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Viernes, 19 de junio de 2015

DIA DE LOS PADRES

Háganlo ustedes mismos

Mientras en Argentina se discute el impacto que tendrá en las configuraciones familiares diversas la entrada en vigencia en agosto del nuevo Código Civil –con sus grandes ausentes y sus radicales novedades–, una noticia que parece más cerca de la ficción que de la ciencia recorre el mundo: pronto dos hombres podrían combinar su material genético y tener un hijo sin necesidad de un óvulo. ¿El regreso de la sangre que tira o despedida al binomio obligado? ¿Mujeres más que nunca reducidas a máquinas de gestar? ¿O todo lo contrario? ¿Un síntoma más del fetiche de lo biológico como garantía de autenticidad?

 Por Gustavo Streger

Una pareja de dos hombres juega a imaginar cómo se vería un hijo de ambos. De quién sacaría el color de pelo, los ojos, la altura. A cuál de los dos sería parecido. Por supuesto piensan que el sueño es imposible, ya que, en caso de buscar ser padres, sólo uno podría ser el donante del esperma y necesitarían acudir a una mujer. Sin embargo, nuevos y creíbles estudios científicos afirman que hallaron el camino para que dos hombres puedan combinar su material genético sin necesidad de un óvulo femenino. Para gays y lesbianas, y también para mujeres sin pareja, la posibilidad de tener hijos dejó de ser un imposible o un sueño hace rato.

El descubrimiento revolucionario realizado por científicos de la Universidad de Cambridge y el Instituto Weizmann afirma que el esperma y los óvulos pueden ser creados a partir de las células de la piel con un tratamiento que las retrotrae a células a primordiales o primitivas. Para que dos personas puedan ser padres, cada uno provee la mitad de la información genética, como si aportaran medio mazo de cartas que se baraja y resulta en una nueva persona, con una combinación de genes única. Hasta ahora, las células que pueden reducir esos datos se producen en los testículos y ovarios. La investigación probó, primero en ratones y ahora en humanos, que es posible llegar a producir un óvulo desde la piel de un hombre, aunque todavía no es posible generar esperma con piel femenina. De esta manera, dos hombres podrían tener un hijo sin la necesidad de acudir a una donante de óvulo. La polémica se disparó cuando el doctor a cargo de la investigación, Jacob Hanna, afirmó que este complejo procedimiento estaría disponible para su uso en sólo dos años. Uno de los profesionales más prestigiosos en el uso de biotecnología en nuestro país, Daniel Salamone, salió al cruce y afirmó que el trabajo es confiable e interesante pero preliminar. “Todo esto sería posible pero falta mucho tiempo para su potencial aplicación en la clínica; hay procedimientos más sencillos que tardaron 14 años en ser aprobados. Estas técnicas ayudarían incluso a hombres que no tienen testículos o mujeres que perdieron los ovarios por un cáncer”, sostuvo el investigador del Conicet.

El estudio fue financiado por Wellcome Trust, la segunda fundación que más dinero aporta en investigaciones científicas a nivel mundial, con mil millones de dólares anuales. El organismo comenzó como la obra de un empresario farmacéutico inglés nacido en 1880, que tras su muerte cedió todo su dinero para este fin. Hoy tiene múltiples inversiones en distintas áreas, algunas criticadas por estar vinculadas al negocio del petróleo, y figura como uno de los máximos inversores en nuevas técnicas reproductivas.

Hecho a mano

El mes pasado nacieron en Israel mellizos de dos padres distintos. La situación inédita fue provocada por un procedimiento realizado en Europa del Este, donde no aceptan regulaciones internacionales. Una pareja gay acudió a un centro médico donde se utilizaron óvulos de una donante, que fueron fertilizados simultáneamente y por separado en dos grupos por el esperma de ambos. Los embriones resultantes fueron desarrollados en el laboratorio durante cinco días. Los mejores embriones, con la mayor probabilidad de embarazo y nacimiento exitoso, fueron devueltos al útero y ambos se integraron con éxito. Otro estudio publicado este año afirmó que un niño podía nacer con información genética de tres personas: una mujer que aporta el óvulo, otra el citoplasma y un hombre el núcleo. En nuestro país muchas parejas de lesbianas deciden que una aporte el óvulo y, una vez fecundado, sea gestado en el vientre de la otra para ser madre genética y madre biológica. Existe un mandato cultural: la mayoría de las personas quiere un hijo que tenga algo de su genética, ¿fetiche por lo biológico?

No hay una sola

Actualmente, las parejas de mujeres que desean tener hijos en nuestro país están amparadas por la ley que regula las técnicas de reproducción asistida. La mayor parte opta por la ayuda de la ciencia, que dispone de una gama de posibilidades que van desde la baja complejidad, con una inyección intrauterina de gametos masculinos; pasan por la media complejidad, como la fertilización in vitro, o la alta complejidad, en el caso de una ovodonación, cuando la pareja no puede utilizar sus óvulos o por una cuestión voluntaria cuando una quiere parir el bebé gestado con el óvulo de la otra.

“La ley es súper clara y dice que toda persona mayor de edad puede acudir a las técnicas de reproducción asistida, porque es un derecho humano. Debe ser cubierto por la obra social, prepaga o el sistema de hospitales públicos. Incluye diagnóstico, medicamentos, preservación de gametos y embriones. Implica todo en forma integral. Las mujeres debemos acudir a un banco de gametos masculinos y ahí está la mayor traba con obras sociales y prepagas que no quieren cubrir el pago de la donación. Con carta documento y amparos se termina cubriendo. Una muestra de esperma sale 5 mil pesos, mucho menos que los óvulos, que salen entre 16 y 20 mil pesos. Muchas lo pagan y después reclaman un reintegro”, relata Flavia Massenzio, defensora de los derechos LGBT.

