Diez años de la Compañía del Revés
Shakespeare con lectura de género

Integrada por actores, actrices y músicos, la Compañía del Revés se autodefine como “una compañía de teatro independiente y estable en movimiento constante”. Su base se encuentra en Haedo, donde desde hace poco cuenta con espacio propio. El grupo está cumpliendo una década de trabajo y lo celebra con Demoliendo Otelo, versión del clásico de Shakespeare que pone el acento en la violencia de género. La obra va los jueves a las 21 en El Astrolabio Teatro (Terrero 1456).

“Nacimos como un grupo que se proyectaba a largo plazo. Seguimos pensándonos así. En términos de vinculación, esto da la posibilidad de tener discusiones y llevar tensiones a fondo, de transitar las crisis y llegar a nuevos momentos de síntesis. Es valioso hoy en día, cuando las relaciones se dan de manera más liviana”, dice Juan Bampini, actor de la compañía, Otelo en la obra, a PáginaI12. Desde sus inicios, el grupo se especializa en realizar versiones de clásicos de la literatura y del teatro con música original, enalteciendo “la potencia del mito”. Entre sus producciones se encuentran Gretel y Hansel (2009), Dulcinea, locura quijotesca (2013), La increíble historia del traje invisible (2015) y El Salmón y La Ramona (2015).

Además de realizar temporada en salas, la compañía participó de festivales nacionales e internacionales y giras y funciones para escuelas. Les interesa conectar con diferentes públicos. Han trabajado mucho para niños y, en el caso de Demoliendo Otelo, la propuesta es para adolescentes y adultos. La obra está pensada no sólo para teatros sino también para escuelas secundarias y terciarios. “Por primera vez vamos con un clásico shakespereano. Nos parecía un desafío actoral entrar a nuestro décimo año con una versión de este autor. Leímos y releímos muchas obras, y nos tentó Otelo. Descubrimos casi en el primer paso que el pasado estaba tocándonos en el punto exacto del presente y la coyuntura social y política”, cuenta Bampini.

El espectáculo, dirigido por Marco Alvarez, pone en escena la encrucijada que se le presenta a un grupo de actores y actrices en la representación y el análisis del texto. Emerge, como fundamental, el eje en la violencia de género. “La obra propone el asesinato de una mujer a manos de su marido. Hoy lo nombramos como femicidio. ¿Cómo hablar de eso a partir de la coyuntura actual? No hay manera de escaparle”, advierte el actor. “El punto de vista está hoy inserto en un tema que las mujeres han sabido instalar: el acoso, el abuso y el femicidio como partes estructurales del sistema en que vivimos”, concluye. Un dato importante es que la dramaturgia quedó en manos de las mujeres del grupo. 

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