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Viernes, 17 de julio de 2009

LUX VA > A LAS FIESTAS OLIVER

Gulliver por una noche

Todavía con ánimos después de la maratón española, Lux redescubre las callecitas de Buenos Aires y se pierde en un sótano de la calle Alsina entre rostros tan lisos como sólo la temprana edad puede conservar. Salvadx por un DJ, la noche tuvo su alcurnia.

La noche empezó como empiezan los viernes: cine club, tragedia griega y señora mayor del bracete acompañando a este cuerpo en una afición para entendidxs. ¿Y quién si no una señora mayor iba a querer compartir Electra, interpretada por la maravillosa Irene Papas? ¡Extasis divino esa voz y ese duelo entre la pobre heredera desterrada y su madre, la reina Klytaemnistra! La tía —¡ay, todavía me duran los aires españolxs!— se la pasó suspirando por Orestes, un chongo tallado a mano. Y yo no pude ser menos, ahora tengo a Giannis Fertis (el chongo, obvio) de fondo de pantalla.

Pero no me iba a quedar frente a la máquina tocándome toda la noche, así que empecé a llamar a mis amigxs para salir de farra: las tragedias griegas me calientan, sobre todo si no hay otra cosa que músculos y perfiles... griegos. Pero nadie quería salir y lxs más fiesterxs ya estaban seguramente ensartadxs, arrodilladxs o las dos cosas a esa altura de la noche.

Agarré la 9 de julio por mi cuenta y como una yegua que ya conoce el camino terminé frente al palacio Alsina. Estaba cerrado. Un punchi punchi subterráneo borró mi decepción. Cruzando la calle, unas puertas negras me invitaban al averno, una boca de lobo jugosa de carne nueva. En la entrada los habitués no superaban los 25, y una vez adentro la música electrónica y la oscuridad me pegaron un sopapo y me llevaron a la pista. Bailé solx, como locx, Telesita urbana con peligro de incendiarse por combustión espontánea. Transpiradx y ya en musculoca bajé al subsuelo. “Suedehead” de Morrissey hacía saltar a lxs pequeñxs nuevxs transgresorxs y futura marcatendencia nocturna. Chiquillxs de cortes modernos, anteojos a lo Capote y medias de red se zarandeaban coqueteando entre los sillones de cuerina. The Cure invitó al pogo chic y Blondie terminó de sacar la perra de adentro de lxs púberes. Tanto alcohol y giros travolteanos me bajaron la presión sanguínea y terminé tiradx en los sillones. Una simpática mariliendre —palabra española que designa a las amigas de las locas— me hizo la pregunta del momento: “¿te gustan las chicas o los chicos?” Y me señaló a un DJ de no más de 20 años que, a lo lejos, me miraba con ganas de rasgarme las vestiduras con los dientes. “Si quiere hablarme, que venga”, disparé, y a los cinco minutos ya estaba enredadx entre los cables de sus auriculares plateados, recorridx por una lengua curiosa. No sé si era por las luces rojas que invadían los reservados o porque estábamos delictivamente enredados en las colchonetas, pero sentí que miles de ojos delineados, cuerpos modernos antítesis de Mattel y bocas adictas al gossip nos escaneaban de arriba abajo. No paramos. La vidriera queer nos gustaba y nos quedamos hasta que prendieron las luces.

Fiestas Oliver en SICK CLUB!
Adolfo Alsina 921, Capital Federal
(entre Tacuarí y B. de Irigoyen, a 1/2 cuadra
de 9 de Julio)

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Imagen: SEBASTIAN FREIRE
 
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