Opinión
La doctrina Bullrich-Chocobar, ¿y la seguridad?

La impericia y la falta de conocimiento sobre el tema que es objeto del Ministerio del que es la titular Patricia Bullrich se ha revelado clara y dolorosamente a través del tiempo: un muerto cada 22 horas durante la gestión.

Pero hace pocos días sucedió un hecho sumamente doloroso, en el cual murieron dos niños de 13 y 14 años, una niña de 13, un joven de 22 años y quedó gravemente herida otra niña de 13 años, quienes estaban disfrutando de un paseo cuando una patrulla policial comenzó a seguirlos y, haciendo uso de lo autorizado por la ministra Bullrich, abrieron fuego contra el auto, ante una sospecha –que era una impresión totalmente subjetiva– de que “algo estarían haciendo”, sin saber ni poder distinguir cuando alguien está cometiendo o por cometer un delito y cuando está disfrutando de su vida y su libertad o bien sin poder distinguir las características de la zona en que operan para poder encuadrar una sospecha. 

Esto queda bien claro cuando el padre de Danilo expresa: “Salió en la patineta como todas las noches, siempre hacía ese mismo recorrido porque es un pueblo tranquilo. Acá no hay delincuencia, no hay robos a mano armada. Yo duermo sin llave en mi casa. Fue muy extraño lo que nos hicieron, nos destrozaron”. “Los acribillaron a los nenes, hicieron un desastre”, lamentó entre lágrimas. Y sobre el “sospechoso” informa: “Tenía 13 añitos el nene mío, jugaba al fútbol, iba a la escuela”.

La mamá de Camila dice: “Este es un pueblo chico donde no estamos acostumbrados a vivir situaciones de esta gravedad. Yo escucho palabras como persecución, tiros, muerte y todavía no puedo comprender cómo estaba mi hija en ese momento”, agregando luego, “siento su desesperación. Era una nena”.

Por su parte el Fiscal General de La Plata dijo que la policía disparó contra el auto, que por lo que se sabe hasta ahora, las cinco personas que viajaban en el vehículo no mostraron ninguna actitud sospechosa. Según dijo, simplemente estaban cantando y mostrándose “alegres”. Expresó “En las filmaciones que tenemos de lo que ocurre dentro del vehículo, los chicos estaban muy contentos, cantando y demás. Evidentemente la Policía dice que no respondieron a la voz de alto, pero si eso hubiese ocurrido los chicos no creo que hayan llegado a escuchar por la manera en la que estaban cantando” agregando el Fiscal que aún en caso de que cualquier sospechoso no responda a la voz de alto durante la persecución, “no amerita el uso de arma de fuego de ninguna manera”. 

De otro modo tendríamos que  interpretar que pueden tirar contra todas las personas sordas. 

También se ha registrado un aumento de los episodios en que personas que no son funcionarios han dado muerte a otras que habían intentado o concretado un hurto o un robo, incrementado así el nivel de violencia y de respuestas sociales violentas. 

En el medio de esa violencia, sea estatal o particular, estamos los ciudadanos sujetos al peligro de que seamos objeto de una acción policial violenta o bien de una respuesta particular violenta, por estar casualmente en el medio de un enfrentamiento y sin siquiera haber sido protagonistas del tal episodio.

Es decir, que estamos todos en peligro y el peligro es para nuestra vida o nuestra integridad y esta es la verdadera inseguridad. Pero pareciera que a algunas personas lo que más les preocupa es no sufrir un delito contra la propiedad, considerando que la seguridad está en que no le roben la billetera, aun cuando el precio de ello sea la vida. Y este parece ser que es el pensamiento de la ministra, para quien habría que agradecerle a un policía cuando mata a alguien ante la posible tentativa de un delito o ante la suposición de que ello suceda.

Desconoce en su accionar que la Ley de Ministerios establece la competencia del Ministerio de Seguridad en todo lo concerniente a la seguridad interior, a la preservación de la libertad, la vida y el patrimonio de los habitantes y sus derechos y garantías, en un marco de plena vigencia de las instituciones del sistema democrático.  

Por último, transcribimos algunas partes del rap que sus amigos y compañeros dedicaron a los jóvenes asesinados: 

Vuelen alto mis guerreros

ahora van a pelear para llegar al cielo

desde acá siempre los queremos

su partida no va a ser nuestro trofeo

Vuelen alto mis guerreros

van a hacer carrera para ver quién llega al cielo

espero ver que algún día nos crucemos

Que nos crucemos y que veamos la verdad

sin ellos yo no quiero vivir

aunque tengo demasiadas ganas de llorar

en más de una pelea justicia pedirán

yo pido que la injusticia no pase más

Yo siempre lo digo, van a ser todos testigos

la violencia no soluciona nada pero qué pasa si perdés un amigo

nada te la devuelve, ni siquiera a los tiros

hoy fue gatillo fácil, ojalá que no le pase a algunos de los hijos que acá estamos parados pidiendo justicia por todo lo que pasó

la verdad que los extraño...

Todos queremos que la injusticia no pase más y esperamos que los responsables de la seguridad del estado –que es algo más que el robo de una billetera– tomen alguna medida para que cesen las muertes de los ciudadanos –culpables o no–, porque hace mucho que se abolió la pena de muerte y nadie medianamente razonable ha exigido ni exigiría su reimplantación. Sin embargo en la realidad hay ciudadanos que están sujetos a la pena de muerte sin siquiera haber participado, ni pensado participar, en delito alguno, sólo por circular por la calle y podemos ser cualquiera de nosotros.

* Ex jueza de Cámara Federal en lo Criminal. Profesora consulta de la Facultad de Derecho de la UBA.

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