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Viernes, 13 de junio de 2014

LA PLATA DENUNCIA

En cana

Una escena repetida: fiolos y policías tratando de amedrentar, coimear y robar a un grupo de mujeres trans que viven de la prostitución. Una escena que da vuelta esa historia: una denuncia con nombres y apellidos, y una red de solidaridades preparada para que todo cambie. Aquí, la crónica de una noche larga.

 Por Claudia Vásquez Haro *

Hace dos semanas, la madrugada del sábado, doce compañeras trans estuvieron en la comisaría 9ª de La Plata. Habían sido víctima de los “fiolos” y ahora estaban siéndolo de la violencia policial. Se llama “fiolos” a quienes de forma recurrente cobran la parada a las trans que se encuentran en estado de prostitución; si no pagan, las golpean y les roban las carteras. Eso no significa que no exista además un personal policial que cobra coimas y se queda con lo recaudado bajo la excusa de que lo obtenido es por la venta de drogas. En esta oportunidad, ellas, todas juntas, decidieron denunciar a uno de los fiolos y consiguieron que lo llevaran a la comisaría. Una vez allí, la policía no tomaba la denuncia. ¿Escucharon alguna vez un episodio como éste cuando la noticia es una trans? No, porque esto que sucede a diario, y que atenta contra leyes, derechos y seguridad, nunca es noticia.

Daniela fue quien había llamado a la policía para alertar que un grupo de “cinco personas masculinas estaban agrediendo con piedras, botellas y palos a sus compañeras, quienes se encontraban trabajando en la esquina de diagonal 74, esquina 4”. Cuando llega la policía, lo primero que hace es ponerla contra la pared para requisarla. Es aquí cuando el discurso de las personas trans es nulo, no válido. Las víctimas se convierten en victimarias. Karen reta al policía Jorge Torres y le dice: “Nosotras somos las víctimas, no las victimarias; dejá de violentarla, no la desvistas en la vía pública”.

Me suena el teléfono, del otro lado escucho la voz de Alexa, me dice: “Claudia, estamos en la 9ª, por favor vení urgente, no nos quieren tomar la denuncia, hicimos que detengan a uno de los fiolos, pero no nos dan bola”. Manoteo un tapado y el bolso, mi madre se queda preocupada en casa, lo único que alcanzo a escuchar es “pobres chicas, tené cuidado, llamame cualquier cosa”. Salgo corriendo, las calles vacías, no pasa ningún auto. Camino hasta la estación de trenes, me subo al primer taxi de la parada, le digo al conductor que me lleve a 5 y 59. Mi teléfono vuelve a sonar cuatro veces más, sólo respondo una, ya estoy en camino, digo. Mientras tanto llamo a cuatro personas más, las encargadas de tener el teléfono abierto por cualquier eventualidad. Un circuito rudimentario organizado por las integrantes de nuestra asociación civil Otrans La Plata, para operar en caso de emergencia.

Llego a la comisaría 9ª, todas sentadas en dos bancas enfrentadas una de la otra. Algunas con los pelos revueltos y otras sin zapatos. Me ven y quieren hablar todas en coro, escucho en simultáneo decir “ahí está el Chato”, les pido que hablen de a una. Adriana dice “dejen que cuente todo Erika”. Comienza a relatarme lo sucedido y me lleva a la oficina para mostrarme al Chato. Me cruzo a un efectivo, pido hablar con el oficial encargado de la comisaría, se dirige a una oficina y sale un policía joven, alto, de contextura delgada, cabello oscuro, muy atento. Le pregunto su nombre, me responde: Federico Plaza. Le pido que tomen la denuncia, me responde que tenemos que esperar, que estaban con otro caso. Le digo que las doce que están ahí, todas y cada una, van a denunciar “extorsión” y “robo”. Me responde que sí, que bueno... y que espere.

