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Viernes, 22 de julio de 2016

TEATRO 2

Si la sabe, cante

Bare, la versión musical y queer de Romeo y Julieta, cruza el clásico isabelino con la estética de Glee y de Lady Gaga.

 Por Adrián Melo

¿Quién escribirá el Romeo y Julieta gay? Federico García Lorca lo intentó con su obra de teatro El público (1930) evocando el hecho de que en la época de Shakespeare tanto Romeo como Julieta eran representados por varones. También hizo historia Roger Peyrefitte cuando contó la tragedia de dos adolescentes enamorados de quince años víctimas de los prejuicios de los curas de un colegio ultramontano en su novela Las amistades particulares (1943). De esas y otras tantas aguas abreva la ficción Bare, la extraordinaria obra del off Broadway de Jon Hartmere y Damon Intabartolo. Los amantes desdichados son en este caso, Peter (Mariano Magnífico) y Jason (Ezequiel Rojo), llevan un romance clandestino en el internado Sta. Cecilia. La homofobia antigua que hace discordia nueva está encarnada en el afrancesado Padre Flynn (Martín Repetto) y en los prejuicios de algunos compañeros de clase. Como en la obra clásica las pasiones desbordadas de los jóvenes -¿por qué de otra cosa trata Romeo y Julieta sino de la energía, la sangre y el semen adolescente que bulle sin contención?- en conjunción con el odio de los adultos desencadena la tragedia. Pero la genialidad del texto y de la puesta en escena es combinar el inmortal texto de Shakespeare (que aprovecha también la ambigua amistad entre Mercucio y Romeo) con hitos que ya pertenecen la cultura gay actual: la estética de Glee y de Rebelde Way, alusiones a Madonna, Lady Gaga, referencias irónicas sobre la pedofilia de los sacerdotes y la sexualidad de las monjas, las drogas, citas a Rent (ya el título aparece connotado a la mortífera práctica del bareback y al sida), La novicia rebelde y a otros musicales. Tras dos horas de espectáculo -con un pequeño intervalo de diez minutos-, de poderosas, bellas y a menudo tristes canciones delicadamente interpretadas e impecablemente coreografiadas, se sale con la sensación de que si no lo lograron, director y actores, al menos se aproximaron a revivir teatralmente, en clave musical y opera pop el Romeo y Julieta de nuestro tiempo. Y se sale, eso sí seguro y como corresponde a la ocasión, con lágrimas en los ojos.

Lunes, a las 21, Teatro Apolo, Corrientes 1372.

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