DEPORTES › LA HISTORIA DE JELENA DOKIC

Risas y lágrimas

“Estuve en el infierno y volví. Es un milagro.” La australiana Jelena Dokic, de 25 años, quedó sumida en el llanto a poco de consumar su exitoso debut en la edición 2009 del Abierto de su país, tras vencer a la austríaca Tamira Paszek. Razones tiene de sobra.

A los 16 años, Dokic irrumpió en Wimbledon eliminando en la primera ronda a la mejor tenista del momento, Martina Hingis, y llegando a los cuartos de final. Al año siguiente confirmó su ascenso al quedar entre las cuatro mejores del mundo. Su campaña de gloria incluyó las semifinales en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, cinco títulos profesionales y el cuarto puesto del ranking femenino. Pero la tragedia se abatió sobre ella al cumplir los 19.

Seis años después, en el puesto 187 de la WTA, Dokic ganó dos partidos seguidos: ayer se impuso a la rusa Anna Chakvetadze, 17ª preclasificada. “Volví gracias a mi amor por el tenis. Quise darme otra oportunidad, aunque llegué a pensar que nunca más tendría fuerzas para jugar.”

El problema de Jelena, como el de tantos deportistas prodigio, fue su familia, en este caso su padre Damir. Formada tenísticamente en Australia, su país de adopción, Damir decidió que su hija se nacionalizara serbia. Quería ser más noticia que ella.

En 1999 fue arrestado en Birmingham porque cortó el tráfico, en estado de ebriedad, gritando que los británicos “son unos nazis que permiten el bombardeo de Yugoslavia”, en referencia al conflicto bélico en los Balcanes.

También fue expulsado de Wimbledon por agredir a un fotógrafo, y de un US Open por mal comportamiento. Finalmente, la WTA le prohibió la entrada a todos los torneos por conducta violenta y maltrato psicológico a su hija. Ella misma terminó repudiándolo. Nunca más volvió a verlo.

“Cargaba mucha presión sobre mis hombros, no tenía ni idea de lo que estaba pasando”, explica ahora Dokic. Volvió, pero todavía tiene que recuperar terreno en su vida. Hace meses que no ve a su hermano menor, Savo, ahora de 17 años, y recién está recuperando contacto con su madre, Liliana. “Ha sido un momento muy duro en mi vida. Estoy retomando el diálogo con mi madre, pero lo que realmente me duele es el comportamiento de mi hermano, que no me habla hace como mínimo doce meses. Siento que lo he perdido definitivamente”, lamentó.

Explotó en 2005: dejó el tenis, se hundió en un pozo depresivo, cayó más allá del puesto 600 en el 2006 y recién volvió a tomar una raqueta en septiembre del 2007. “Por eso, después de todo lo que me sucedió, para mí es un milagro haber ganado un partido.” Desde el 2003 que no ganaba un partido en torneos de Grand Slam.

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