Al terminar la primera exposición de Karen Córdova, pedimos leer lo que el oficial ha escrito antes de firmar. Por un lado no respeta su identidad de género, dicen que al no haber hecho el cambio registral en el DNI, no tiene ese derecho. Al pasar, en la redacción dice: “Estos sujetos travestidos”. Le pregunto a Jorge Torres, el oficial que redactó la denuncia: “¿Vos conocés la Ley de Identidad de Género?”. El artículo 12 habla de trato digno, ahí explicita el respeto de la identidad de género, aun no habiendo hecho el cambio de nombre de pila en el DNI. Por otro lado, le digo: “¿Me explicás qué significa sujetos travestidos? Conceptualizámelo. Si no cambiás lo que te señalo, te hago una denuncia”. Se miran entre ellos, hay un silencio, enseguida llaman al jefe de turno, que al parecer estaba durmiendo.

Entra a la oficina un policía joven, quien manifiesta conocer la ley y que no iba a cumplir lo que señalaba. Me quiere dar explicaciones sobre el contenido de la ley y su aplicación. Le respondo: “No tenés nada que explicarme, conozco bien esa ley, fui parte de su creación”. Insisto: “¿Vas a respetar la identidad de género de las compañeras?”. “No”, responde con autoridad. Tomo el celular y llamo por teléfono al comisario inspector, jefe departamental de La Plata, Darío Marcelo Camerini, quien me responde: “Te tienen que hacer la denuncia respetando la Ley de Identidad de Género, no te preocupes, ya me comunico con ellos”. Ni bien terminé de hablar, el mismo oficial que no quería tomar la denuncia como corresponde me dijo: “La vamos a tomar como usted quiere”. Le respondí que “no es como quiero, ustedes se tienen que ajustar a la normativa”.

Después de casi tres horas empiezan a tomar las exposiciones. Siete se fueron cansadas por la espera, el sueño y el agotamiento. Karen arengaba: “No nos vayamos, chicas, tardan para que nos cansemos y nos vayamos, pero de acá no nos vamos”. Sólo denunciaron Erika, Natalia, Thalia, Alexa y Karen. Estuve con ellas desde las 4 de la madrugada hasta las 10, momento en que terminó la exposición de Natalia, la última en declarar.

Policías denunciados

En el operativo había intervenido un efectivo que pertenece al comando, a quien las chicas le llaman Jorge “el Chato” Torres. Este policía viene siendo denunciado desde el año pasado por coimas, extorsión y amenazas, en reiteradas oportunidades en la Asociación civil Otrans, en la Fiscalía Nº 1 a cargo de la doctora Ana María Medina y en la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, en la dirección de denuncias.

Miguel Orellana es otro de los policías denunciados, quien sería miembro de la DDI de Ensenada (área de estupefacientes). Una de las denunciantes sostiene: “Cuando somos detenidas, nos llevan al centro operativo, que es la comisaría 9ª, nos sacan nuestras pertenencias, el dinero que hemos laburado con nuestro cuerpo, nos obligan a desnudarnos delante de personal masculino en la calle y dentro de la dependencia. Diciéndonos ‘pujá, pujá’, el oficial nos mete el dedo en el ano y a la hora nos echan”.

Nicolás Carvalho, subsecretario de Derechos Humanos de la provincia, en una reunión con las integrantes de la Asociación Civil Otrans, ante el caudal de denuncias por violencia policial, se había comprometido a actuar como interlocutor con Asuntos Internos para que las denuncias no sólo tengan el acompañamiento de la institución sino que se complete con un seguimiento del expediente y el pedido de un informe. Mientras tanto seguimos articulando con distintas organizaciones e instituciones del Estado, para pedir el cese de la violación a los derechos humanos del colectivo trans platense por parte de la policía provincial. Nos hace falta una política de seguridad que no vulnere los derechos a los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad civil. Queremos una policía formada y capacitada para que dé un trato digno en igualdad de oportunidades y que respete la Ley de Identidad de Género.

A su vez, esta experiencia límite que parece repetida, tiene sutiles variaciones que hablan de todo un proceso que se viene dando en La Plata. Las compañeras se animan a hablar, a denunciar, saben que tienen derechos y también sabemos que reaccionar todavía tiene costos. Pero al mismo tiempo la trascendencia implica el mismo acto de libertad, y romper el silencio dice bien fuerte: ni violencia, ni malos tratos.

* Docente e investigadora de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP. Integrante de prensa del Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA). Directora del Observatorio de Comunicación Género y Diversidad con Perspectiva en Derechos Humanos de la Fpycs-UNLP. Presidenta de la Asociación civil Otrans La Plata.

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Imagen: Sebastián Freire
 
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