“Me acabo de enterar que emitieron un bono a cien años pagando una tasa del 7,9 por ciento. Es una barbaridad y un mal negocio por donde se lo mire. Es insostenible. Si no cambian, esta historia puede terminar mal”, decía Martín Guzmán en una entrevista con Página/12 el 25 de junio de 2017, en pleno entusiasmo del "mercado" con el gobierno de Mauricio Macri. La historia está terminando muy mal y ahora Guzmán lanza una nueva advertencia: “El riesgo es que el Gobierno envíe al Congreso un proyecto de ley que facilite la aceptación del reperfilamiento de los pagos de los bonos en moneda extranjera emitidos bajo legislación extranjera a través de un aumento de la tasa de interés en relación a los instrumentos originales. Esto sería algo parecido al megacanje de 2001, que implicó para el país una carga de intereses tan grande que terminó en más austeridad fiscal y en el default”. Guzmán es investigador de la Universidad de Columbia, colaborador cercano del Premio Nobel Joseph Stiglitz y experto en temas de deuda pública, crisis financieras y defaults.

“Hay cuatro anuncios. El primero es el supuesto reperfilamiento no voluntario de las letras de corto plazo. Esto en los hechos es un default selectivo, ya que el reperfilamiento siempre es el resultado de una negociación entre dos partes y en este caso se trata de una modificación de las condiciones de pago de forma unilateral. El segundo anuncio es la intención de comenzar una negociación para reperfilar la deuda con privados bajo legislación local, para lo cual se necesita la intervención del Congreso. El tercero es el reperfilamiento de la deuda con privados bajo ley extranjera. Y el cuarto es la declaración para intentar reprogramar la deuda con el FMI, lo cual no es algo que este Gobierno necesariamente tenga la capacidad de hacer sino que le tocará al próximo", ordena Guzmán los anuncios del martes.

Default selectivo

- ¿Qué busca el Gobierno con el default selectivo de los títulos locales y qué impacto puede tener en el mercado financiero interno?

- El objetivo de esta medida es generar más calma cambiaria en lo inmediato. El default selectivo se hace sobre instrumentos en moneda local y bajo jurisdicción local. La alternativa era emitir pesos para hacer frente a los vencimientos pero eso podía tener un efecto sobre el tipo de cambio, porque los tenedores volcarían esos pesos a dólares. El BCRA podría contener ese efecto vendiendo dólares, pero seguiría perdiendo reservas. Entonces van por el default selectivo. Esta decisión le da cierto alivio financiero al Gobierno pero también puede implicar costos. Uno de ellos es que las calificadoras de riesgo decidan clasificar a la Argentina en una situación de default selectivo y eso afectaría aún más al riesgo país. Si bien Argentina ya está afuera de los mercados de deuda del exterior, el hecho de que siga cayendo mucho el precio de los bonos aumenta las oportunidades de compra de parte de los fondos buitre, que luego no cooperan en los procesos de renegociación.

Riesgo de megacanje

- ¿El reperfilamiento de los bonos puede llevar a una situación similar a lo que fue el megacanje?

- El Gobierno anunció el envío al Congreso del proyecto de ley para que el reperfilamiento sea posible. Esto hay que verlo con mucho cuidado. El riesgo es que el gobierno envíe un proyecto que facilite el canje, o sea, que facilite la aceptación del canje por parte de los acreedores a través de un aumento de la tasa de interés en relación a los instrumentos originales. Esto sería algo parecido al megacanje de 2001, que implicó para el país una carga de intereses tan grande que terminó en más austeridad fiscal y en el default. Es fundamental que la sociedad argentina mantenga sus mecanismos de protección para evitar que otro megacanje sea posible.

- ¿Cuáles son esos mecanismos de protección para evitar un nuevo megacanje?

- La ley argentina es ambigua en cuanto a cuáles son las condiciones que deben respetarse por parte del Estado en un canje de deuda (que incluye la posibilidad de reperfilar). La ley se refiere a cambios en cuanto al valor principal, la tasa de interés y los plazos, y la forma en que se ha interpretado es que para que se pueda hacer un canje el Estado tiene que conseguir mejoras en al menos dos de las tres condiciones. Esto es lo que se debe defender, porque hay riesgo de que el Gobierno envíe al Congreso un proyecto de ley que le dé mucha discrecionalidad para hacer el canje, y que entonces utilice esa discrecionalidad de la misma manera que la usó el gobierno de De la Rúa en 2001.

- ¿Cómo se utilizó la discrecionalidad en aquel momento y cuál fue el resultado?

