Con un despliegue de más de 1.500 efectivos en 15 barrios populares, el Gobierno de la Ciudad volvió a poner en marcha la “Operación Tormenta Negra”. Detrás del show policial y la propaganda securitaria que financia la pauta oficial, la gestión de Jorge Macri profundiza un modelo de ciudad segregada que prioriza la persecución sobre las barriadas populares por encima de cualquier política real contra el delito. La oposición política y referentes territoriales denuncian el fracaso de estos operativos y reclaman poner fin a la criminalización de la pobreza en la Ciudad.