Construida en 1835 por un traficante escocés, la casa funcionó como lugar de encierro de personas esclavizadas hasta 1852. En Agbodrafo, Togo, el sótano donde eran retenidas antes de su embarque conserva la huella material de la trata atlántica.
El letrero reza en frances: "Gran edificio de la casa de los esclavos". Imagen Web