DEPORTES › LAS RESPUESTAS DE LOS CLUBES Y LOS FUTBOLISTAS ANTE LA TRAGEDIA

El fútbol les da pelota a los inundados

Verón salió a rescatar personas con un gomón; Sabella abrió su casa para darle de comer a un grupo de damnificados; la mayoría de los clubes recibieron donaciones para alcanzarlas a La Plata.

 Por Gustavo Veiga

Las tragedias colectivas suelen despertar una de las mejores condiciones del género humano: la solidaridad. Entre tanta mugre desparramada por noticias sobre corrupción, violencia y obscenidades varias, el deporte, y el fútbol en especial, demostró esta semana que no está todo perdido. Alejandro Sabella, el técnico de la Selección Nacional y vecino de Tolosa, abrió las puertas de su casa para ayudar a los más afectados por la inundación. Juan Sebastián Verón fue al rescate de familiares y vecinos con un gomón. Los clubes recolectaron ropa y alimentos para repartir entre los miles de damnificados de un desastre cuyos principales responsables culpan a la madre naturaleza, la más castigada de las madres. La madre AFA, módica, adhirió al duelo nacional decretado por la presidenta Cristina Fernández con “un respetuoso instante de silencio en los distintos partidos correspondientes a los certámenes oficiales que se lleven a cabo entre los días 4 y 8 de abril”. Hasta la madre de todas las asociaciones se puso a disposición “a través del Fondo de Solidaridad de la FIFA para ayudar y colaborar en esta situación de emergencia”. Firmado: Joseph Blatter, el presidente del mundo.

A Verón lo sorprendió una cámara con los jeans en medio del agua, arrastrando un gomón. Sacó de una casa a familiares de su primo que estaban sitiados en los techos, y también rescató a vecinos. Como manager de Estudiantes recordó que en la sede del club, en 53, entre 7 y 8 de La Plata, se juntan donaciones para los inundados. Y como ciudadano se despachó: “Se nota la miseria de los gobernantes cuando pasan estas cosas”. El ex jugador no dio nombres pero fue muy gráfico: “Con los impuestos te corren de todos lados para sacarte un mango, y hoy ves las consecuencias. ¿Y adónde va la plata? Porque no se nota que vaya a los lugares necesarios”.

Sabella, un tipo reflexivo y con ideas de centroizquierda, vive en Tolosa, una de las barriadas más afectadas por la inundación en el Gran La Plata. Desde la década del ‘80, cuando jugaba en Estudiantes, se mudó a la zona y tiene su casa de dos plantas en la calle 4, entre 530 y 531. Allí recibió a varios de sus vecinos más afectados. Su esposa cocinó para un grupo, según informaron los medios platenses. El técnico no divulgó la situación, pero alguien la filtró y enseguida la noticia se escurrió como el agua que derrumbó casas por doquier y terminó en La Plata con la vida de 51 personas (la cifra oficial hasta ahora), idéntica cantidad que en el accidente ferroviario de Once.

La solidaridad del fútbol que tiene raíces en el mismo pueblo inundado, donde antes se jugaba a la pelota y hasta hace pocas horas flotaban cadáveres, se expandió desde el norte hacia el sur. River, Vélez, Boca, San Lorenzo, Racing, Independiente, y varios más, cedieron sus instalaciones para recibir donaciones. En el Monumental dieron un teléfono para que la gente se informe sobre cómo hacerlo: 47891310. En la Bombonera pusieron contenedores la noche del partido contra el Barcelona ecuatoriano y, en un gesto respetuoso, los dirigentes suspendieron los festejos por el 108º aniversario del club. En su sede de avenida Mitre, y a través de Rojo Solidario –una organización interna de la institución–, Independiente juntó ropa y alimentos que ya empezó a distribuir en La Plata. Racing lo hará este domingo por el Departamento del Hincha, en su estadio y antes del partido con River. Con mecanismos semejantes, otros clubes de Primera o del ascenso pusieron su poder de convocatoria y medios a disposición de las víctimas de la inundación.

La recepción de donaciones ni siquiera se vio impedida en las entidades deportivas que sufrieron las consecuencias de las lluvias torrenciales. All Boys, en Floresta, tuvo parte de sus instalaciones con un metro de agua, pero se las ingenió para sumarse a la movida solidaria antes del partido que le ganó a Independiente. Otros, más humildes, soportaron derrumbes por el temporal y tuvieron que dedicarse a reparar los daños. En la cancha de Colegiales, ubicada en Munro –juega en la Primera B–, se inundaron “todas sus instalaciones (buffet, cancha de baby fútbol, utilería, gimnasio y otros sectores del club), también se cayó el portón de entrada a la platea y lo peor fue la caída de la pared y del alambrado de la tribuna de la calle Natalio Querido”, informó elcomercioonline.com.ar de zona norte.

La AFA difundió un comunicado el miércoles donde se puso a “disposición de aquello que pudiere mitigar, al menos en parte, las necesidades de las víctimas afectadas por el cruel fenómeno meteorológico”. También resolvió que en todos los partidos se haga un minuto de silencio “en memoria de las víctimas como simbólico abrazo a sus familiares”. Sus clubes afiliados fueron más generosos ante los hechos.

Desde Suiza, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, puso a disposición el llamado Fondo de Solidaridad “para ayudar y colaborar en esta situación de emergencia”. Un dato que no debería pasarse por alto, porque la FIFA es como un Estado más –con dinero de sobra– y su colaboración puede resultar sustancial. Alguien tendría que tomar nota. “Con gran consternación y tristeza hemos recibido las noticias de los trágicos momentos vividos en Argentina, especialmente en la Ciudad Autónoma y provincia de Buenos Aires, debido al temporal, las fuertes lluvias e inundaciones que han causado numerosas personas fallecidas, así como cuantiosos daños”, escribió el bueno de Blatter. Nicolás Leoz, el presidente de la Conmebol, le mandó a la AFA una carta en términos parecidos.

La ocasión es propicia para que la solidaridad declamada se transforme en ejemplos prácticos. La FIFA y la AFA tienen una buena oportunidad –ya que la ofrecieron– de apoyar a los que se quedaron sin nada, de devolverles algo a esos jóvenes que jugando en potreros ahora inundados, nutren a la manufactura deshumanizada del juego más popular del planeta. Sería un gesto que honraría a esas madres del fútbol. Sus cajas fuertes guardan tesoros que miles de chicos no entenderían por qué están ahí. La pelota tampoco.

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Verón empujando el gomón con el que rescató a varios inundados.
 
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