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Viernes, 8 de marzo de 2013

SER Y ESTAR

Nora Edith Kopel

DOCENTE DE LA ESCUELA NACIONAL DE ENTRENADORES (ENADE) Y DEPORTISTA. / HTTP://WWW.ENADE.COM.AR

En este espacio de casa tengo mi mundo y mis secretos. Este es mi capullo: todo el lío de la ciudad queda afuera.

 Por Sebastián Freire

1 Mis zapatillas y elementos de entrenamiento.
Todos los días entreno con Sergio Parra. Entrenar es alinear el cuerpo, la mente y el alma. Cuando entreno no pienso en un trabajo solamente físico sino en un trabajo completo, que me sirve también para bajar del ritmo enloquecido de la ciudad. Soy una agradecida de la vida porque por suerte tengo una genética que me acompaña. Yo hice toda la vida gimnasia artística y siempre fui muy fuerte. De chiquita yo acompañaba a mi papá a la cochera porque cada tanto había que cargar la batería, entonces mi papá la sacaba y yo la llevaba caminando tres cuadras para que le dieran carga. Aunque todavía la persiana como deportista no se me bajó, ya estoy empezando a enseñar.

2 El mate.
Representa mis días tomando mate con mi familia. Generalmente nos reunimos los domingos: mamá, papá, mi hermana Sonia, y a veces también con Deby (Débora), mi hermana mayor. Mamá nos prepara la vianda y papá musicaliza con folclore. Ese día uno acumula la energía que te tiene que durar toda la semana hasta el domingo siguiente. Papá y mamá ya están grandes y ahora ya tenemos mucha más conciencia del tiempo. Mi mamá nos llama “las grandulotas”.

3 El balde
El balde es indispensable en mi vida. Hace un año que estoy teniendo problemas con el depósito de agua del inodoro. Se rebalsa el agua y chorrea toda la pared. Entonces cerré la llave de agua fría y me manejo con el balde. Ya fui a la ferretería y me vendieron el flotante y todo lo demás, pero intenté arreglarlo y no pude. Es un mecanismo muy antiguo y muy angosto, por lo tanto no hay espacio para meter la mano y arreglarlo bien. No quiero llamar a un plomero por dos razones: no me gusta que se metan en mi casa a hacer arreglos; y seguro me van a cobrar una fortuna. Yo pinté todo el departamento: saqué el empapelado horrible que tenía, enduí las paredes y pinté. Pero con el baño no me pude dar maña. Ahora tendría que conseguir un balde más grande, porque a veces necesito más agua.

4 Objetos que recibí por mi desempeño en levantamiento de pesas.
Todos estos objetos que se acumulan en la repisa representan recuerdos. Un billetito de algún país, algo que me afané de algún hotel, algún trofeo. Empecé a los 25 como levantadora de pesas, aunque siempre me gustaron los deportes de fuerza. Nadie pensaba que iba a poder competir porque además de haber empezado tarde, soy alta y eso no es bueno para las pesas. Terminé clasificando para 3 Juegos Olímpicos: Sydney, Atenas y Beijing. La marca que hice en Beijing fue record panamericano. Además, están los prejuicios. La gente me decía “te vas a poner machona”. Yo estoy feliz de tener un cuerpo que no siga un canon de belleza estándar televisivo de teta, nariz y pómulos.

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