4 movimientos para una sinfonía
La corporalidad en primer plano

Agustina Sario y Matthieu Perpoint son pareja fuera del escenario, tienen dos hijos y se conocieron en Francia, cuando ella (que integró el grupo Krapp, una compañía de danza-teatro signada por el riesgo creativo y la irreverencia junto a Luciana Acuña, Luis Biasotto y otros) viajó a Francia con una beca de perfeccionamiento. Allí trabajaron juntos en la compañía de Maguy Marin, unas de las coreógrafas francesas más reconocidas de las últimas décadas, con una fuerte impronta experimental. De vuelta en Buenos Aires, la dupla interpretó varias obras de Biasotto. Ambos manejan una energía arrolladora y visceral y el año pasado él la acompañó desde la creación sonora en el unipersonal Solo nro 3.  En 4 movimientos para una sinfonía, su nueva creación, ese lenguaje corporal intenso se mantiene y está al servicio de la intimidad de la pareja, donde la comida y la sensualidad ocupan un lugar central. 

La sala del Club Matienzo está despojada, intervenida por un gran tablón tipo mesa con diferentes elementos encima, un horno eléctrico empotrado y el talentoso músico Demián Velazco Rochwerger con su bandeja. El olor a comida inunda el ambiente: en el horno hay milanesas que se están terminando de dorar. Una voz en off transmite la conversación entre Sario y su madre, que le explica la receta para preparar ese típico plato argentino. Se cuelan otras voces con recetas propias. Sario manipula harina, pan rallado, huevo, carne cruda; se enchastra, unta su cuerpo y su pelo con los ingredientes creando imágenes que recuerdan escenas de La Fura dels Baus, y se arma un collage de texturas entre el cuerpo, el audio, las imágenes proyectadas que duplican la escena o muestran escenarios cotidianos. Perpoint sirve las milanesas recién salidas del horno en tablones de madera, las hace circular entre los espectadores, acompañadas por vino tinto. Un banquete sensorial en el que los cuerpos de los bailarines se trenzan con energía o bailan solos con crudeza mientras el músico genera sonidos ásperos y frenéticos. La carne corporal y el alimento toman la escena en sus aspectos más materiales y crudos. Ellos están prácticamente desnudos y pasan a un estado de encuentro armónico cuando se unen en diferentes formas de sostén y equilibrio. 

Para el cierre, la calma se acentúa: invitan al público a sumarse a la pista y bailar un lento. Quien quiera puede hacerlo y se arma una danza de parejas. La sinfonía creada por Sario-Perpoint pone en primer plano la corporalidad más cruda muchas veces olvidada, invita a repensar cuestiones sobre aquello que alimenta y a recuperar el aspecto sensorial que no se suele explorar. Exhibe mucho y también deja con ganas de más, como si ciertas puntas pudieran tener un mayor desarrollo.

Funciones  28 de marzo y 2 de abril a las 20.30  en el Club Cultural Matienzo (Pringles 1249).

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