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Viernes, 23 de septiembre de 2016

HISTORIETA

SE CHOCAN LOS PLANETAS

En Guro, el platense Diego Simone dibuja un relato de futurismo orgiástico a la vez que recupera imágenes e ideas libertarias del Sex Magick, una práctica ritual que busca acceder a nuevos estados de consciencia a través del sexo.

 Por Diego Trerotola

Los parásitos enviados por los “Puros” invaden a toda la población retratada en Guro, un mundo de claroscuros, una distopía expresionista, futurismo dark, llena de freaks de cuerpos obturados a causa de enfermedades. En medio de aquello, Israel y Juliana cogen rutinariamente y, mientras lo hacen, logran alejar los parásitos que amenazan, que acorralan. De golpe, un orgasmo convierte al dúo en involuntarios superhéroes sexuales, vía un trío hermafrodita, y la historieta de Diego Simone, a través de un fetichismo gráfico muy personal y una notable agilidad narrativa, traza un arco revolucionario en el deseo dibujado, en las deformidades del erotismo, en la fluidez para desmontar las identidades. Hay mucho de porno postapocalíptico, de cósmico ritual orgásmico, de pansexualismo dionisíaco, de degeneración virtuosa, de prácticas sensuales anti-purismo, pero sobre todo hay un logro superlativo, llegar a trazar las viñetas de una performance orgiástica “intersexual”, esa que celebró Susan Sontag en su lúcida defensa de la perseguida y prohibida película underground Flaming Creatures de Jack Smith. Y hay también en Guro, como puertas que abren dimensiones paralelas, un comentario al puritanismo presente, pero también una forma de resistencia compartida últimamente por cierta historieta vernácula: dibujantes, guionistas y editores, como Szama que apostó con publicar a Simone, que combaten los límites del presente imprimiendo páginas que se convierten en manifiestos de una amplitud estética que se parece bastante a mapas y laberintos para una liberación.

¿De dónde viene el nombre Guro?

-El nombre Guro surge del Ero Guro, un movimiento artístico surgido en Japón que combina aspectos de erotismo, violencia y sordidez. Originalmente la historieta iba a estar más vinculada a este género, pero luego el guión fue creciendo y ramificándose hacia otro tono y temática, al punto que quizás ya no pueda catalogarse dentro de ese género. Pero para ese entonces ya me había familiarizado con el nombre y decidí conservarlo. Quizás en la próxima obra vuelva a intentar aproximarme un poco más al Ero Guro. Ya veremos.

Hay una idea libertaria del sexo en Guro: que las relaciones sexuales orgiásticas sean una forma de eliminar parásitos invierte la noción puritana e higienista de que el sexo por el sexo mismo multiplica enfermedades, especialmente después del sida. ¿Cómo surge ese planteo sexual libertario?

-El punto de partida para la idea del sexo como manifestación libertaria surge, en gran parte, de haber estado leyendo algunos textos del ocultista Aleister Crowley. Particularmente El Libro de la Ley y varios de sus escritos sobre Sex Magick, una práctica ritual que tiene como objetivo acceder a nuevos estados de consciencia a través del sexo, que es uno de los temas principales que se plantean en Guro. Los “parásitos” que aparecen en la historia funcionan como materialización gráfica de los miedos, inseguridades y frustraciones que en gran parte uno se crea al ser afectado por los cánones de una sociedad volcada al conservadurismo y el control. En Guro, el sexo, o más bien, la conexión sexual entre los individuos, funciona como respuesta y acción a este contexto.

Aunque es un futuro distópico, en términos sexuales es muy utópico, los personajes no parecen tener “una” orientación sexual, son bisexuales o multisexuales. No se pronuncia la palabra bisexual o trans, aunque los personajes lo son, pero no hay deseos estancados por encarnar identidades. ¿Es una historieta pensada desde la postidentidad?

