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Viernes, 17 de abril de 2009

PD

No todo lo que brilla da luz

cartas a [email protected]

Desde hace un par de décadas vengo observando una especie de fenómeno en lo vinculado con las actividades de género y sexualidad. En la primera parte de esta etapa, salida de la dictadura cívico–militar, adquiere forma y color la develación, revelación y afirmación de cada una de las diferencias, tomando como anclaje el regocijo político social generalizado.

Después las fuerzas se fueron dividiendo. Por un lado los movimientos de reclamo y consolidación de los derechos femeninos y por otro los que representaron a la multiplicidad de variantes, dentro de la lucha por el derecho y vigencia de las transformaciones. Quizás el movimiento más demorado en nuestro país ha sido el gay. Esta denominación surgida del lenguaje sajón que abarca lo alegre, divertido, el disparate, como denominador común a la homosexualidad. Sabemos del enjundioso y peleado esfuerzo que notables talentos de la civilización occidental han aportado a los territorios de la creación y la inteligencia, a lo largo de siglos, sin hacer hincapié y fundamento en su condición de ser homosexuales.

Por lo tanto me pregunto acerca de si es lo más relevante de una elección de género y sexo, la exhibición marketinera, el plumaje pavoneante, los brillos, el vedettismo, la liviandad y el facilismo bullanguero armando vidrieras. Sin duda, esto está catapultado entre otras causas por la enorme represión de los sistemas político-sociales de derecha y de izquierda. Pero también por proyectos especulativos y desbordantes de las grandes corporaciones en sus enjuagues de comercialización (productos, ideas, escenografías, comunicación).

Mi propósito es sugerir al eficiente equipo de Soy que comencemos a develar estas cuestiones con miras a intentar restablecer también un plano serio y significativo que acompañe en todo caso las carnestolendas y fanfarrias.

Nos parece que esto puede cooperar e incluso incentivar las formas de dignificar las luchas y esfuerzos por instalar y dignificar las elecciones de mujeres y hombres en la Argentina sin mayor necesidad de espectáculo y luminotecnia.

Gracias por su trabajo.

Oscar Castelo
Neuquén

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