Guido Veneziale es presidente del club Villa Miraflores, futuro abogado y poeta. Hace cuatro años que está al frente del club social y deportivo que funciona en el Bajo Flores desde 1934 y al que define como "una institución del barrio". En diálogo con Página|12, habló sobre la importancia de los clubes para los barrios y cómo impactan el aumento de las tarifas y la actual crisis económica y social en su cotidianidad.

- ¿Qué es el Club Villa Miraflores?

-Es un club de barrio del Bajo Flores que tiene 85 años y es una institución en el barrio: no hay ningún vecino que no haya participado acá de un casamiento, una fiesta o un festejo del 25 de mayo. Siempre estuvo muy abierto para la comunidad como club social y hace ya cuatro años le sumamos la parte deportiva. La verdad es que eso fue algo revolucionario en el barrio. Hoy por hoy necesitamos más espacio en el club porque está lleno de pibes, pibas y adultos que quieren hacer deporte. Nosotros nos dedicamos a las artes marciales y los deportes de contacto y trabajamos, especialmente, con deportes para mujeres. Antes en el Bajo Flores no había un lugar donde las mujeres puedan hacer deportes pensado especialmente para ellas y la verdad es que fue una apuesta que hicimos desde el club que tuvo un impacto enorme en el barrio. Es un club muy importante para el barrio.

- ¿Qué actividades se desarrollan en el club?

-Hoy tenemos unas 500 familias que participan del club. Además de las actividades deportivas, funciona un centro de jubilados, hacemos jornadas de vacunación junto al centro de salud del barrio, jornadas de oftalmología y control de visión; también trabajamos con prevención de adicciones, con personas en situación de calle y con aquellos que no tienen para comer, que lamentablemente son cosas con las que convivimos todos los días en el Bajo Flores. Además, hace dos años abrimos un merendero al que vienen 100 chicos. Son todas tareas que los clubes de barrio llevamos adelante sin el apoyo del Estado. Esto se vio claramente en la última foto que ocupó la tapa de todos los diarios con los clubes haciéndose cargo del lugar para que duerman las personas en situación de calle.

La situación del Miraflores es crítica. Imagen: Leandro Teysseire.

 

- ¿Qué los llevó a abrir el merendero?

-Que se desmayó un chico entrenando en el club en medio de una clase. Al principio, pensamos que había tenido un ataque de epilepsia o algún problema cardíaco, pero cuando llegamos al Hospital Piñero y lo atendieron, supimos que el desmayo fue porque no había comido. A raíz de eso, empezamos a hablar con los chicos y chicas que van al club y supimos que muchos no comen en sus casas o que comen una sola vez al día. Eso nos alarmó y por eso decidimos abrir el comedor. Hoy no sólo los clubes de barrio estamos en una situación crítica sino que los vecinos la están pasando muy mal, sobre todo en barrios como el Bajo Flores y en todo el sur de la ciudad. En Miraflores recibimos a un montón de chicos de la Villa 1-11-14, de la Zabaleta, de la 21-24 y de la 20 porque concebimos al club como un espacio social y deportivo. Hay muchos clubes que se olvidaron de la parte social, pero es algo que en los clubes de barrio sí se ha mantenido y es importante que pueda seguir manteniéndose. Pero, lamentablemente, si se avanza por este camino, los clubes de barrio van a desaparecer porque es imposible sostener un modelo de club barrial social en este contexto y con las medidas que están tomando todos los días.

- ¿Cómo está el club hoy?

-La situación es crítica. Hoy el club solo abre sus puertas por el aporte de algunas familias, pero el Estado no se está haciendo cargo ni de este ni de ningún club de barrio de todo el país. Además de ser el presidente de Villa Miraflores, también formo parte de un movimiento que se llama "Defendamos los Clubes" en el que venimos luchando por las tarifas sociales en los servicios hace más de dos años y no tenemos respuesta. Nosotros queremos una ley que reconozca este derecho para los clubes. ¿Cómo puede ser que la Ciudad de Buenos Aires, la más rica del país, no pueda brindar una tarifa social para los clubes? Un tercio de la población de los porteños tiene vinculación con algún club de barrio. ¿Por qué el gobierno no se está haciendo cargo de esta problemática?

- ¿Cuánto pagan hoy por los servicios?

-Entre los tres servicios, nosotros estamos pagando 22 mil pesos. Hace cuatro años, pagamos 1.200 pesos. Tuvimos un aumento de 1.800 por ciento. Nos están matando a los clubes y estamos haciendo esfuerzos enormes por mantenerlos abiertos porque sabemos la diferencia que hay entre un barrio que tiene un club y uno que no. Por eso necesitamos que la Legislatura apruebe urgente el proyecto de ley de tarifa social eléctrica para los clubes de barrio. Y es algo que sale muy barato. No se trata de que la ciudad no tenga el presupuesto para hacerlo, lo que no tiene es voluntad política.