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Viernes, 3 de mayo de 2013

El arrogante vaquero del SIDA

Ron Woodroof fue un electricista texano, mujeriego y homofóbico. En 1986 le diagnosticaron VIH. Desafiando los órdenes establecidos comenzó a traficar medicamentos alternativos para tratar su enfermedad. Perseguido por el gobierno de Estados Unidos, fundó un negocio de venta de drogas ilegales para ayudar a otros enfermos. Murió en 1992. Su vida será llevada al cine, en lo que promete ser uno de los films más polémicos del año.

 Por Ariel Alvarez

Desde hace algunos años se viene especulando sobre la idea de llevar la vida de Ron Woodroof al cine. Los nombres de muchos directores se barajaron para comandar el proyecto. Finalmente los elegidos fueron Matthew McConaughey y Jared Leto, ambos realizaron una asombrosa transformación física que también dio mucho que hablar. Desde hace unos meses la filmación está en marcha, la fecha de estreno es para fin de año. The Dallas Buyer’s Club es el nombre del film que se basa en la vida de uno de los personajes más controversiales de los últimos tiempos: el hombre que no se resignó a morir y desde la clandestinidad comenzó a contrabandear medicamentos para tratar su enfermedad. Ayudó a otros vendiendo las drogas antivirales que eran ilegales en USA. Su Club de Compradores de Dallas, lugar donde vendía a otros infectados, puso en jaque a los organismos de salud norteamericanos y los presionó para que comenzaran a considerar alguna de estas terapias.

The Dallas Buyer’s Club, la película.

Muchas son las expectativas generadas en torno de esta película. El director será el canadiense Jean-Marc Vallée. Su rara mezcla de sensibilidad y crudeza han hecho que su trabajo sea reconocido por la crítica y el público. Uno de los desafíos que tuvo que enfrentar al momento de comenzar a trabajar en The Dallas Buyer’s Club, fue la elección de los protagonistas: los papeles requerían un gran trabajo de transformación física ya que se trataba de enfermos terminales de SIDA.

Matthew McConaughey aceptó sin dudar. Este actor conocido por su adicción a los deportes, venía de hacer el "ridículo" en la película Magic Mike, con las desventuras de unos streepers. Allí pudo lucir el esplendor de su cuerpo. Pero para representar a Ron Woodroof se sometió a una dieta estricta para bajar de peso. El resultado fue asombroso (20 kilos menos) por lo que fue cuestionado por poner en riesgo su vida. McConaughey asegura estar trabajando desde hace meses con nutricionistas y estar en perfecto estado. Para Jared Leto fue más difícil. Firmó contrato cuando el rodaje ya había comenzado, así que tuvo menos tiempo para adelgazar y llegó a estar piel y huesos. Además, interpreta a Rayon, la travesti, también infectada, que en el film es socia de Woodroof en la venta de drogas. Jared Leto se había retirado de la actuación para dedicarse a su banda 30 Seconds to Mars y a una gira de tres años. Muchos se preguntaban cuándo volvería a actuar. Su decisión dejó a la prensa casi sin palabras.

El cowboy del SIDA

Cuando Hablamos de Ron Woodroof hablamos de Sida y hablamos de los ’80. En esos primeros años de la pandemia la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos) había aprobado solo el AZT. En 1986 fue diagnosticado con VIH y le pronosticaron 6 meses. En vez de aceptar esta condena de muerte, Wooodroof estudió la enfermedad obsesivamente y sobre todo las drogas y tratamientos alternativos. Es así que comenzó a probar con su propio cuerpo y a la luz de los resultados (vivió 6 años más con sus propios métodos), creó un negocio de medicamentos conocido como The Dallas Buyer’s Club (el Club de los Compradores de Dallas). Para ello comenzó a traficar medicamentos no aprobados por la FDA. A finales de los ’80 los clubes de este tipo proliferaban por todo el país. Pero la personalidad de Ron le traería más problemas que los obvios. En las pocas entrevistas que concedió relataba cómo otras personas que también llevaban adelante el tráfico de drogas antivirales lo atacaban por la impunidad con la que se manejaba. "Este es un asunto en el que hay que tomar estos riesgos. Tiempos desesperados exigen medidas desesperadas", declaraba para The Dallas Morning News en 1989.

Woodroof era conocido por su carácter irascible, racismo y homofobia, o por lo menos así lo describían las crónicas periodísticas. Los medios lo llamaban "El arrogante vaquero del sida subterráneo”. Bien le valía la fama. Ron realizaba el contrabando él mismo, sin ayudantes. Viajó a México unas 300 veces y volvía con el auto cargado de drogas. Se disfrazaba de policía, médico, mecánico, sobornaba a la policía y a los médicos. Una vez en China volvía con drogas en una valija llena de hielo seco. En la aduana el hielo comenzó a humear y él se colocó todas las drogas en la ropa y pudo zafar, trasportando sólo una valija con hielo. Siempre escapaba.

La FDA mantenía una doble moral con respecto a estos clubes de venta, por un lado los perseguía (defendiendo los intereses de la industria farmacológica) y, por otro, hacía la vista gorda. Mientras tanto Woodroof ya había convertido su pequeño departamento en Oak Lawn en uno de los mayores centros de distribución de tratamientos experimentales contra el SIDA en Estados Unidos. Sólo un mes después de creado el lugar, cientos de compradores ya no podían prescindir de él. A los 39 años Ron exclamaba: "Yo soy mi propio médico". En 1990, estaba esperando un embarque de Dinamarca de Péptido T y fue allí que el gobierno tomó medidas enérgicas y detuvieron el envío de la droga. Luego de una batalla judicial, un juez federal de California falló en contra de Ron Woodroof, pero éste logró llegar a un acuerdo con la FDA: la droga le sería suministrada a través de ese organismo quedando registrado con sus datos. La historia comenzaba a cambiar.

Un héroe con muchas contras

La figura de Ron Woodroof fue un gran dedo en la llaga para muchos. Los organismos federales lo atacaban, hablaban de su racismo y homofobia para calmar el interés de la gente por sus terapias. Lo cierto es que si bien era un homófobo reconocido, no sólo ayudó a muchos homosexuales sino que comenzó a cambiar un poco su modo de entender las cosas. Para algunos fue un héroe que logró que empezara a cambiar la legislación a través de su lucha en los tribunales y promovió el conocimiento de la enfermedad, ayudando a cientos de personas.

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