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Viernes, 17 de agosto de 2012

LIBROS

Primeros palotes

El libro Cuerpxs equivocadxs: hacia la comprensión de la diversidad sexual (Paidós) apunta a una pedagogía de la diversidad desde el consultorio médico. Para eso abreva, ya desde su título, en la reproducción de prejuicios y malos entendidos.

 Por Effýmia

Le pedí a mi mejor amiga que me acompañara al Durand. Tenía mucho miedo y demasiadas ansias para un cuerpo que se pospuso demasiado. Estoy hablando de fines de 2009, exactamente un año antes de que se hiciera allí mismo lo que fue la primera operación genital mediante orden judicial. Me habían dado un primer turno lejano y en ese lapso rogué por lo que luego se cumplió: que exista un médico genuinamente interesado en ayudarme. Tengo el recuerdo de haber vivido una experiencia muy violenta al tener que sentarme ante un desconocido y contarle algo que mi hermana mayor aún no sabía, algo tan básico como mi nombre. Hoy, ya pasados los dos años de tratamiento hormonal, en los que creía que iba a tener resuelta tanto mi situación legal como la operación por la cual aún espero, llega a mis manos un libro con un título que me resulta familiar y que me torna combativa. Cuerpxs equivocadxs: hacia la comprensión de la diversidad sexual. El concepto de un cuerpo equivocado ha sido el primer amigo traicionero que tuve que desenmascarar ante los demás y ante mí misma. Mi cuerpo es mío, me llevó mucho tiempo apropiarme de él y entenderlo como hoy lo entiendo. Que aquella persona que me ayudó todo este tiempo, el doctor Adrián Helien (médico que coordina desde 2005 el primer Grupo de Atención de Personas Transexuales en un hospital público) eligiera ese título para un libro sobre transexualidad me llenó de una ansia indómita similar a cuando llegué a su consultorio aquel octubre, determinada a poner fin a algo como si el mundo entero amenazase con acabar en cualquier momento, y fue lo mismo lo que le siguió a eso lo que fue leerlo: la determinación cerrada en su expresión más extrema es el enemigo a enfrentar, y el mejor aliado es la paciencia.

Para quienes están más cerca de la comprensión de la diversidad sexual hacia la que apunta el libro, provocará irritabilidad tener que volver tantos pasos atrás. Los autores hacen un recorrido salpicado, hasta por momentos rozando lo bruto, para comunicarse abiertamente con los primitivos señor y señora de la caverna. Pero lo glorioso del libro es que ese público primitivo al que está dirigido es el mismo que es denunciado severamente: familiares, docentes, médicos, jueces, psicólogos y psiquiatras. El libro hace concesiones con ellos, pero prácticamente grita: “Vos sos el sorete que enferma y sigue enfermando a las personas trans”.

En cada página hay un especial énfasis en el desarrollo social desde el nacimiento de toda persona en una cultura atravesada por el binarismo, donde se generan situaciones de violencia injustificadas durante toda una vida tanto por los adultos como por los pares. Además de una recopilación de “casos” conocidos o importantes de conocer, también se suma la voz más importante: la propia. Un texto de Valentín, un cuento de María Laura, un dibujo y un poema de Alma y el relato de M..., en definitiva, un rompecabezas en formato editorial.

Es vertiginoso, pero a la vez alivia ver que un médico señale a la medicina en general como ignorante absoluta en el tema, incluso poniendo en ridículo todo diagnóstico y test de vida vigente. Además, no sé cuán conscientemente, este mismo médico recalca que toda persona (sin excluirse) está lejos de poder afirmar fehacientemente una verdad sobre la transexualidad, y más sobre la sexualidad de un otro. La única verdad que defienden en el libro es la verdad como una construcción a ser deconstruida, que siempre está más cerca de errar cuando se la considera como una construcción finalizada. Ni Helien ni Piotto son ingenuos al hacer este libro, y creo no sólo que invita a las cabezas a esforzarse ante algo que suele ser constantemente reducido al título que presenta. Estamos muy lejos del fin, y la mentira es igual de peligrosa que una persona que defiende la verdad como algo alcanzable. Esto no para de empezar.

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