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Viernes, 31 de diciembre de 2010

Deseo de ley

 Por Fernando Rodríguez *

El 2011 será el año, en que por fin se reconozca nuestra existencia y se respete, al menos legalmente nuestra identidad.

Creo positivamente que se aprobará una ley de identidad de género, una de las cuatro presentadas. A modo de preparar terreno y generar un debate social en el país, los medios de comunicación nos han bombardeado con distintas noticias de personas transexuales, el cambio registral de dos chicas trans, el primer hombre transexual que participa en un reality y muy probablemente la guerra mediática y política redoblará la apuesta en unos meses.

Tengo sentimientos encontrados, por el futuro posible para nosotros las personas trans. Por un lado, la felicidad de saber que el debate esta ahí, a la vuelta de la esquina, pero por el otro la intranquilidad de no saber cuál de todas las propuestas de ley se aprobará.

Como militante trans, se me ha preguntado qué espero o quiero de una ley de identidad de género y la respuesta es simple. El reconocimiento a mi identidad, a mi construcción y a cada una de mis necesidades como ciudadano argentino.

Nuestras identidades y cuerpos son expulsados de nuestros hogares, marginados social y afectivamente. Así como también del sistema de salud, el cual no está preparado para nuestra asistencia, ni antes, ni durante, ni después de nuestro proceso de transición.

Mi mayor preocupación es ésa, que la ley de identidad de género incluya asistencia sanitaria para las personas trans, cobertura de tratamientos (hormonales, quirúrgicos, psicológicos y no por esto necesariamente definirnos como “enfermos”) en todo el país. Además de formar a los profesionales de la salud pública con respecto a nuestras realidades.

Sí, el cambio registral es fundamental, pero nuestro proceso de construcción lo es más aún.

Comenzamos modificando y reconstruyendo nuestros cuerpos, mayormente sin controles médicos, y si tenemos suerte de conocer médicos que nos hagan un seguimiento, tampoco saben cómo hacerlo, así que pasamos a ser conejitos de Indias.

Se habla de nuestra dignidad o igualdad, pero en realidad pasamos a ser actores secundarios de una tendencia política del oportunismo.

Yo no quiero menos, ¿por qué debería conformarme? ¿Porque soy trans? ¿Por qué seguir esperando?

Por una ley de identidad que nos garantice igualdad real: cobertura médica, tratamientos, operaciones, prótesis, trabajo, vivienda... nada más, ni nada menos. Que el Gobierno sea el primero en dar el ejemplo y cree un cupo para personas trans para la reinserción laboral para muchos de nosotros. El cambio social lo estamos produciendo, cada uno de nosotros, cuando levantamos nuestras banderas, nuestras ideas y nuestros cuerpos.

* Hombre transexual.

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