomé lo vulgar y agresivo del insulto y lo transformé en un signo de lo sensible, que puede estar en el hombre y la mujer, sean heterosexuales o no. Ser sensible es estar vivo y sentir de una manera particular.

En varias fotos, los personajes centrales son obreros pasándose baldes o intentando emerger de un pozo a la superficie.

—Trabajo mucho en las imágenes de la gente común del conurbano porque es mi medio y crecí entre el típico varón que insultaba, agredía y estaba condicionado por una cultura que lo obligaba a ser y parecer macho constantemente. Generalmente se muestra al gay como la clásica “loca”, que es uno de los modelos, pero uno también puede ser y considerarse varón y, dentro de esa masculinidad, ser gay. Por otra parte, se toma a Buenos Aires como paraíso gay friendly, pero las cosas se ponen más difíciles cruzando la General Paz. Para un obrero es muy complicado expresar su homosexualidad. Yo quisiera que las organizaciones se banquen una marcha en el conurbano porque es muy distinto sentir eso en el cuerpo, cruzar esa frontera y bancarse lugares.

También hay en la muestra una foto homenaje al matrimonio igualitario, en donde retratás a dos hombres grandes. ¿Qué imagen buscar reflejar sobre este tipo de vínculo?

—Esa foto me llevó un año de elaboración. Venía pensando cómo hacer una imagen que demuestre el amor sin caer en el beso o en una foto erótica. La noche en la que se sancionó la ley hice el click y encontré el amor en una charla íntima y bajita en una terraza. Los tipos de cuerpo que uso en mi obra también tienen que ver con la diversidad, incluyo cuerpos gordos, pero sexuados y erotizados. Me pasó en el ambiente gay que sentía que ingresaba a un espacio de libertad, pero en el boliche la gente tenía que tener determinado cuerpo para ser incluida y terminaba funcionando también como un espacio de represión.

Hablaste de tu trabajo en la escuela como una militancia. ¿Cómo vivís siendo un docente gay ?

—Creo que con los chicos se puede dialogar sin barreras, en un debate limpio, sin la mugre de los prejuicios que se van metiendo culturalmente. El tema de la diversidad no es fácil de abordar en el aula, pero ése es el gran desafío: poder permanecer en la escuela siendo quien soy, ayudar a que cada uno sea quien es o quien quiere ser y entender que no se puede vivir una vida que no es la propia.

La muestra es en Casa Brandon (Luis María Drago 236). Se puede visitar hasta el de 29 de mayo de miércoles a domingos, a partir de las 21.

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