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Viernes, 8 de junio de 2012

LUZ VERDE

¡Santos matrimonios mutantes, Batman!

Northstar, el mutante que luego de vivir décadas en el closet saltó a la fama por saltar del closet, que tuvo VIH unos minutos y murió tres veces, acaba de casarse con su novio humano y negro.

 Por Facundo Nazareno Saxe

Desde hacía unos meses Marvel (la responsable de X-men, Avengers, etc.) publicitaba en el comic Astonishing X-men N° 51 como un número de casamiento, pero sin dar los nombres y advirtiendo que ese matrimonio iba a ser algo diferente. Hace poco menos de dos semanas reveló los nombres: se trata de un casamiento de mutantes (o al menos de un mutante y un humano), lo novedoso es que es el primer casamiento gay del universo Marvel. Northstar, un x-men poco conocido de forma masiva (pero muy conocido en la comunidad gay norteamericana como uno de los pocos x-men gay) se casa con su novio Kyle (afroamericano, humano). Se podría decir que no es sólo un casamiento gay, también es un casamiento interracial.

¿Quién es Northstar? Jean-Paul Beaubier, un mutante franco-canadiense, personaje creado por el también canadiense John Byrne en los años de la renovación de los X-men a fines de los años setenta e introducido en el grupo canadiense de mutantes, Alpha Flight, a partir de 1983. Byrne lo creó como un personaje gay, pero los editores y el órgano censor de historietas (el Comics Code Authority, algo que siempre metió mucho miedo, y que siguió vigente casi hasta fines de los noventa) impedían que se pronunciara la palabra “homosexual” o que existieran personajes no-heterosexuales. Por eso los personajes gays de Marvel se mantuvieron en el placard, y sólo el lector que leía entre líneas podía percibir que Northstar era gay o Mistique y Destiny no eran sólo “amigas” (dos villanas de los X-men creadas por la misma época), no vaya a ser que los niños (siempre son los niños) se vieran confundidos por la presencia de “sujetos degenerados”.

En 1987, en una historia de Alpha Flight a cargo del guionista Bill Mantlo, Northstar tiene una “extraña” enfermedad. La idea del guionista era que el personaje muriera de sida (siempre el sida para los gays). Cuando los editores de Marvel se enteraron decidieron intervenir, y lo que finalmente se publicó fue una historia en la que Northstar se revelaba como un ser mágico de origen nórdico (de los pagos del dios Thor, Loki y cía.) y la enfermedad que lo aquejaba era producto del alejamiento de su hogar (así explicaban las orejas puntiagudas tipo señor Spock que tiene Northstar, ¡no era un mutante gay y con sida, era un ser mágico nórdico!). Por suerte (para el personaje y la coherencia ficcional) todo eso luego se reveló como una mentira del dios Loki, el dios nórdico del engaño. Pero nos muestra los lugares bizarros a los que pueden llegar el prejuicio y la censura editorial.

Northstar boyó durante años como un personaje poco importante y con una conducta “rara” pero saltó a la fama cuando fue el primer superhéroe mutante (bueno, es cierto, el primer mutante del grupo de superhéroes mutantes canadienses, convengamos en que no era Wolverine ni mucho menos en cuanto a popularidad) en hacer un coming out público. Comunicándole a todo el público (del universo de ficción y a los lectores) su identidad sexual. Eso fue en el año 1992 en el Alpha Flight N° 106, lo que antes se intuía o se marcaba con sutileza, ahora era público. Resultado: éxito y popularidad inmediatas de ese número en particular. Pero no mucho más. Jean-Paul Beaubier y Alpha Flight no lograron más que ese número. La sexualidad de Northstar no volvió a ser un tema, sólo fue eso, un coming out público que funcionó para aumentar las ventas de una historieta que iba camino a la cancelación.

