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Viernes, 19 de octubre de 2012

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Entre el mensaje y la amenaza: silencio de muerte

El sábado 13 de octubre pasado recibí una amenaza de muerte como mensaje privado en mi Facebook. Decía textualmente: “Te voy estrangular la cabeza de un tiro si te llego a cruzar!, te vas a arrepentir de todo lo que hiciste, te lo prometo, te vas a acordar cuando estés tirada en una silla sin poder caminar del flor de tiro que te voy a poner en la rodilla, así no volvés a caminar nunca más”. Suponemos que esta amenaza tiene que ver con la participación de la LGBT Misiones, de la que soy presidenta, en el Encuentro Nacional de Mujeres. La sociedad posadeña repudió las formas de protesta. Nosotrxs no nos habíamos sumado a los escraches, pintadas y pedradas contra los grupos católicos. En vez de apedrear decidimos hacer topless durante la marcha. Esto también desató la ira de ciertos sectores de la provincia.

La persona que me envió esta amenaza es un chico que debe tener unos 19 o 20 años. Tiene su cuenta de Facebook abierta desde 2009, es decir que no es una cuenta fantasma que alguien creó sólo para amenazarme. Me sorprendió porque pude ver que tenemos doce amigos en común, entre ellos mi prima. No lo conozco personalmente, pero pude ver sus fotos y también vi que hace comentarios en contra del aborto. Opina que quienes luchamos por la legalización somos ignorantes, se queja porque la ciudad quedó sucia desde que hicimos el Encuentro. Reitera la cuestión del aborto: dice que ser madre no es el fin del mundo y que hay muchas cosas que se pueden hacer en caso de quedar embarazada, como dar al bebé en adopción. Todos estos pensamientos están empapados del fundamentalismo católico, que es muy fuerte en Misiones.

A él se lo ve obsesionado por el aborto cuando, en realidad, no fue de lo único que se habló en el Encuentro. Misiones es una de las provincias con más trata de mujeres y casos de violencia. Acá no se respetan los espacios privados ni los públicos de las mujeres. La anticoncepción no es una política pública seria, las mujeres tienen muchas dificultades para acceder a los anticonceptivos y cuando acceden no saben cómo usarlos. Todavía existen las violaciones correctivas para las lesbianas. Cuando hacés una denuncia por eso, ponen que hubo “acceso carnal”, pero no dicen nada sobre “el odio por orientación sexual”. Hay una complicidad muy grande por parte del gobierno provincial para tapar estas cosas. ¿Cómo no la va a haber, si hace unos días el diputado provincial y ex vicegobernador Pablo Juan Tschirsch dijo públicamente que creía que la homosexualidad era una enfermedad?

Lo primero que pensé cuando vi ese mensaje en Facebook fue: “¡Qué pelotudo!”. Y pensé ignorar el tema, pero después me di cuenta de que era necesario hacer la denuncia, que no lo podía dejar pasar. Fui a la comisaría y tuve que corregir cuatro veces el texto de la denuncia que el policía tipiaba. Se negaban a escribir lo que yo quería decir. No usaban la palabra “amenaza” sino “mensaje”. Tampoco querían poner que yo pertenezco a la LGBT Misiones. Después me dijeron que, por un tema relacionado con mi domicilio legal (el que figura en mi DNI), tenía que volver a hacer la denuncia y que en quince días me van a llamar del juzgado correspondiente para que vaya y pueda hacerla ahí otra vez. Estoy esperando ese llamado.

Laura Bronzino,
presidenta de la LGBT Misiones

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