turismo

Domingo, 7 de diciembre de 2014

MEXICO MARAVILLAS DE GUANAJUATO

Magia mexicana

Tiene pueblos mágicos y también la “Capilla Sixtina latinoamericana”. Tiene arquitectura virreinal y rutas temáticas como la del tequila, además de haber sido cuna de la independencia de México: todo en Guanajuato invita a conocer su arte y vivir las más variadas experiencias.

 Por Graciela Cutuli

Está exactamente en el corazón de México. Y no, no tiene las famosas playas sobre el Caribe ni sobre el Pacífico, porque es un estado totalmente “mediterráneo”. Pero le sobran maravillas, tanto que su capital –también llamada Guanajuato– fue reconocida por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Hace unos años, cuando Azul –en la provincia de Buenos Aires– fue nombrada como la segunda ciudad cervantina de América, el nombre de Guanajuato empezó a circular con más fuerza, porque esta pequeña localidad colonial fue la primera ciudad cervantina en nuestro continente. Un título que se ganó porque Guanajuato, antigua capital de México en tiempos de Benito Juárez y uno de los principales centros mineros del nuevo continente, tiene una larga tradición de representación de los entremeses de Miguel de Cervantes en las plazas de la ciudad. De esa costumbre, que perduraba a mediados del siglo XX, se pasó a un festival organizado y de carácter internacional, que se realiza en octubre todos los años y le valió el título de Capital Cervantina de América.

Más románticos, otros prefieren visitar la ciudad para conocer el famoso Callejón del Beso, cuyos escasos 68 centímetros de ancho recuerdan la historia de amor de dos jóvenes, trágica como si fueran Romeo y Julieta a la mexicana. Se dice que Ana, la hija única de un hombre rico, se había enamorado de Carlos, un simple minero que la correspondía con igual pasión. Enfrentados a la oposición del padre de la joven, el minero compró la casa situada frente a la de Ana para poder hablarse y tocar sus labios con sólo inclinarse. Pero todo terminó trágicamente el día en que el padre mató con una daga a su hija desobediente, frente a los ojos del horrorizado Carlos... Hoy se dice, en homenaje a la desdichada pareja, que los enamorados que se besen en el tercer escalón del mínimo pasaje tendrán siete años de felicidad, y muchos se arriesgan a la apuesta, tal vez prometiendo repetirla cuando pasen los años felices prometidos.

Lo cierto es que en Guanajuato, como en las demás ciudades del estado, es mucho lo que hay para descubrir: además de promesas de amor, un mundo entero de cultura, historia, arte y también diversión.

La mejor del mundo A unos cien kilómetros de la capital del estado, San Miguel de Allende se ganó hace un año un título prestigioso, de los que consiguen centímetros en las publicaciones turísticas y en la atención de los viajeros. Se lo dio la revista Condé Nast Traveler, una de las biblias de los viajeros en lengua inglesa, aficionada a las clasificaciones de destinos en base a las votaciones de lectores: junto con otras 24 localidades, fue declarada como “la mejor ciudad turística del mundo”. La Unesco se había adelantado y hace unos años la inscribió también como Patrimonio de la Humanidad. Pero San Miguel de Allende es conocida desde mucho tiempo antes, por sus aguas termales y también por su arquitectura colonial. Como corresponde en México, si algo no falta son iglesias, pero la de San Miguel Arcángel –frente a la plaza principal– es todo un símbolo, con su fachada barroca de piedra rosada a la que se superpuso siglos después una fachada neogótica de insólita riqueza. San Miguel Arcángel será, a partir del 16 de diciembre, uno de los epicentros del período navideño, que se festeja sobre todo durante la segunda quincena del mes con carros alegóricos, cánticos y música por toda la ciudad.

