turismo

Domingo, 22 de febrero de 2009

LA RIOJA > FIESTA DE LA CHAYA

Mucho más que un carnaval

Dicen los riojanos que la chaya es una fiesta agraria, una de las ceremonias más antiguas que se siguen celebrando en el noroeste. Durante los días chayeros, en cada pueblo y en cada barrio se suceden los “topamientos” y las “coronaciones”, en los que el aire se carga de harina y olor a albahaca, y las cajas acompañan el cantar de las coplas.

 Por Guido Piotrkowski

“La chaya no es el Carnaval, el Carnaval es la fiesta por antonomasia de todo el mundo. La chaya es un vocablo quechua que usamos nosotros y que se usa también para determinar la música. La chaya es la expresión del Carnaval”, afirma Nélida Rearte de Herrera, coreógrafa, docente, y referente de la danza folklórica en La Rioja, sentada a la sombra de un algarrobo en la casa del recordado poeta y músico don José Jesús Oyola, “patriarca de la chaya”, el folklorista más reconocido y respetado de la provincia. Las bombas de estruendo retumban en la capital riojana, es la hora de la siesta, cuando normalmente la ciudad está desierta y silenciosa, pero estamos en tiempos de Carnaval, y parece que el pueblo no descansa.

De pronto, dos hombres irrumpen recitando con sus cajas vidaleras: “Perdonen señores míos, yo fui pasando y llegué, a darle las buenas tardes antes que usted me las dé/ yo no soy cantor de aquí, soy cantor de la estancia, pero también sé cantar calculando a la distancia/ yo no canto por cantar porque tenga buena voz, canto para que no se junten mis penas con el dolor/yo conocí por mis pagos un viejo cantor de coplas, sabedor de muchas cosas, que alguna vez me enseñaran, en un pueblo riojano que le llaman Aimogasta, en una fiesta nativa donde reinaba la chaya/Me contaron que la luna, se enamoró en una chaya, y que por bajar a la tierra se convirtió en una caja/así la encontró el lucero, clareando en la madrugada, dormida junto al chayero, chubaita y enharinada!”. “Don José Jesús Oyola”, concluyen cuasi murmurando los vidaleros, a modo de firma cantada.

“Esta es un poco la casa de la chaya, la casa de José Jesús Oyola”, comenta Teresita Flores, escritora e investigadora. Y como para echar un poco más de polémica en el tema, agrega: “La chaya es una fiesta eminentemente agraria, no la podemos adosar al Carnaval europeo de ninguna manera el Carnaval europeo ha llegado mucho después de la conquista. Aquí ya existía una fiesta agraria, que se parece mucho a una antigua ceremonia, que es la ceremonia del Chiqui”.

El Chiqui era una deidad maligna llegada del Perú y adoptada por los diaguitas, que traía las tormentas y los vendavales y destruía los algarrobos y las cosechas, y a él había que implorarle. “El Chiqui es la parte mala de la vida espiritual de América: los aborígenes no sabían de la existencia del diablo, eso vino con la conquista, pero sí existía idea del bien y del mal –explica Teresita–. La ceremonia consistía en recoger el canto del Chiqui, y ofrecerle las guaguas que se hacían de harina de maíz, o pajaritos vivos que se colgaban en el algarrobo. Es una de las ceremonias más antiguas que existen en el noroeste, la chaya es propia del noroeste argentino. No sé por qué causa coincide con el carnaval europeo, son coincidencias. La Iglesia Católica, en especial los curas de antaño, inventaban otras historias de estas creencias populares.”

DE MITOS Y TOPAMIENTOS “Siempre hay una preparación, un durante y un después: los vidaleros preparan sus casas y sus coplas, y la gente también hace los preparativos en sus respectivos hogares. Durante la fiesta se hacen las coronaciones, que son una parte fundamental de la chaya, donde dos barrios o dos familias eligen un compadre o comadre. Se hace generalmente para bautizar a alguien, y es un compadrazgo de por vida, una hermandad que no la rompe nada –explica doña Nélida–. Se emplea el agua (chayar es jugar con agua), la albahaca, el almidón; porque la chaya es una fiesta agraria, y el tirarnos agua es como una purificación.”

En los barrios, en cada pueblo, durante los días chayeros se suceden los “topamientos”: el verdadero espíritu festivo de esta celebración, el momento en el que el pueblo es protagonista. Se trata de dos grupos que se enfrentan en una calle adornada con flores y guirnaldas, y un arco donde se realiza el encuentro de las comadres y compadres. Mientras el topamiento se prepara, los niños corretean disfrazados y enharinados, y las empanadas, el buen vino y otras comidas nunca faltan y son ofrecidas gentilmente a cualquiera que por allí pase.

