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Viernes, 16 de octubre de 2015

EL MARTES PRóXIMO COMIENZAN LAS CLASES EN LA ESCUELA POPULAR DE FORMACIóN EN GéNERO, UNA INICIATIVA DE LA DEFENSORíA LGBT DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES Y LA MESA NACIONAL POR LA IGUALDAD

LA BUENA EDUCACIÓN

La Escuela Popular de Formación en Género tiene el apoyo del Defensor del Pueblo de la Nación, de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y del Observatorio de Género y Derechos Humanos del Senado. Se enmarca dentro de un proyecto mayor: el Programa Nacional de Escuelas Populares de Formación de género del Consejo Nacional de las Mujeres, que viene brindando capacitaciones en todo el país.

 Por Dolores Curia

¿Qué es el patriarcado? ¿Qué es la identidad de género? ¿Quién agrede a una mujer trans está ejerciendo violencia de género? ¿Cómo se construye una comunicación masiva no sexista? Son algunas de las preguntas que sobrevolarán los seis encuentros destinados a funcionarixs del poder ejecutivo, legislativo y judicial, agentes de la administración pública, asesores legislativos, un público que según Flavia Massenzio -coordinadora de la Defensoría LGBT de la Ciudad Buenos Aires- viene demostrando que necesita mayor información sobre estos temas y en muchos casos viene pidiéndola abiertamente: “Se nota que con esta escuela venimos a llenar un vacío. A los pocos minutos de que lo anunciamos en redes sociales hubo un montón de consultas. Muchos de nosotros trabajamos también como asesores (yo soy asesora de la legisladora María Rachid) y nos la pasamos corrigiendo proyectos de ley llenos de errores que tienen que ver con el lenguaje de género. Eso, como lo más básico, y de ahí para adelante debemos trabajar con un montón de conceptos arraigados que traen quienes trabajan en la administración pública, deconstruyéndolos.”

¿Cómo armaron la currícula de los encuentros?

Arrancamos con un enfoque de DD HH, luego pasamos puntualmente a género. Otro módulo es sobre diversidad sexual, otro exclusivamente de identidad de género. Hablamos de matrimonio igualitario y diversidad familiar, de educación sexual integral y terminamos con un módulo sobre el rol de los comunicadores. Los de género son los primeros tres módulos. Se va a hablar de interrupción legal del embarazo y de violencia de género. Hace falta que se entienda que se debe incluir dentro de la perspectiva de género a un colectivo que se suele quedar siempre afuera de todo: el de las personas trans. Vamos a usar mucho material visual y también muchos contenidos legales, casos con los que nosotros mismos trabajamos. Va a ser una dinámica de taller. A mí me toca diversidad. Mi manera de dar clases suele ser tirar un disparador, casi siempre un testimonio, y luego, las preguntas que de ahí se derivan: de dónde viene la discriminación como cuestión estructural, pero también qué estamos haciendo para resolverla en la Argentina de hoy. Y lo que falta.

¿Cómo se hace para llegar a este público?

Trabajamos mucho con organizaciones como ATTTA y RITTA. Al módulo de identidad de género, por ejemplo, lo dará Mariana Casas, una abogada trans que trabaja con la Federación desde hace muchos años. Lo más difícil es, justamente eso, cómo “entrarles”. Generalmente funcionan muy bien los testimonios en voz propia, son lo que más sensibilizan y ayudan a hacer un quiebre, si fuera necesario. Yo soy docente en la Facultad de Periodismo de La Plata y ahí también lo aplicamos. La primera persona moviliza. Tenemos muchos estudiantes que después se vuelven prácticamente activistas. Después vienen todas las herramientas legales: desde la Constitución, los tratados internacionales, las legislaciones locales. Se va a hablar mucho de opresiones en torno a lo femenino para pensar por qué con tantas legislaciones a favor de la equidad estamos todavía peleando el Ni Una Menos. Me acuerdo de que cerca del 3 de junio me llamó mi viejo, que vive en General Belgrano, y me dijo que en su negocio había puesto carteles de la marcha por todos lados. Pensé: “un hombre que nunca se había interesado por estos temas, que vive en el medio del campo… y se movilizó”. Te hace un clic: tiene que haber muchísimos más sectores involucrados en estos procesos.

¿Qué es lo peor que se ve en la administración pública que hace tan evidente la necesidad de esta escuela?

Me pasa en la Defensoría que cuando golpean a una chica trans nadie lo entiende, o no lo quiere entender, como violencia de género. Está clarísimo en la legislación. Pero hace falta enseñarlo. Me la paso invocando leyes que están pero que nadie las estudia. Hay una ley en la ciudad de Buenos Aires que se llama Derecho a ser. Es de 2007. Sugiere que en la administración pública, cuando se trata de personas trans, se llame a la persona por el apellido. El funcionario suele contestar “¡Pero no es para tanto, si toda la vida viviste con ese nombre!”. E ignora que está vulnerando un montón de derechos: a la identidad y al trato digno como mínimo. En los tribunales contravencionales y de faltas cada vez que denuncio algún hecho de violencia e invoco la ley nueva antidiscriminatoria que tenemos en la Ciudad, me dicen: ¿de qué me estás hablando? Ese desconocimiento resulta casi siempre en violencia institucional.

¿Cómo se hace para sintetizar todo lo que hay para decir sobre estos temas en seis encuentros?

Es un el público que tiene una base. Muchos son asesores, funcionarios. Cualquier militante político tiene conocimientos de DDHH. Sobre todo nos interesa que se lleven una idea muy importante: que los DDHH son más amplios que todo lo concerniente a las víctimas de la dictadura militar. Mucha gente cree que empiezan y terminan ahí, pero hay un abanico más grande de cuestiones que se enmarcan dentro de los DDHH. Sí es cierto que a partir de ahí, de estas reivindicaciones históricas en el país, hemos entendido que todos podíamos tomar ese marco y pelearla desde ese lugar. Quienes hayan leído a Butler y a Preciado la tendrán más clara pero las clases no van a ser para nada académicas. Después, el cierre es muy importante. Nos interesa que de allí se lleven ciertas ideas, entre ellas: cómo todos los cambios de los últimos años no nacieron de la nada, sino que han tenido que ver con las militancias históricas , y cómo estos procesos han utilizado a su favor la comunicación. Es decir, vamos a cerrar hablando de los medios en su aspecto más feliz: sobre cómo, en muchas ocasiones, se los ha logrado usar como herramientas de cambio social. l

Escuela Popular de Formación en Género. A partir del martes 20 de octubre, de 15 a 17. Inscripciones: [email protected]

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Imagen: Sebastián Freire
 
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