turismo

Domingo, 14 de marzo de 2010

MINITURISMO LAGUNA, CAMPO Y CIUDAD

Escapada a Junín

En pleno crecimiento, la ciudad bonaerense de Junín abre sus puertas al miniturismo con el Parque Natural Laguna de Gómez, imán para la pesca y la práctica de deportes acuáticos. Además, alojamientos de campo y un recorrido gastronómico por sus bien provistas parrillas.

 Por Benito Insua

Atardecer de un día de pesca a orillas de la laguna de Gómez.

También desde el cielo llama la atención el espigón de 180 metros de largo que, en una larga línea recta, invade el agua de la laguna de Gómez. Allí sentados, dándose la espalda, los pescadores despliegan sus cañas adormiladas hasta que de repente pica algún espécimen del famoso pejerrey, alias “flecha de plata”. A pocos metros los chicos toman envión, saltan y caen como bombas en el agua. “Nada mejor que la tranquilidad de pescar embarcados”, se ataja un pescador. Entonces la fórmula recomendada es alquilar un botecito bien temprano y salir cuando el sol se anuncia en busca de los nombrados pejerreyes, bagres, tarariras y carpas que habitan la laguna, a 12 kilómetros de Junín, en el noroeste bonaerense.

UN PARQUE PARA DEPORTISTAS El Parque Natural Laguna de Gómez es más ambicioso que su tarjeta de invitación como simple balneario de pesca y chapuzones. También implica un desafío para deportistas o iniciados en actividades náuticas y aéreas, que pueden animarse a vuelos de bautismo en planeador, parapente y ultraliviano partiendo desde el Club de Planeadores local. El club es reconocido todavía por haber sido en 1963 sede del único Campeonato Mundial de Vuelo a Vela que se realizó en Sudamérica.

Sobre una superficie de 4000 hectáreas, el Parque alberga extensas arboledas, parrillas, refugios, paradores y proveedurías. En las calles internas se encuentra la mayoría de los alojamientos: alrededor de 450 casas y casillas de fin de semana, que brindan comodidades ajustadas a la amplitud de bolsillo del turista. Si se habla de hospedajes clásicos, no hay que obviar el camping municipal Puesta del Sol, que estalla de jóvenes y familias apenas comienzan los primeros calores.

El camino costero, un recorrido por tierra inaugurado hace siete años, es el “sector vip” del Parque, pensado sobre todo para los deportistas de agua y vuelo. Hacia allí parten las camionetas cargando motos de aguas y desde este punto también comienzan su andar contra el viento los amantes del esquí acuático, yachting, motonáutica, jetski, kitesurf y windsurf.

“Somos la primera escuela de esta especialidad avalada por el Estado. Como todo deporte extremo comprende cierta complejidad y debe estar todo bien organizado para que no haya accidentes”, cuenta Hugo Bottaro, profesor de la Escuela de Kite y Windsurf. A través de nueve clases entrena a los iniciados en ambos deportes y ya han pasado por allí más de cien alumnos de todas las edades. “El kite es uno de los deportes que más crecieron en los últimos dos años y la laguna, de agua calma, aire moderado y temperatura templada, es un ámbito ideal para practicarlo sin riesgo”, explica.

También es habitual ver a chicos iniciándose en la navegación a vela con pequeños Optimist. “Como es un barco simple y estable, es apropiado para principiantes de entre 8 y 15 años”, cuenta José, que llega habitualmente al Parque Natural junto a su familia desde la ciudad de Rojas.

Ya por el aire, los paramotores aportan lo suyo al paisaje. Es que esta adaptación del parapente, pero con un motor en la espalda del guía, encontró en este llano bonaerense un verdadero boom con escuela incluida.

Desviándose apenas unos metros del camino está el complejo Posada del Sol, con 20 cabañas, y sobre el final del camino costero, en el último parador, se encuentra la bajada para botes y lanchas, donde suelen embarcarse los adeptos a la pesca deportiva.

Más chica que su prima hermana, la laguna de Gómez, la del Carpincho está a cuatro kilómetros de la ciudad. Sobre 400 hectáreas y con una profundidad máxima de 1,5 metro, es por naturaleza el otro imán de los pescadores de la zona.

Deportes acuáticos sobre la laguna. Detrás, un horizonte de montes del campo bonaerense.

PASEO JUNINENSE Además de la laguna y el aire libre, Junín tiene un circuito histórico y cultural, con por lo menos dos puntos esenciales y bien conservados: la casa donde vivió Eva Duarte y la casona donde funcionaba el Registro Civil en el que Evita se casó con Juan Domingo Perón. El paseo comprende también la visita a los museos municipales de arte e históricos, además del Teatro De La Ranchería.

Dividida en dos por los terrenos de los talleres ferroviarios, que supieron estar entre los más grandes e importantes de la Argentina, de día Junín se luce con sus plazas eslabonadas unas con otras por la Avenida San Martín. El centro comercial, recientemente reformado y colmado de bares con mesitas al aire libre, es el punto de encuentro de los jóvenes y las familias en los atardeceres. Y de noche los juninenses despliegan una nutrida oferta gastronómica, con las parrillas El Paraje 101 (en el centro) y La Carpa (en la entrada de la ciudad) entre las más destacadas. La ruta gastronómica continúa también dentro del Parque Natural, donde los paradores ofrecen variedad de achuras.

Dentro de la ruta del buen comer se encuentra también el pueblo de Agustín Roca, a 12 kilómetros de Junín y puntal de la pampa carnívora. Cada año a principios de noviembre los roquenses organizan la Fiesta Nacional del Fiambre Casero, en la que se lucen los productores con sus bondiolas, lomitos, jamones y salames, además de patés elaborados de manera artesanal. Surgido de la inventiva de los propios vecinos, el festejo recuerda aquellas tradicionales reuniones que organizaban las familias para celebrar las carneadas y la posterior facturación de las carnes.

VIDA RURAL Vivir a pleno las tareas agrícolas más domésticas, ordeñar una vaca para conseguir la leche del día, apostarse en miradores para observar pájaros y encarar cabalgatas por caminos rurales son algunas de las actividades que ofrecen las estancias y resorts de campo ubicados dentro del partido de Junín. La más tradicional, la estancia La Oriental, posee un casco señorial decorado con muebles importados de distintas partes del mundo, que terminan formando ambientes de estilo francés con aires camperos. El lago con cisnes y las arboledas completan un lugar ideal para descansar, practicar arquería o cabalgar.

Otro alojamiento posible para los amantes del turismo rural es el resort de campo Cerrito Colorado, montado sobre un casco antiguo rodeado por nueve hectáreas. Al amanecer o en las noches que anuncian lluvia, el sonido ambiente se corona con el rumor que brindan los árboles sembrados en 1890 y el arrullo de las aves.

Así pues se plantan Junín y su partido, como un destino de fin de semana, ideal para el desenchufe diario y para introducirse activamente en el paisaje del noroeste bonaerensez

Informe: Diego Abdo.

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