-El hecho de que los personajes pareciesen no tener una orientación sexual definida posiblemente tenga más que ver con una intención de romper un poco con la manera en que se suele mostrar, en general, la sexualidad en la historieta nacional que con plantear una postidentidad. Aunque por otro lado, creo que también puede haber tenido que ver, inconscientemente, con mi propia naturalización hacia las cuestiones de género. De todas formas, el planteo en Guro del sexo como liberación tiene más que ver con conectarse y descubrir al otro, al mismo tiempo que a uno mismo. En ese punto creo que es donde, a medida que la historia se desarrolla, los límites identitarios de los personajes se diluyen. Creo que el discurso del libro no podría funcionar si me hubiese limitado a la representación tradicional de la sexualidad que se suele ver en la historieta, en general. La idea de un futuro distópico pero sexualmente libertario posiblemente plantee una contradicción. Creo que la influencia sobre el verosímil de Guro proviene del día a día, en el cual la lucha y la concientización sobre las cuestiones identitarias avanzan, mal que le pese a los sectores más conservadores. Entonces el contexto de la historia es el de un universo en el cual a pesar de esos avances, estos “Puros”, los que están en las sombras, de alguna manera, siguen teniendo el control. En el libro ese control se plantea desde una perspectiva emotiva. Los personajes están estancados en su rutina, en su vacío existencial. Incluso el sexo es una práctica monótona hasta el momento en que los protagonistas descubren esa otra manera de practicarlo y manifestarlo.

¿Ese relato de un futuro más reaccionario en relación al sexo es un comentario sobre el presente político, especialmente en La Plata con la visión moralista de la “cultura fornicaria” de Aguer?

-Sí, en gran parte, el libro esta inevitablemente influenciado por el presente político. Si bien no es mi intención que el libro tenga una única lectura y prefiero dejar librado al lector su propia interpretación, me es imposible no escribir pensando en la construcción social y moral actual en la cual desde el Estado y las personalidades que por afinidad ideológica se alinean, como Aguer o Albino, se baja una línea que se propone imponer ideas que hace ya más de cuarenta años que son obsoletas y que, de lograr aplicarlas efectivamente, replicarían un poco (aun mas) el accionar de los “parásitos” que aparecen en el libro. La idea de convertir a la persona en un número, que produzca, consuma y muera.

En tu obra anterior, ¿habías trabajado los planteos de Guro?

-Mi anterior historieta como autor integral fue Las Perras Diamante, fue en cierta forma la antesala de lo que terminó siendo Guro, aunque en ese momento aun no estaba en los planes. Allí ya aparecen, en menor medida, algunas cuestiones de género y una manera bastante explicita de representar el sexo. Todo esto atravesado por la filosofía del ocultismo, fundamentalmente en la corriente de Eliphas Levi y Aleister Crowley. La decisión de mostrar el sexo de manera explícita, tanto en Guro como en Las Perras Diamantes no es explotativo, sino que creo que sería una contradicción hablar del sexo como símbolo de liberación y a la vez esconderlo, censurarlo. Las Perras Diamante se puede leer online en la página de Facebook de Liga del Mal, proyecto del que soy parte desde el 2012.

¿Creés que en la historieta nacional actual se está abriendo un campo más amplio en la representación del sexo y la diversidad sexual o todavía está muy estancada?

-Creo que se está dando un recambio interesante en la historieta nacional. El número de mujeres historietistas viene creciendo notablemente, y considerando que es un medio en el cual siempre estuvo priorizada la figura masculina, me alegra ver que esto esté sucediendo. Con respecto a la representación del sexo y la diversidad en la historieta argentina, creo que si bien todavía estamos bastante anclados a una visión “tradicional” en la representación de la sexualidad, de a poco van surgiendo obras que, ya sea de manera central o tangencial, deciden abordar la temática. Recientemente Gutter Glitter editó Sereno de Luciano Vecchio, y recuerdo también la antología Ábreme, de hace ya un par de años. En la Liga del Mal, el proyecto del que formo parte, La Logia Blanca de Patricio Plaza también creo que puede incluirse en este grupo de obras.

Más información sobre Guro en: szamaediciones.wordpress.com

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