Era pleno invierno en Europa del Este cuando un fotógrafo ruso, el capitán Alexander Vorontsov, llegó con el Ejército Rojo a las inmediaciones del pequeño pueblito de Osviecim, situado a poco menos
A partir del recuerdo de una película vista en el BAFICI, la autora reflexiona sobre uno de los grandes estrenos del año. El concepto de fuera de campo y el pensamiento de Theodor Adorno sobre el arte después de Auschwitz. Por qué cada nueva generación requiere su propio cine sobre el Holocausto.
El film de Jonathan Glazer muestra a la familia de un jerarca nazi viviendo al lado del campo de tortura de Auschwitz. La convivencia con la muerte y el dolor no parece perturbar su felicidad, aunque no todo es tan simple como parece.
Lo notable del film de Jonathan Glazer es su capacidad para transmitir todo el horror de aquello que no se ve ni se nombra, sin el menor énfasis ni subrayado.
Con precisión quirúrgica, Glazer describe las vidas del oficial encargado de comandar un campo de concentración durante el nazismo y su familia, habitantes de una casa adyacente al horror del genocidio. La apuesta es poder ver a la normalización del exterminio y su horror en lo cotidiano.