Crónica no autorizada de la boda de los militantes políticos Leonardo Grosso y Guillermo Castro
¡Vivan los novios!
Soy se coló en el casamiento del diputado Leonardo Grosso y Guillermo Castro. Fue una ceremonia nac&pop que, a fuerza de plumas y aquelarre, le hizo honor a su locación: el Tigre, emblemático territorio de fuga de las locas que en los 70 y 80 escapaban de la represión.
Imagen: Matías D’Ambrosio

“El diputado Leonardo Grosso y su novio se casaron” tituló la revista Caras el viernes pasado en una cobertura que hizo llorar a varixs. Es la boda del año. Venimos siguiendo en la prensa de tirada nacional a la pareja marica que salió pública y políticamente del closet el día de la Marcha del Orgullo del 2018. 

Este sábado, en vez de juntarnos a hablar de sexo en la facultad como hacemos hace 10 años, nos toca vestirnos de gala porque ubicamos a Guille Castro, una de nosotras, nada menos que con un diputado nacional.

Arde nuestro chat: las maricas corriendo al 3x1 de camisas en Flores, las tortas dudando si look Patti Smith o transparencia reggaeton. Empiezan las apuestas y los duelos: “canté pri Felipe Solá”, “ya dije que era mío en el otro chat”, “vení a buscarlo al baño” y nos preguntamos qué diputadxs solterxs irán a la fiesta. Mientras dejen libre a la Rusa Bregman para las tortas todo bien.

Corremos para llegar a las 21hs a las lanchas que nos llevarán a La Isla Marica. Llegamos primeras y la gente nos mira, demasiado tuneadas para la fluvial un sábado a la noche. 

Del lado de Leo: Emilio Pérsico, el Chino Navarro, Araceli Ferreyra, Vicky Donda, Gabriel Katopodis y todas las pibas, las travas, lesbianas, las doñas y lxs compañerxs del Movimiento Evita de San Martín que llegan en un micro desde Suárez. Ya arrancó el kilombo. Algunas cargan las tortas para la mesa dulce: todas amasando para la fiesta colectiva. Las tortas del conur potras de tiradores y moño -obvio, esa es la que iba- las pakiflexibles con pañuelos verdes de tobilleras y vestidos de gala.

En el muelle nos esperan Dani y la Luli que organizan las lanchas cual bondis del Encuentro Plurinacional de Mujeres Lesbianas Travestis y Trans, pasando lista a los gritos, controlando que nadie acose a los marineros (sin éxito, ya se están sacando fotos con uno). Total normalidad en el Delta.

La recepción dura lo suficiente para el yire alrededor de Lucila De Ponti y Facundo Moyano y su cita de la noche, haciendo planes a ver quién la distrae para que las maricas ataquen. Acordamos el piso mínimo de la noche: sacarle un pico todas a la Checha Merchán, porque sangre cordobesa, sabemos que es una fuega.

Empieza la magia. La ceremonia en la arena (pobres las de tacos), las lucecitas, el río neobarroso del delta de fondo, lxs niñxs organizando a lxs adultxs y marcando la cancha: “vos ponete ahí”, “vos allá”. Las familias, amigas, amigos, amigues, compañeros, compañeras, compañeres: “nuestra tribu”. Así se dirigen a nosotrxs los flamantes maridos, que se casaron el viernes frente al Estado, pero que lo hacen ahora donde importa. La ceremonia la conducen ellos, nos leen lo que escribieron juntos: “Esta celebración es un hecho político, porque político es nuestro amor, política es la inclusión y política es la justicia que queremos construir en nuestra sociedad, para nosotres y les que vienen”.

Eligen Tigre para celebrar porque fue el lugar de fuga donde las locas crearon, en los años 70 y 80, una zona temporalmente autónoma del control y represión de las fuerzas de seguridad y la moral.

Saben que el matrimonio es para muchxs una forma de opresión, pero invocan en un conjuro mágico a nuestra historia de lucha y de “parejas muriendo por atrevidas, por deseosas o en manos de la policía”. Recuerdan a Jáuregui, a lxs militantes que pelearon a cara cubierta, a la historia que nos antecede. Por eso, nada de “sí, quiero”, ni “sí, acepto”, porque vamos a discutirlo todo y en un grito colectivo los novios dicen “elijo este amor marica como forma de vida”.

Primereamos la foto con los novios en la arena y entramos al salón, después de unas vueltas entre las plantas y del scouting de baños (no se sabe cómo, pero la marica descubrió las duchas en tiempo record). Hay que decirlo: el lugar muy bien elegido, se presta al yire la selva, sin duda van sobrar las plumas y el desconche...

Entran los novios: es un casamiento nac&pop, bien peronista. Nada de vals, acá se baila zamba, o chacarera, o gato y nosotras que no sabemos ni distinguir cuál es cuál. El bombo legüero empieza a sonar, Guille y Leo sacan sus pañuelos verdes aborteros y nos regalan, reinventando el género, una perfecta Zamba Marika.

Hay banquete, niñxs corriendo, mesas donde -de lo cerca que se hablan- no se sabe si están cerrando alianzas políticas o pensando en dejar la heterosexualidad por una noche. De fondo imágenes de la Cris bailando, de Perón y Evita drag y de la flamante pareja en versión meme. Hay show deluxe de las travas, perreo con Sudor Marika, boas de pluma y mucha purpurina. 

Se interrumpe la fiesta, un video con dos encapuchadxs que declaran: “a partir de este momento esto es Territorio Marika, no se aceptan actitudes de homolesbotransodio o ningún tipo de discriminación. Queremos que les invitades bailen en libertad, se emborrachen y cachivacheen. O no. Queda prohibido filmar o sacar fotos. A partir de ahora empieza el Horario de Protección a la Intimidad”. El resto queda a imaginación de lxs lectorxs.

Colectivo Antroposex: Colectivo de investigación, formación y activismo que trabaja hace 10 años en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

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