En ese número, en una operación de mercado para intentar revivir al alicaído título de Alpha Flight se permitió abordar de forma explícita la cuestión de la sexualidad de Northstar. Pero no nos confundamos, no es que la historieta trate sobre la sexualidad del personaje, el argumento que desemboca en el coming out de Northstar tiene que ver con una bebé recién nacida que Jean-Paul encuentra tirada en la basura y se le diagnostica sida. El adopta a la bebé, le pone como nombre Joanne y decide hacer pública su sexualidad como forma de concientizar respecto de la prevención del VIH-sida. La palabra “homosexualidad” sólo aparece en la última viñeta, que es la tapa de un diario canadiense que dice que el miembro de Alpha Flight hace pública su homosexualidad. Eso fue todo. La historieta de Alpha Flight continuó hasta el número 130. El coming out era esa página y se terminó. Hubo una historia secundaria en el título con la reacción de la hermana gemela Aurora (que sufrió toda su vida de doble personalidad) en la que una personalidad aceptaba a su hermano y la otra (la personalidad católica, conservadora y reprimida), no. No fue mucho, pero fue algo.

Northstar siguió boyando por el mundo de los personajes secundarios sin revista oficial (tuvo una miniserie bastante olvidable en la que de la identidad sexual prácticamente ni noticias). Hasta que termina incorporándose a los X-men como “profesor” de la escuela de mutantes (donde se convierte en modelo a seguir y mentor de otro X-men gay poco conocido, el adolescente Anole). Después de eso el personaje deambula en los diferentes títulos de los X-men siempre sin un rumbo demasiado fijo: se enamora de un X-men heterosexual (Iceman, por supuesto, un amor no correspondido), es asesinado por Wolverine (cuando éste es víctima de control mental), vuelve a la vida, es secuestrado no una sino dos veces, sufre un lavado de cerebro, lo convierten en asesino de una organización terrorista internacional (donde se supone que se dedica, entre otras cosas, a asesinar a criminales homofóbicos), finalmente es desprogramado y termina sin demasiada coherencia en el limbo de los personajes olvidados.

Ya en el siglo XXI, Northstar vuelve al primer plano editorial en el Uncanny X-men N° 508, historieta en la que regresa a los X-men. Por supuesto, la razón por la que los X-men vuelven a reclutarlo es explícita: Wolverine admite que un miembro gay en el grupo sería bueno para las relaciones públicas de los X-men. Como secundario estable en los X-men (y regresando fugazmente a otra ya cancelada encarnación de Alpha Flight) la sexualidad de Northstar ya no estuvo elidida y entró en escena su novio, Kyle Jinadu (¡la primera pareja que se le conoce a un personaje con más de treinta años de historia gay a cuestas!), que aparecía aquí y allá mencionado mínimamente, pero visible, presente y, por supuesto, sin lecturas en clave, ni sutilezas, Kyle fue desde el primer día en que apareció en los comic de los X-men, el novio “oficial” de Northstar. ¡Hasta hubo besos! Recordemos que los besos entre personas del mismo sexo son una barrera que no pudo ser superada por la censura hasta el siglo XXI, siempre había miradas, abrazos, etc., pero el beso era algo prohibidísimo.

Y así llegamos a los comic Astonishing X-men Nos. 50 y 51, los números publicitados desde hace meses como especiales matrimoniales, pero sin dar los nombres. En mayo Marvel dio los nombres y en el número 50 Northstar le pide matrimonio a Kyle y en el número 51 (un especial por la boda) se casan. Por supuesto, un matrimonio gay en un producto muchas veces leído por un público infantil y adolescente tuvo muchísima llegada mediática, tanto de los que lo celebraban como los que no. Y claro, no es magia lo que pasa en el mundo de los superhéroes, es marketing. Este casamiento significa promoción y un empujón de ventas para ese título en particular.

Lo interesante es mirar lo que pasa con estas cuestiones: estos personajes no existen porque las editoriales estadounidenses quieran trabajar la diversidad sexual o presentar modelos positivos, existen porque quieren vender, pero si uno mira los comentarios violentos y homofóbicos que hay como noticia en portales de Internet de todo el mundo, algo positivo tiene que haber. ¿Por qué será que la organización estadounidense “One Million Moms” (“Un millón de madres”, sí, existe algo llamado así) está escandalizada y llamando a boicotear el Astonishing X-men N° 51 y movilizándose en contra del mercado editorial estadounidense para que no confundan a los niños. Creo, como lector de historietas de superhéroes, que si siendo niño (y era de esos niños que hay que proteger) hubiera leído una historieta con un Northstar gay, asumido y con novio, no me hubiera confundido en nada. Todo lo contrario, hubiera sido mi personaje elegido para las fiestas de disfraces.

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