DEPORTES › AUSTRALIA, EL GRAND SLAM MAS FESTIVO DEL CIRCUITO PROFESIONAL

La sana locura del Abierto

 Por S. F.
desde Melbourne

Wimbledon tiene más tradición que Australia, Roland Garros lo supera en “charme” y el US Open arrasa en cuanto a exhibición de dinero y poder. Pero hay algo en lo que fracasan: los “aussies” los superan ampliamente en locura. Es una locura sana, la alegría propia de un país que vive en contacto permanente con la naturaleza y disfrutando del sol y del mar. La locura de un país joven que ama el deporte y el tenis. Y entonces no extraña que en Melbourne pase de todo, no sorprende que el torneo viva momentos impensables en otros escenarios.

Algo de eso hubo ayer, cuando la policía intervino en el partido entre el chileno Fernando González y el griego Konstantinos Economidis. “Cánticos ofensivos” desataron la intervención policial, que expulsó a cuatro espectadores y controló a otros tres rociándolos con spray. González no parecía muy ofendido. Le dijeron “maricón”. Eso sí, en español.

La pasión se desata en un torneo que ya el primer día tuvo record de espectadores: 55.855 personas ingresaron al complejo de Melbourne Park. La mayoría, vestidos como si fueran a la playa, lo que significa que muy vestidos no están. Y a medida que avanza el día, que el sol se marca en la piel y que las cervezas pasan, los ánimos en las tribunas suben. Y los pantalones bajan, como hizo un espectador en pleno partido entre el australiano Peter Luczak y Mariano Zabaleta. A unos metros, una banda de jóvenes dirigía la hinchada y determinaba la velocidad de “la ola”.

Había “ola” normal, “ola” en cámara lenta y “ola” ultraveloz. Miles de espectadores en el estadio Margaret Court participaron sin poner reparos, en una perfecta sincronización de cánticos, coreografía y ánimos. “Me gustó mucho lo que viví hoy allí, en especial con los fans enloqueciendo. Sobre todo al final del día. Creo que se habían tomado algunos tragos, eso es bueno”, dijo un sonriente Luczak, que necesitará probablemente emborrachar a todo el estadio Rod Laver si pretende poner en peligro a su próximo rival, David Nalbandian.

Australia es diferente, y a partir de este año pretende que se note. Por eso abandonó el verde de sus canchas, que la emparentaba con el US Open, e indirectamente con Wimbledon, y optó por un intenso azul, digno del “Grand Slam de Asia/Pacífico”, que es como se presenta desde hace algunos años.

Curioso torneo, que mientras amenaza con prisión a aquellos jugadores que se relacionen con la mafia de apostadores, celebra la fiesta de jugadores en... ¡el casino de Melbourne!

Compartir: 

Twitter

Federer, verdugo de Hartfield.
SUBNOTAS
 
DEPORTES
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2022 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.