Paramos porque se nos canta
RESISTENCIAS | En la villa 21-24, una de las más grandes de la ciudad de Buenos Aires, la Red de Mujeres que se formó a partir de una seguidilla de cuatro femicidios ocurridos en ese territorio le pone el cuerpo a una categoría potente que ahora mismo está acampando frente al Congreso de la Nación: el feminismo villero. Ese que se construye desde la urgencia y los cuidados colectivos, que es capaz de entramar transversalidad política con demandas propias que les pongan límite tanto a las violencias machistas como a la precariedad de la vida que el ajuste deja cada vez más desnuda.




















