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A 50 años del golpe, la oscuridad de los centros clandestinos como espacio arquitectónico a interpretar

La arquitectura de lo siniestro

El sótano y el altillo de los edificios reconfigurados para la represión como lugares de ocultamiento de lo inenarrable que sale a la luz. En los “espacios de la memoria” lo siniestro deja de ser un secreto del verdugo para transformarse en una incomodidad colectiva, deshaciendo un poco más el pacto de silencio que hizo posible el horror.

El "altillo" de la ESMA como espacio de los siniestro. (Carolina Camps)

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