ECONOMIA › EN ARGENTINA YA SE OTORGARON 3 MIL MICROCREDITOS

Cómo es empezar desde abajo

El programa de microcréditos también se aplica en Argentina. Fue en 2000 cuando la idea empezó a recorrer el país, bajo el impulso de la Fundación Grameen (Aldeas) Argentina. Hoy ya son más de tres mil las personas que sacaron un crédito para hacer realidad el principio de sus proyectos, que van desde quienes compraron castillos inflables para animar cumpleaños, hasta los que se dedican a realizar merengues y pastelería. Pero también están los que se animan a un local a la calle, como una peluquería, un comercio de reparación de calzado o una despensa multirrubro. La idea es clara: generar un negocio rentable mediante un crédito accesible.

“Hace 20 años que trabajamos en Florencio Varela ayudando a la gente, pero como institución, hace diez que funcionamos”, cuenta Claudio Aguirre, secretario del Instituto de Formación y Trabajo AG, donde trabajan con tareas “que tienen que ver con la promoción humana a través de la militancia social”. Ellos utilizan el método de microcréditos: “En el ’99 evaluamos que las microfinanzas podían ser una solución para la crisis, y empezamos a averiguar sobre Yunus, buscamos información, y ahí arrancamos”.

“La gente pide los créditos para iniciar un pequeño negocio –relata–. Completar stock, reparación de calzado, o una máquina para trabajar en un pequeño taller de ropa; son pequeñas inversiones”. Beatriz Peralta tiene 40 años. Es de Florencio Varela. Está casada y trabaja con su marido. “Saqué tres créditos, el primero de 300 y dos más de 500. Hace dos años fue el primero, con eso compré cuero y tintas para hacer composturas de calzado”, recuerda.

Ella era artesana. Pero aquel trabajo en la feria local no le daba una entrada de dinero regular. “Estábamos muy mal. Mi esposo se encontraba desocupado y no se animaba a pedir un crédito. Los hombres tienen vergüenza; nosotras es como que siempre buscamos salir adelante. El antes se dedicaba a la compostura de calzado, pero cerramos. Yo trabajaba en una escuela de preceptora y maestra de taller práctico, y me quedé sin trabajo”, cuenta.

Beatriz se enteró de los créditos que entregaba AG por una vecina, y no dudó: “Reactivé la compostura de calzado en mi casa y me va muy bien. Todo el tiempo viene gente”, afirma. La experiencia de Beatriz también la vive Sonia Ordovivi, una maestra jardinera mendocina del barrio San Martín, que hoy vive de su proyecto: alquiler de castillos inflables para cumpleaños.

“Yo saqué dos créditos de 500 pesos y con unos ahorros que tenía me compré dos castillos inflables que alquilo para cumpleaños”. Ella devuelve 15 pesos por semana en un plazo de 36 semanas. “El método es espectacular. Tenés el acompañamiento de un especialista en economía que te sigue en tu grupo”, destaca. La institución Promoción Solidaria Mendoza, que funciona con este sistema de microcréditos de 2002, fue la que le dio el dinero a Sonia.

Andrea Beltramino, licenciada en economía y relaciones públicas de la organización, asegura que la idea del método Yunus “es buscar desviarse del asistencialismo y promover a las personas, a través de un negocio que permita crecer. Superamos los 220 créditos, sin considerar las renovaciones”, afirma.

Informe: Luciano Zampa.

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