El festejo central es el domingo de Pujillay, día en que dos personas deciden convertirse en comadres y compadres, o “cumas” y “cumpas”. Cada grupo de chayeros sale de una “casa” que puede ser un rancho construido especialmente. Unos acompañan a la “cuma” y otros a los “cumpa”, muñidos de un arsenal de harina en sus puños, y una albahaca tras la oreja, y a la orden del bastonero que dirige el topamiento se abalanzan unos contra otros para producir un enharinado encuentro; éste es el “llamado a toparse “ y se repite por tres veces al son de las vidalas y al grito de ¡Chaya!. En el tercer intento y llamado a toparse es cuando se produce el encuentro de la cuma y el cumpa debajo de los arcos, tocándose las frentes mientras todos arrojan agua y harina. Entonces llega el momento de “la coronación”, en la que se colocan coronas de flores y albahaca en las cabezas de la cuma y el cumpa estableciendo así el vínculo entre ambos personajes mediante la entrega de “La guagua” o ahijado real, que no es otra cosa que un muñeco de un niño realizado en masa comestible.

Pujillay es el personaje central en la mitología chayera. Una antigua leyenda indígena cuenta que había una joven muy hermosa que estaba perdidamente enamorada de este semidiós. Un día, llevada por la desilusión y la pena de este amor contrariado, desapareció en la cumbre de la montaña y se convirtió en una nube. Una nube que cada año vuelve para alegrar la tierra y se posa en forma de rocío en los pétalos de la flor de cardón, hecho que dio origen al nombre de la celebración: Chaya, que significa agua de rocío. Cada año, la nube vuelve para ayudar a la Pachamama y mojar con su rocío las flores del cardón. Los diaguitas creían que la Pachamama se cobraba sus favores con la desaparición misteriosa de alguna joven en la montaña. Pujillay es representado con un muñeco de trapo de tamaño natural que se quema el Domingo de Ceniza, como simbología de su muerte.

Mito y realidad, el cielo y la tierra, hombres y muñecos, riojanos y turistas, la pacha y la chaya, todos se confunden y se mezclan en este festejo popular de raíces indígenas y condimentos españoles que fue evolucionando a través del tiempo y que llegó a tener una identidad propia, identidad riojana.

EL TOPAMIENTO DE LOS BARRIONUEVO

“Esta historia de chaya barrial comienza en el 2000 y nace en el seno de los Barrionuevo con el deseo de juntarnos la familia, los amigos y allegados, y compartir como buenos riojanos lo inherente a nuestra festividad, nuestro carnaval, nuestra chaya, nuestros topamientos, nuestro pujllay, nuestra albahaca, nuestra harina, nuestra música, nuestras comidas y vinos, en fin, nuestra idiosincrasia”, explica Natalia Barrionuevo, renombrada cantante folklórica. “Con el correr del tiempo se fue haciendo masivo, y esto nos llevó a tener que agregar sonido y escenario, entre otras cosas. Con este crecimiento, al que se sumaron artistas de otras provincias que vienen exclusivamente a mostrarse, hemos creado un lugar donde mostramos la riojanidad a flor de piel”, concluye, orgullosa la cantante.

DATOS UTILES

Cómo llegar:

En auto: De Bs. As.- La Rioja son 1200 km por ruta 9 (Panamericana ramal Escobar) hasta Córdoba, Autopista a Carlos Paz, ruta 38 hasta La Rioja Capital. Patquía.

En ómnibus: La empresa General Urquiza tiene tres servicios diarios saliendo desde Retiro. Los precios van a partir de los 180 pesos en coche cama. Chevallier, por su parte, tiene dos servicios diarios en coche semicama y cuesta 155 pesos.

En avión: Aerolíneas Argentinas tiene un vuelo diario a La Rioja capital y llega en 2 hs. 45 con una escala en Catamarca. Tarifa: 947 pesos ida y vuelta.

Dónde alojarse: Naindo Park Hotel, Tel: 0382243849990, e-mail: [email protected]

Más información: En Buenos Aires: en Casa de La Rioja, Callao 745, Tel.: 48133417/19. En La Rioja: en Secretaría de Turismo, Tel.: (03822) 426345/84, Sitio Web: www.turismolarioja.gov.ar, e mail: [email protected] [email protected]

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Fiesta de la chaya. Vuelan la harina y la albahaca en el baile de los “topamientos”.

Chicos y grandes se disfrazan para festejar el popular carnaval riojano.
 
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