Al momento de buscar donante, muchas mujeres acuden a un hombre conocido. En ese caso se realiza un acuerdo entre partes, porque en el país nadie puede renunciar a la patria potestad. Sin embargo, la mayoría decide recurrir a una persona anónima. En la clínica tienen un book para elegir al donante, donde generalmente se utilizan fotos de cuando era niño, y se comentan las características de conducta y carácter.

Otra opción que genera consultas es la adopción, que puede ser realizada por un matrimonio o personas solteras. A partir del nuevo Código Civil pueden adoptar parejas convivientes y se imponen plazos más concretos, para evitar las largas dilaciones que hoy llevan a un proceso de entre 4 y 8 años, que hacen de-

sistir a muchos que iniciaron el trabajoso camino de adoptar. Flavia es abogada y se dedica a ayudar a otros, pero su propia historia presentó múltiples y dolorosos obstáculos. “Yo no quedé embarazada pero intentamos nueve veces en tres años, con toda la frustración que ello implica. Te medican, conscientemente no querés ilusionarte pero la última inyección que te ponen antes de la inseminación te produce todos los síntomas de un embarazo. Tenés sueño y náuseas pero debés esperar y por ahí no se da. Te desanima y es difícil de controlar”, recuerda. A mitad del proceso llegó Estefanía, una niña que actualmente tiene en guarda junto a su pareja, Claudia Castro. La niña tenía siete meses y estaba internada con desnutrición y riesgo de salud. El siguiente año lo dedicaron a que levantara el peso. “Hoy es una nena divina de cuatro años y tiene vínculo con su familia biológica”, comenta con una visible sonrisa de satisfacción.

En el nombre del padre

Las opciones de paternidad son más reducidas en el caso de los hombres gays, quienes sólo pueden recurrir a la adopción o a un acuerdo con una mujer para compartir la tenencia. Ante el deseo de un hijo biológico, muchos recurren a la gestación por sustitución en el exterior, ya que en el país la técnica no está regulada y fue excluida del nuevo Código Civil. Los procedimientos tienen un costo que oscila entre 100 mil dólares en algunas ciudades y 200 mil si se realiza en Estados Unidos, lo que lo convierte en un procedimiento al que muy pocos pueden acceder. Los destinos más utilizados en la actualidad son Tabasco, México o Nepal. Sin embargo, las ciudades varían por los cambios en las legislaciones y los hombres arman verdaderas telarañas de contactos a nivel planetario por medio de las redes sociales para pasarse datos y mantenerse actualizados. India, que había sido un destino ideal para esta práctica, ahora está vedado por nuevas leyes que penan la homosexualidad. Para los padres aún hace falta una profunda transformación cultural. En los baños masculinos de los centros comerciales no existen cambiadores para bebé y la actual licencia por paternidad es insuficiente, como resabio de una cultura que relegó a la mujer al cuidado de los hijos.

En terapia

El primer miércoles de cada mes un grupo de gays y lesbianas se reúne con la paternidad y la maternidad como temas excluyentes. En el espacio terapéutico que coordina la psicóloga Alejandra Goldschmidt las dudas se multiplican: el temor a cómo los chicos y el entorno van a tomar la conformación familiar, cuándo y de qué manera contarles que sus padres son homosexuales y un clásico en cualquier persona que decide formar una familia: si van a ser buenos en la crianza. “Hay dudas específicas de parejas lgbtti; en las mujeres, quién va a poner el cuerpo; en los hombres, qué apellido irá primero; temores a la salida del armario familiar, cómo lo van a tomar los abuelos, cómo elegir el colegio y contarlo a los padres de los compañeros o de qué manera manejarse con los médicos y pediatras”, enumera la especialista que intenta ser una guía en el océano de miedos.

La diversidad familiar lgbtti es muy rica, hay todo tipo de familias y nuevas construcciones, incluso amigos que deciden ser padres juntos o grupos de crianza. “En mi casa somos una especie de tribu con la que estamos criando a Estefi. Ahora nació otra nena y todas criamos a Luma también. Queremos que todas sean parte fundamental en la crianza de ambas nenas y seguramente vendrán más, porque hay otra chica que está buscando. Esta conformación familiar que tenemos es muy atípica a lo que viví yo y otros modelos estándar de familia”, relata Flavia Massenzio.

Los cambios científicos y legales generaron una verdadera explosión en los armados de familia y dejan permanentemente desactualizado el código que intenta contenerlos. Incluso antes de que arranque su plena vigencia, el 1º de agosto, ya está viejo. La reciente aprobación de la triple filiación en la provincia de Buenos Aires, donde la partida de un niño –Antonio– incluye a dos madres y un padre, es una fotografía que rompe un poco más los esquemas tradicionales. Sin embargo, el nuevo Código Civil cierra expresamente la posibilidad de filiación en sólo dos personas. Por eso a aquellas familias que quieran tramitar un reconocimiento de la triple o cuádruple filiación les conviene hacerlo ya. Aclara Massenzio: “No es que después del 1º de agosto eso vaya a ser imposible de conseguir, pero seguramente va a hacer falta una acción judicial, cosa que no fue necesario para inscribir hace pocos meses a Antonio”.

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