- Se utilizó mejorando los plazos pero aumentando la tasa respecto de las emisiones originales. El argumento de De la Rúa era que la tasa acordada en el megacanje era inferior a la tasa de mercado de ese momento. Pero la tasa de ese momento era tasa de default, por lo cual no tenía relevancia a los fines prácticos. Ahora sucede lo mismo, porque la tasa de mercado actual es irrelevante, no es referencia, Argentina no se puede financiar a esa tasa. Lo que tiene que quedar claro es que el reperfilamiento debe hacerse sin aumentar la tasa de interés con respecto a la tasa de bonos emitidos originalmente. Si el gobierno cumple una sola condición (plazos) y no al menos dos (plazos y tasas) de la mejora de las condiciones para el país, estaríamos frente a algo parecido al megacanje. La sospecha tiene que ver con el hecho del proyecto de ley, porque el gobierno podría ir al canje con extensión de plazos y reducción infinitesimal de la tasa de interés sin tener que pasar por el Congreso. Hay que ver si el gobierno busca tener más discrecionalidad a través de una ley aprobada por el Congreso para hacer un canje que cumpla sólo la condición de plazo, o sea, con suba de la tasa.

- ¿Cuál sería el interés de los acreedores de acordar la extensión de plazo sin suba de la tasa?

- El incentivo para los tenedores de bonos es evitar el default. Ningún acreedor de buena fe quiere el default. Por ahora el gobierno plantea que no hay quita de capital, lo que se conoce como reestructuración de la deuda, lo cual es más difícil de alcanzar pero que en este momento no es planteado ni por el gobierno ni por la oposición.

- ¿Podrían volver a operar los fondos buitre?

- En este momento hay más salvaguardas porque buena parte de la deuda tiene cláusulas de acción colectiva, o sea que si se llega a determinado porcentaje de aceptación, la aplicación se extiende sobre el total de los tenedores. Pero el país no está del todo inmunizado porque las cláusulas aplican al nivel de cada bono, no se agregan entre distintos bonos. O sea que sigue existiendo ese riesgo.

FMI

- ¿Es condición necesaria el reperfilamiento con los bonistas privados para alcanzar la reprogramación del acuerdo con el Fondo?

- En primer lugar, la reprogramación es un problema que recae sobre la próxima administración. El estatuto del FMI dice que no se pueden hacer desembolsos en situación de evidente insostenibidad de la deuda pública, y a las tasas de mercado actuales esa es la situación. Entonces es entendible que se busque modificar las condiciones de pago con los privados como condición para renegociar el cronograma de pagos con el Fondo.

- ¿Es también una condición para obtener el desembolso de 5400 millones de dólares?

- Hay mucha ambigüedad y falta de transparencia sobre cuáles son las condiciones necesarias y suficientes para que exista ese desembolso. Es posible que el planteo de la modificación del perfil de pagos sea necesario para la continuidad de los desembolsos, pero no creo que sea condición suficiente.

- ¿Por qué el FMI aceptaría la renegociación?

- El punto central es cambiar las premisas del plan, porque el programa original planteó una serie de objetivos fiscales y monetarios que profundizaron los problemas de la Argentina. El fracaso del plan es reconocido por el propio gobierno actual, en el sentido de la incapacidad de la economía para generar los dólares para hacer frente a vencimientos. Es este mismo gobierno el que plantea que no hace frente a los pagos. Es obvio: la economía no se estabilizó, no genera más recursos y es una realidad que atañe a ambas partes. El Fondo fue parte de eso. Ante este fracaso, las dos partes tienen que reprogramar.

- ¿En qué se debe basar la renegociación del acuerdo?

- El punto central es que para estabilizar la economía argentina es necesario que haya recuperación del nivel de actividad. El programa que se reformule tiene que tener a la recuperación de la actividad económica como una premisa central. Y eso va a implicar un cambio del programa macroeconómico, tanto en el componente fiscal como en el monetario. Está claro que al haber recurrido al Fondo, hay una pérdida de grados de autonomía y de soberanía. Pero es tarea del próximo gobierno y no del FMI plantear un nuevo esquema macroeconómico. Es tarea del próximo gobierno manejar esa pérdida de autonomía. Para el gobierno actual esto es imposible, no tiene la capacidad política de hacer eso.

- ¿Cómo se explica que el FMI sea nuevamente socio de la debacle de la economía argentina?

- Este acuerdo fue principalmente una apuesta política en favor del gobierno de Mauricio Macri. Ocurre que fue demasiado grande la falta de entendimiento de la situación tanto de parte del gobierno como del FMI. Los técnicos del Fondo fueron instruidos por las delegaciones enviadas por el gobierno argentino. Y el fracaso del Fondo y del acuerdo es tan estrepitoso como el fracaso de este gobierno en general.