El ambiente encantador de San Miguel de Allende la convirtió también en un destino popular para casarse: algunos novios hacen venir hasta aquí a sus amigos y familias enteras para celebrar la boda a lo grande en los jardines, terrazas o edificios históricos. Y si no hay boda en vista, al menos hay que viajar para conocer su Plaza de Toros Oriente, que tiene tres siglos de antigüedad, y visitar a unos 20 kilómetros el santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco, donde Miguel Hidalgo –iniciador de la independencia mexicana– tomó el estandarte de la Virgen de Guadalupe con que comenzó la revuelta. Los bellísimos frescos en los techos y paredes de la iglesia le valieron el apodo de “la Capilla Sixtina latinoamericana”. Además, si se sigue la ruta de la independencia mexicana, hay que visitar Dolores Hidalgo, que forma parte de los cinco “pueblos mágicos” de Guanajuato –junto con Mineral de Pozos, Salvatierra, Yuriria y Jalapa de Cánovas– y fue clave en la historia del país.

Pueblo mágico Dolores Hidalgo es la “Capital de la Independencia” mexicana. Antigua y pintoresca, la población reúne varios monumentos de importancia histórica y atrae por la arquitectura del casco viejo, uno de los motivos de su inclusión entre los “pueblos mágicos”, el programa mexicano que busca reconocer a las localidades donde más se protegió la riqueza cultural. La parroquia Nuestra Señora de los Dolores –que conocen todos los que hayan visto un billete de mil pesos mexicanos, donde figura su imagen– es uno de los principales edificios: también aquí se destacan la fachada barroca-churrigueresca y los retablos del interior, dedicados a San José y la Virgen de Guadalupe. Pero sobre todo se recuerda que desde el atrio de la iglesia Miguel Hidalgo y Costilla lanzó el Grito de Dolores: por eso, cada año, el 15 de septiembre, un representante del presidente de la república da nuevamente el grito de independencia. El propio presidente de México lo hace también, al menos una vez en sus años de mandato.

Durante la visita se impone recorrer el Museo de la Independencia Nacional, la Casa de las Visitas, donde se recibía a los visitantes ilustres, y la casa de Abasolo, donde se alojaron Benito Juárez y el emperador Maximiliano de Habsburgo, entre otros museos que trazan la historia local. El otro lugar por donde se pasará

inexorablemente es la plaza principal, el Jardín del Grande Hidalgo, donde todos se paran un rato a probar las “nieves” (un helado de frutas y agua) de vainilla, chocolate o gustos más insólitos, como el tequila y el mole.

De tequila y vino Más allá del arte, la arquitectura y las fiestas populares, México y tequila son “un solo corazón”. A cada cual su gusto, pero nadie se le resiste a la prueba: con sal y limón, o mezclado en cócteles, puro y a fondo blanco o combinado con sabores dulces. Los que quieran llevar la experiencia un poco más allá pueden recorrer en Guanajuato la Ruta del Tequila, que permite conocer paso a paso el proceso de elaboración, desde el cultivo a la cosecha, horneado, molienda, fermentación, añejamiento y embotellado. El tequila que se produce aquí tiene excelente fama y está certificado por el Consejo Regulador del Tequila, pero por las dudas cada uno quiere su propia “certificación” con una buena degustación asistida por expertos. La Ruta del Tequila lleva hacia Pénjamo, en el sudoeste del estado, donde se visitan el museo y las cavas de la Tequilera Corralejo, el Rancho San Fernando, la Tequilera Tres Joyas, el Rancho Coyote y el Bodegón de la Dolce Vita.

La otra invitación espirituosa viene del vino. Recorriendo las tierras del Bajío mexicano, amplia región que engloba a Guanajuato, se puede seguir el proceso de la elaboración del vino desde la cosecha de las uvas hasta el embotellado. Entre las bodegas que se proponen en la ruta, a la que conviene dedicarle un mínimo de dos días pero se puede alargar tanto como la resistencia etílica de cada viajero, se encuentra el Rancho Toyán, famoso por una cava resguardada por las esculturas de monjes iluminados. También debe su renombre a sus productos orgánicos de alta calidad, como ocurre en la siguiente bodega, Dos Búhos, donde la vinificación adquiere la categoría de arte. Otras bodegas de la ruta son Vega Manchón, con un recorrido por los viñedos, y la Torre de Tierra, donde se elabora la premiada etiqueta Cuna de Tierraz

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Sugestiva y nocturna, la iglesia de San Miguel Arcángel en San Miguel de Allende.
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