Dos jornadas de reflexión dedicadas a Ezra Pound
Actualidad de un poeta inmenso
El Museo del Libro revisa la obra del autor estadounidense a partir de una nueva traducción de sus Cantos completos y la salida de Exultations.
Ezra Pound empezó a tallar en castellano recién hacia los años 70 y 80, dice Jorge Fondebrider.Ezra Pound empezó a tallar en castellano recién hacia los años 70 y 80, dice Jorge Fondebrider.Ezra Pound empezó a tallar en castellano recién hacia los años 70 y 80, dice Jorge Fondebrider.Ezra Pound empezó a tallar en castellano recién hacia los años 70 y 80, dice Jorge Fondebrider.Ezra Pound empezó a tallar en castellano recién hacia los años 70 y 80, dice Jorge Fondebrider.
Ezra Pound empezó a tallar en castellano recién hacia los años 70 y 80, dice Jorge Fondebrider. 

Hay deudas culturales que interpelan a lectores, traductores y poetas que saben que es indispensable completar la traducción al castellano de la obra del poeta estadounidense Ezra Pound (1885-1972). La publicación de una nueva edición de los Cantos completos (Sexto Piso), traducidos por el argentino Jan De Jager, la segunda después de la pionera del mexicano José Vázquez Amaral, más la salida de Exultations (Buenos Aires Poetry), prevista para junio, es una gran oportunidad para reflexionar, durante dos jornadas, hoy y mañana, sobre la importancia y la influencia de la poesía de Pound en el Museo del Libro y de la Lengua de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (Las Heras 2555). En Ezra Pound en Argentina, organizada por el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires y la revista y editorial Buenos Aires Poetry, participarán Jorge Fondebrider, Jorge Aulicino, Juan Arabia, Silvia Camerotto, Matías Battistón, Lucas Margarit y De Jager, quien presentará su reciente traducción con una perlita: se podrá oír una lectura de algunos cantos en la voz de Pound.

“La influencia de Pound es reciente –plantea Fondebrider a PáginaI12 –. No es que no se lo conociera, pero no estoy seguro de que se lo tuviera como referente. (Alberto) Girri, que tradujo casi toda la poesía estadounidense, hizo muy pocas versiones de él. (Joaquín) Giannuzzi le prestó atención a sus escritos teóricos, pero no sé si a su poesía. Gelman se ocupó de aspectos más ideológicos, como por ejemplo, el canto XLV, el referido a la usura. Creo que, en cuestiones de escritura, Pound empezó a tallar hacia los años 70 y 80. De hecho, si se exceptúa la excelente antología de Carlos Viola Soto en Fabril Editora hacia principios de los años 60, es en ese entonces donde comienza a traducirse más sistemáticamente. En el número dos de Diario de Poesía hicimos un ‘dossier Pound’ y, poco después, Gerardo Gambolini y yo hicimos un fascículo Pound para Los Grandes Poetas. Más tarde, Jorge Aulicino, que es poundiano viejo, hizo Argentarium, la antología de Pound traducida por argentinos. Y ya en estos últimos años, Juan Arabia está llevando a cabo una tarea ciclópea de recreación de la poesía de Pound. Los Cantos, en la traducción de Jan De Jager, son un mojón fundamental de este trabajo”. 

Arabia, poeta, traductor y director del sello editorial y revista Buenos Aires Poetry, advierte que “la poesía de Pound es completamente metaliteraria, así como su propia vida”. “Era capaz de ver a los poetas provenzales como Arnaut Daniel o Bertran de Born como seres vivos. Con esto quiero decir que, al traducir a un poeta como Pound, uno tiene que involucrarse de lleno con todo ese universo”, explica Arabia, que ha traducido Exultations, un trabajo muy temprano de Pound, escrito y publicado en 1909, cuando tenía 24 años. “Es un libro complejo, artificial en muchas de sus capas: incluye dos sextinas, registro inventado por Arnaut Daniel, traducciones del latín, así como del provenzal y del español; hay incluso una versión de un poema de Los Pastores de Belén de Lope de Vega –aclara el traductor–. Seguramente Pound se ocultaba detrás de todos estos autores, algo que hereda del monólogo dramático de Robert Browning, y que mantiene a lo largo de toda su obra. A partir de Lustra (1916), y por supuesto los Cantos, ese monólogo lo incluye a él, como personaje real, dialéctico y por tanto histórico”. Para Arabia más que lo que se podría llamar una dificultad en la traducción, “se asemeja a un proyecto dialógico de formación, una formación constante, que siembra estelas en la obra de uno, y por tanto en la propia vida”. Sobre la crítica permanente que ha recibido y recibe el poeta estadounidense por su apoyo a Benito Mussolini, el traductor de Exultations advierte que “hoy no pensamos la poesía occitana como monárquica” y pone como ejemplo “el planh –género de lamento fúnebre en la poesía trovadoresca, la mayoría dedicados a llorar la muerte de un gran personaje, protectores o protectoras del trovador– de un poeta provenzal hacia un rey –cualquiera sea el poeta, cualquiera sea el rey”.

¿Por qué ha costado tanto tiempo tener un Pound lo más “completo” posible? Lo ideológico, su ferviente admiración hacia Mussolini, ¿ha sido un impedimento para leerlo? “Tener a Pound completo es una  tarea enorme. Los Cantos son un trabajo monumental, tan importante como traducir a Dante, a Shakespeare, a Flaubert o a Joyce –compara Fondebrider–. Decir que son difíciles es poco: hay miles de referencias culturales que desentrañar, hay citas, hay muchos niveles de lengua, hay muchas lenguas, hay conocimientos públicos y privados de la vida de Pound y de sus contemporáneos para tener en cuenta. Y también, hay una traducción canónica previa, la de Jesús Vázquez Amaral –la única hasta ahora, por cierto– con la cual disentir. La ideología no ha sido un problema. Pensar que las vanguardias artísticas de los años 20 y 30 estaban con la izquierda y no con la derecha, sería ingenuo: Eliot era filonazi y monárquico, Cummings era antisemita, Wallace Stevens un alto ejecutivo, Williams un liberal nacionalista a la estadounidense, y así podríamos seguir un rato largo. Fijate que el mayor elogio al pensamiento económico de Pound lo hizo entre nosotros Juan Gelman, que de mussoliniano no tenía nada. Juzgar obras literarias del pasado desde las ideologías del presente es peligroso y bastante inconducente”. 

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